El mensaje educativo de la administración recorre laberintos, se despista en recovecos o se lanza por atajos para conseguir ocultar la evidencia

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Pocos se atreven a cuestionar el despiste -¿intencionado?- educativo de nuestros gobernantes. No es algo nuevo, llevamos así varias décadas, aunque los de ahora se superan. Uno se queda asombrado y perplejo cuando la quieren vender lo que no existe, negar lo que la mayoría vemos: parece que algo cambia para asegurar que todo permanece. Ahora, nuevos programas con menos profesores, nuevos currículos que añaden diversas dudas metodológicas. Eso sí, muy evaluados. Con eso solamente consiguen que disminuya la falta de consideración y respeto hacia la educación. Tales maniobras podríamos elevarlas a la categoría esperpéntica de “una simulación de la educación en diferido”, porque nunca llega a su destino. ¿Se nos olvidó cuál era? Se irán y vendrán otros a continuar la tarea no emprendida: reconocer que el sistema educativo necesita una reformulación total. Hacen falta unos profesores bien formados, críticos con la tarea, potenciadores de su función, arropados por un estilo pedagógico diferente. Son necesarios unos centros educativos… De los currículos mejor hablar poco en voz alta. ¿Para cuándo la esperanza?

2 pensamientos sobre “El mensaje educativo de la administración recorre laberintos, se despista en recovecos o se lanza por atajos para conseguir ocultar la evidencia

    SIRA dijo:
    24/03/2015 at 12:00

    Soy Maestra y cada día estoy más desmotivada, laboralmente hablando. La ilusión, fuerza y ganas con las que comencé mi vocacional trabajo se está apagando cada vez más. Me siento como ese pájaro que, tras haber emprendido el vuelo (tarea que le resultó tan difícil conseguir), ve cómo le van cortando las alas y no puede hacer nada para evitarlo. Quizá tenga que plantearse buscar otro destino porque le cuesta demasiado volar.

      EcosDeCeltiberia respondi:
      24/03/2015 at 13:35

      Retomar la ilusión es difícil, pero eso es lo que quieren: ¡Derrotarnos! ¡No nos podemos dejar! Todos a volar, cual mariposas insignificantes. Aunque no nos hagan caso, al menos haremos ruido.

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