Se me ahogaron las cifras en mares de palabras vacías. Volcaron la patera que las traía

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En la reciente Cumbre de Barcelona que reunió a los mandatarios del norte y el sur del “Mare Nostrum”, ¡qué ironía!, se hablaría mucho de protegerse ante los otros –yihadistas e ilegales- y de hacer negocio con la energía, mucho menos de convivir con los que sufren por llegar hasta Europa, por saber cuántos son y cómo se les puede ayudar. ¿Tendrá algo que ver en esta catástrofe el descenso de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), o todo obedece a los deterioros sociales que originan las políticas del comercio mundial? Se me ahogan las palabras de Eduardo Galeano, pero nos dejó su legado: “Desde siempre, las mariposas y las golondrinas y los flamencos vuelan huyendo del frío, año tras año, y nadan las ballenas en busca de otra mar y los salmones y las truchas en busca de su río. Ellos viajan miles de leguas, por los libres caminos del aire y del agua…” Del tema de los ahogados en el Mediterráneo -es así menos pomposo- quedan cifras sin rostro. Se habla poco en las tertulias de aquí, en los medios de comunicación y entre los amigos. Preocupa mucho más la chaqueta que nos pondremos para las elecciones de mayo. Mientras tanto, no estará de más recordar que el Mediterráneo es el lecho mortuorio de muchosno tenemos sus caras ni conocemos sus nombres que realizan el tramo final de un largo calvario, cuando intentan encontrar una tierra que acoja una parte de sus ilusiones. La Unión Europea calla, después vendrán hermosas palabras huecas.

Un comentario sobre “Se me ahogaron las cifras en mares de palabras vacías. Volcaron la patera que las traía

    Pedro Arbó dijo:
    20/04/2015 at 12:44

    La inacción, las palabras huecas, las cumbres vacías de políticos y responsables europeos causa irritación. Lo que produce frustración y tristeza es la indiferencia que muestra la ciudadanía en general, salvando honrosos ejemplos. En las conversaciones cotidianas pronto aparecen la corrupción de los políticos y banqueros, la indignación social contra nuestros derechos (educación, sanidad, etc.). Desgraciadamente aún no he tenido ocasión de escuchar a ningún ciudadano de a pie poner el grito en el cielo por esta catástrofe humana. ¿Hacia dónde estamos yendo como personas? ¿Hacia dónde como especie?

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