La peligrosa aventura de conjugar el verbo cazar en la escuela

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Parece una estrategia sacada de los juegos de ficción en el ordenador. Al leer la noticia pensé que era falsa, como otras muchas que proliferan en la Red. Di vueltas telemáticas por diversos periódicos. Allí estaba también. Volví a la entrada de El País. Utilizaré entrecomillados para no ser exageradamente subjetivo. Me (in)tranquiliza un poco la noticia, dice que por ahora los escolares andaluces «de primaria de 90 centros (de un total de 2.300) no tocarán las armas al menos este curso. Solo accederán a contenidos vinculados a la naturaleza elaborados por la Federación Andaluza de Caza». Trato de imaginar a sus miembros de educadores ambientales y no logro verlos. Le doy vueltas a los posibles contenidos de la naturaleza que van a emplear; me cuesta que se tengan que hacer visibles de esta forma. Leo más abajo «Vox, Cs y PP incluso firmaron un compromiso escrito para la promoción y conocimiento de la caza en el currículo escolar y así aprobar los Presupuestos de 2020, pero quedó en papel mojado». Menos mal, me digo. 

No sé si dicha estrategia didáctica será una actividad complementaria o extraescolar, si figurará en el Proyecto de Centro. Me quedo sumido en el despiste existencial cuando leo lo que manifiesta la Federación Andaluza de caza “Lejos de lo que pueda pensarse, no se trata de formar en materia de caza, ni adoctrinar en relación a la actividad cinegética: únicamente tratamos de acercar la naturaleza a los niños, mejorar el contacto con ella, que conozcan los aprovechamientos naturales y sostenibles del monte y que tengan argumentos y criterios propios para juzgar”. Por lo que dicen parece que quieren ser Monitores ambientales; alguien habrá con sensibilidad por la biodiversidad. Así dicho no suena mal, pero ¿qué pasará cuando se hagan las prácticas en el entorno? ¡Monitores de la naturaleza con escopeta! ¡Alumnado de Conocimiento del medio viendo la biodiversidad en la caza!

Una pregunta que me surge, así sin pensar mucho, ¿qué contenidos se reservan para el alumnado de secundaria o bachillerato; no digamos de FP?

Pero aún hay más, o peor. «Desde 2016 los escolares extremeños pueden coger escopetas de aire comprimido un día al año en Alange (Badajoz)». Extremadura a la cabeza. Allí los cazadores reclaman su papel conservacionista.

Existe en Andalucía un proyecto llamado Huellas (que ha sido elegido por más de 90 colegios). En él se incluye el programa «Vivir y sentir el patrimonio» ―optativo para los colegios, menos mal―. Quienes lo desarrollen permitirán que «los escolares presencien exhibiciones de tiro con arco y cetrería, aprendan el rastreo de animales mediante sus huellas, conozcan el adiestramiento de los perros de caza y aprendan recetas de cocina vinculadas a las presas. El proyecto se basa en tres ejes: sostenibilidad del medio rural, observación de especies silvestres y etnografía del territorio». Me suena a un estruendoso (sic) pero estaré en un error pues es ensalzado en algunos medios de comunicación. 

Le doy vueltas a lo que pensaría el admirado Miguel Delibes, un cazador especial, de este asunto. Si no recomendaría emplear el tiempo escolar en otra cosa. Por ejemplo en leer y debatir libros o documentales que hablasen de la naturaleza, sus sucesiones e interdependencia de la biodiversidad y el entorno. En fin, que se lean el artículo de El País y hablen del asunto en sus claustros y departamentos. Opinen si esto va en consonancia con la Lomloe y muchas leyes anteriores, incluso del Partido Popular. A propósito, ¿qué dirán de esto los departamentos de Educación de esas CC.AA.? Y el Ministerio?

Por más vueltas que le doy no logro asimilarlo. Me pregunto cómo comprobará la Inspección Educativa si se han adquirido estos conocimientos. Por cierto, en esta entrada hablamos de la caza como contenido escolar, no de la caza, que sería tema para otros análisis y debates, los cuales ni nos ilusionan ni estamos preparados. ¿Qué tal si consideramos y debatimos lo que expresa el Consejo General de la Abogacía de España?, por decir algo que me centre en el asunto.

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