Descubrimos que el solucionario de los incrédulos climáticos está en blanco

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La vida sigue igual, y no nos estamos refiriendo al éxito de aquel cantante español. Hablamos de la climática. Igual pero con dimensiones distintas. Más cambios, más grandes, más urgentes y sin embargo, parece que la gente, en sentido universal, está dormida. O tiene tantas preocupaciones diarias que le impiden avanzar en el tiempo. Los incrédulos climáticos tienen un solucionario: si no te afecta bruscamente, si no te empuja por un precipicio, si no arden tus propiedades, si no te ha chamuscado hasta las cejas, etc., déjala pasar que mañana será otro día. 

El solucionario de los incrédulos no necesita fechas, no dice cuando se arreglará el panorama mundial que sí afecta al resto de los vivientes. El IPCC, ese conjunto de científicos que no les hacen ni cosquillas a los incrédulos, afirma con rotundidad que el planeta ya no va a ser el mismo y que hay cambios irreversibles que no hacen bien a nadie. Pero también habla de que existen las herramientas para limitar algunos efectos. Se sabe que estos últimos años la contaminación del aire no ha crecido a la velocidad de antes, pero también se constata que no se ha hecho lo suficiente para controlarla más. 

Estamos en la cuenta atrás. «Las emisiones de gases de efecto invernadero deben llegar a su momento pico antes de 2025, con ese año como punto de límite. Además, deben caer hasta reducirse un 43% para 2030», dice el último informe del IPCC. Se desgañita Antonio Guterres, el Secretario General de la ONU, con sus advertencias: Los topes marcados por el IPCC no son ficción, no son exageración, antes bien algo real que deja claro lo que se le viene encima al planeta. Una advertencia general nuestra: somos parte de ese planeta, por más que muchas veces lo disimulemos. 

Descubrimos que el solucionario de muchas empresas y gobiernos que se apuntaron al pacto verde europeo tiene poco más que las tapas, muy bonitas eso sí. La únicas hojas escritas sirven para demostrarse a ellos mismos que si un problema tiene solución se arreglará libremente, y que si no la tiene por qué preocuparse. No han debido leer nunca lo que dicen que Albert Einstein, le han atribuido tantas frases que ya dudamos de muchas de ellas, dijo: los problemas de hoy no los puedes solucionar pensando (y actuando) igual que pensabas cuando los creaste. Casi podíamos resumir nuestro solucionario en esa frase. Pero mientras lo hacemos queremos darle una vuelta a aquello que afirmaba el filósofo Ludwig Wittgenstein referido a la cosa matemática: «No hay enigmas. Si un problema puede plantearse, también puede resolverse». ¡A ver si se van a agarrar a la idea los incrédulos climáticos» 

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