El avance de la desertificación no cotiza en política

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Desertificación es una palabra poco amable, apenas se escucha en la vida cotidiana. Escasamente la emplean la gente que mira desde la geografía o el ambientalismo hacia el lugar donde vive y un poco más allá. Sin embargo, la lucha por evitarla debería ser una línea de retención para asegurar la vida futura. A veces no se pueden construir los diques vivenciales, pero en otras sí. Se dice, más o menos, que un territorio está en camino de sufrir desertificación cuando la proporción entre la precipitación anual y la evapotranspiración potencial está comprendida entre 0,05 y 0,65. Así lo marca el Convenio de la ONU para la Lucha contra la desertificación (CNULD). Casi todo el territorio español son áreas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Una mirada al mapa que define los territorios de España en esta situación produce temores, y el problema es que no hace sino aumentar. 

El riesgo y avance de desertificación no cotizan en las sedes parlamentarias de España. Apenas se les nombra y cuando se consiguen delimitar acciones importantes, como el ya antiguo Programa de Acción Nacional contra la Desertificación, estas acaban enseguida en el cajón del olvido. Así pues, no debe extrañarnos la reciente información periodística que afirmaba que las 3/4 partes del territorio es susceptible de desertificación, y eso solamente debido a causas climáticas. Merece la pena  echarle un vistazo  a esta entrada y revisar causas y repercusiones. Vienen varias informaciones globales y por comunidades autónomas.

Lo peor de lo malo es que la acción humana hace mucho para aumentar este riesgo. Greenpeace viene llamando la atención sobre el problema, que es global. Con su permiso recogemos lo que decía en junio de 2021:

  • Siete de las diez cuencas hidrográficas con mayor sequía crónica de toda Europa se encuentran en España
  • Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, se prevé que la Península Ibérica sea la región europea más afectada por la sequía
  • La sobreexplotación de los recursos hídricos, la agricultura intensiva y la urbanización irracional, están entre las principales causas
  • Solo cambiando mucho las políticas hidráulica, forestal y agrícola podemos frenar uno de los principales problemas de nuestro futuro

Aunque insistiremos sobre el tema hacia el 17 de junio, Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, el problema es tan grave y urgente, veamos lo que está sufriendo Doñana y los peligros que la acechan, para que la política en su conjunto actúe, vea la realidad del problema. ¡Qué alegría si celebrásemos ese día con proyectos y avances atrevidos!

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