Somos parte de lo que ocurre a nuestro alrededor

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El alrededor no tiene límites prefijados. Cada cual marca los suyos, o no se molesta ni en vivirlos ni soñarlos. Hay varios alrededores. Entre otros el físico, el emocional, el laboral, aquel que está cerca o queda lejos. Lejos queda Ucrania, o nos lo han traído cerca, con tantas noticias que no acertamos a ver aquel alrededor como no sea en los lamentos de la gente que se asoma a los informativos y cuenta su viacrucis.

Esas personas se considerarían hasta hace unos días dueñas de su significado y significante. Se esforzarían en saber lo que eran y lo que querían ser. Buscarían lo que de verdad les importaba, por más que tampoco allí hubiese unanimidades. Incluso en algún momento encontrarían oportunidades para el progreso, que es llegar a la metas idealizadas. Una parte entenderían cuáles eran sus derechos individuales o colectivos. Acaso pensarían en la felicidad, y le pondrían aditamentos varios. Sentirían orgullo por algo, por más que ese sentimiento pudiese ser frugal. Es más, es posible que se considerasen parte de lo que ocurría a su alrededor.

Ahora mismo, con Ucrania invadida, casi todos nosotros hemos ensanchado los contornos. Un yo transeúnte siente el padecimiento ajeno; en realidad las guerras son una acumulación desordenada de dolores de intensidades varias. Surgen casi siempre por esos odios y rencores que atentan contra los inocentes.

En nosotros han aparecido de pronto valores escondidos; difícil saber hasta donde alcanzan. Los sentimos indispensables para caminar junto a otros en busca de la paz. Por eso salimos a las calles a manifestar nuestro «No a la guerra», como queriendo hacer un pequeño homenaje a quienes quedaron atrapados en la sinrazón.

A la vez se nos escapa la verdad de la intención guerrera, porque la detenta quien supone que su alrededor es infinito. Su concepto de derechos individuales, de derechos humanos, es todo lo contrario a una frase que aportó Mario Benedetti para defender la convivencia y cultura universal. Nos animaba a evitar las figuras geométricas de los círculos viciosos, eso son las guerras, y las mentes cuadradas, que las poseen quienes las lanzan o sostienen. Añadamos la espiral de la sinrazón con varias muertes a sus espaldas.

Por eso, después de la batalla, que durará más o menos, quedarán alrededores calcinados. Algunos sin posibilidad de rebrotar. Pero hay que apropiarse de un pedacito de la utopía colectiva que se concreta en vivir en paz, junto con nuestros alrededores. 

Un comentario sobre “Somos parte de lo que ocurre a nuestro alrededor

    Joaquin dijo:
    28/02/2022 at 13:28

    «…»que se concreta en vivir en paz, junto con nuestros alrededores». Que no tienen confin. Y hay que perseguir hasta alcanzarla. Esa utopia. Salud y paz. ¡No a todas las guerras!.

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