El urgente reto de la transformación educativa mundial

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A partir del 19 de septiembre tuvo lugar en Nueva York la Cumbre sobre la Transformación de la Educación (TES, por sus siglas en inglés) Según parece se convocaba en respuesta a una permanente y creciente crisis mundial de la educación en materia de igualdad, inclusión, calidad y pertinencia. Esta situación es de alcance considerable y sin embargo permanece oculta a no ser que alguien la destape, pero está teniendo, tendrá, un efecto devastador en la mayor parte de los países. Todo el mundo político y empresarial está ocupado ahora en resolver los problemas económicos que la pandemia o la guerra de Ucrania han provocado en el comercio mundial y en el suministro de combustibles y otras materias primas básicas. El resto de las personas sortea cómo puede las crisis y las alzas de precios, que no es tarea sencilla.

O no nos damos cuenta de la crisis educativa, o vemos imposible la tarea de educar. Como decía la convocatoria de la cumbre hay que actuar de manera urgente para situar la educación en la cima de la agenda política mundial. Por lo cual es imprescindible movilizar la acción permanente, convertir la aspiración en un deseo mundial, incluir la solidaridad como un principio universal de convivencia y encontrar y poner en práctica todas las soluciones necesarias para «recuperar las pérdidas de aprendizaje relacionadas con la pandemia y comenzar una transformación de la educación en el mundo, pero hacerlo de tal manera que sea rápida». Los tiempos de la crisis no esperan a nadie. Todo lo cual se puede aplicar perfectamente a España. Interesante lo que aporta el Foro de Sevilla por otra política educativa.

Sin embargo, esos 130 países que se reunieron en la TES, absorbidos como estamos por la nuevas tecnologías, se olvidaron de otras cuestiones básicas como la formación docente; sin llegar a compromisos nacionales por dignificar al profesorado, y a la tarea que mal que bien realiza; en algunos países sin ningún recurso y con grupos de alumnos demasiado grandes. Podrían haber recordado que la UNESCO estima que se necesitarían en torno a 69 millones de docentes más, y bien formados para poder alcanzar una educación de calidad de acceso universal hacia el año 2030; objetivo que aparece cada vez más difuminado.

Por eso hay que insistir en lo que buscan colectivos de acción como El Equipo Especial sobre Docentes que presenta una campaña de promoción dirigida a los gobiernos, la comunidad de donantes y el público general a fin de destacar el papel preponderante de los docentes y de la docencia en la transformación de los sistemas educativos. En síntesis propone:

  1. Abogar por la necesidad de adaptar los sistemas educativos para contribuir a que los docentes se erijan en agentes de cambio.
  2. Utilizar ejemplos positivos de casos concretos para demostrar cómo los docentes pueden ser esenciales en la transformación de los sistemas educativos y en la mejora del aprendizaje de los alumnos si están más motivados y mejor formados y capacitados.
  3. Movilizar a los países y las organizaciones de donantes para que se comprometan a apoyar a la comunidad docente. 
  4. Mejorar el reconocimiento de la profesión docente haciendo hincapié en las distintas maneras en que los docentes pueden lograr la transformación de los sistemas educativos necesaria para cumplir los objetivos de 2030.

Pero parece ser que los países signatarios de los resultados de la Cumbre se han ocupado demasiado por el uso de la tecnologías y menos por el profesorado, que en algunos países se encuentran al borde del agotamiento tecnológico.

 

 

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