Paz, justicia e instituciones sólidas: ODS 16

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El reverso de la moneda a veces proclama más deseos que el anverso. Tanto hablar de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se nos ha evaporado la esencia de la justicia universal. Ahora es Ucrania quien se acerca al infierno bélico, pero además tenemos Yemen, Afganistán, Eritrea-Etiopía, Irak, Siria, Palestina-Israel y un largo etcétera. Pero Ucrania está más cerca.

El ODS 16 desea la paz, la justicia e instituciones sólidas en todo el mundo. Paz que vale poco, justicia universal que se ve continuamente golpeada, instituciones internacionales que no saben qué hacer. ¿Quién se pone delante de las armas de Rusia? Como no somos especialistas aquí lo dejamos para que sea analizado.

Pasará un tiempo y todo lo acaecido a los habitantes de Ucrania caerá en el olvido. O no, porque los destrozos salpican por todos los lados, especialmente sentidos aquellos que distorsionas las relaciones comerciales. Se nos había olvidado que somos interdependientes y ecodependientes, que cualquier fenómeno o hecho de gran magnitud que ocurre en un lugar repercute en todo el mundo.

No hace ni siquiera un mes conmemoramos en los colegios e institutos el Día de la Paz. ¡Qué lejano queda todo! Ahora mismo es un buen momento para hablar con nuestro alumnado, en nuestras casas, de la paz, no de la impuesta sino de la pactada. La guerra siempre es traicionera, por acción u omisión. Quienes la sufren tienen marcados sus recuerdos con trazos discontinuos, tan gruesos que no pueden olvidar aunque se intente. Le sucedió al poeta Antonio Machado, otro damnificado por la guerra, que nos dejó composiciones dolorosas en su último libro La guerra. 

¡Ojalá esta situación no se prolongue! Ni la paz, ni la justicia se curan con unas simples tiritas. En nuestra terquedad, no queremos creer que sea imposible vivir en paz. 

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