Asamblea ciudadana por el clima, una experiencia comparativa

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La existencia de cada uno de nosotros está plena de deseos pero es escasamente visible fuera de nuestro círculo próximo. Solo cuenta lo que expresen la celebridades, aunque no digan cosa comprensible, más que nada por lo que ocultan. Asomarse a ciertas redes sociales es una manera segura de flagelarse por el diluvio de vacuidad que expulsan.

Frente a esas hay experiencias renovadoras e ilusionantes de las que tenemos ejemplo por toda Europa y el mundo: las Asambleas Ciudadanas por el clima. La que se ha puesto en marcha recientemente en España (100 mujeres y hombres anónimos, elegidos al azar) se ha reunido, debatido, acordado, ilusionado, leído con compromiso, etc. Sus integrantes, mujeres y hombres sin especiales vínculos con acciones contra el clima, han compartido sus visiones. Fruto de ellas se han «atrevido» a presentar 172 propuestas a este gobierno y los que vengan detrás. Seguro que la actual Ministra ha tomado buena nota; a ver si las circunstancias la dejan ser valiente y le dan tiempo a serlo. A veces los mensajes del Ministerio son interpretados de forma «peculiar» por quienes gobiernan en las CCAA, provincias, ayuntamientos, etc. No digamos ya del mundo empresarial, excepción hecha de unas cuantas empresas que han interiorizado que no hay otro camino. Pero la mayoría son incrédulas o directamente negacionistas. A ver si va a ser verdad aquello que dicen que dijo el filósofo y escritor británico Bertrand Rusell, Nobel de Literatura,  sobre que “Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos (influenciados por sus creencias y por las empresas multipoderosas) por hacer imposible lo posible». Afortunadamente para nosotros no son todos.

Las conclusiones de la Asamblea Ciudadana, por ahora, están en las antípodas de las que hacen los poderes públicos y empresariales. Para estos últimos las palabras enmudecen a las obras, mientras que los primeros proponen palabras de esperanza. Pero de entrada, gracias al Ministerio de Transición Ecológica por promoverla. Ha querido crear un laboratorio sin contaminar que debía imaginar la mejor manera de hacer que España sea climáticamente neutra. O casi, por que a nuestro modo de ver hay probables que resultan en sí mismos imposibles. A la vez que se dan improbables cercanos a lo posible. Albert Einstein hubiera dicho que “Los que dicen que es imposible no deberían molestar a los que lo están haciendo». 

Los procesos de deliberación ciudadana son necesarios siempre, ahora todavía más que los problemas aumentan y da la sensación de que nos hemos vuelto tan «exclusivistas» con nuestros ideales. Más ahora que en España los procesos de deliberación han huido de muchos parlamentos, qué es parlamentar sino escuchar con respeto para llegar a acuerdos, en los que se practica mucho más el «tiro al plato», con proyectiles verbales. 

Desde muchos sectores se intenta luchar contra el cambio climático. Creámoslo: es un problema serio de atención urgente que implica cambios de estilos de vida profundos. Lo expresaba con una rotunda claridad la gran filósofa y poeta María Zambrano: No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero. Al menos, que los políticos se esfuercen en mirar con ese planteamiento las 172 propuestas y las clasifiquen según su urgencia. 

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