La pobreza mundial de muchos frente a la escandalosa riqueza de unos pocos

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Debía causar un sonrojo enorme, seguido de múltiples acciones compensatorias, el hecho de que en la actualidad «los diez hombres más ricos del mundo han duplicado su fortuna, mientras que los ingresos del 99 % de la población mundial se habrían deteriorado a causa de la COVID-19». Es lo que dice Oxfam en su último informe Las desigualdades matan, al que ha añadido en su presentación una propuesta universal: «tenemos la oportunidad de reformar drásticamente nuestros modelos económicos para que se basen en la igualdad. Podemos abordar la riqueza extrema aplicando una fiscalidad progresiva, invirtiendo en medidas públicas de eficacia demostrada para eliminar las desigualdades, y transformando las dinámicas de poder dentro de la economía y la sociedad. Sin duda, todo esto pasa por una decidida voluntad de adhesión y práctica a la idea de esos movimientos sociales que están exigiendo cambios, la creación de una economía en la que nadie viva en la pobreza, ni tampoco en una riqueza inimaginable: una economía donde las desigualdades dejen de matar».

Rebeldía general debería originar conocer que entre 22 ricachones multimillonarios del mundo poseen más dineros que 1.000 millones de mujeres y niñas de África, América Latina y el Caribe. Cómo hemos sido tan insensibles a escala global para permitir que, desde 1995, 1 % más rico haya acaparado cerca de 20 veces más riqueza global que la mitad más pobre de la humanidad. también mata la desigualdad degenerada por esas emisiones individuales de 20 de los milmillionarios más ricos que llega a ser 8000 veces superior a la de cualquier persona de entre los mil millones más pobres.

Aun hay más. Las desigualdades han provocado que la pandemia de coronavirus resulte más letal, más prolongada y más dañina para los medios de vida de los pobres, tal como constatan instituciones tan poderosas en el mundo de los dineros como el FMI, el Banco Mundial, Crédit Suisse, el Foro Económico Mundial.

Incluye el informe de Oxfam otros datos escalofriantes como la constatación de que las desigualdades contribuyen a la muerte de unas 23.800 personas en el mundo diariamente, o lo que es lo mismo: una cada cuatro segundos.

¿No podemos fabricar entre todos-as una vacuna contra estas desigualdades? Porque además estas diferencias se dan entre países pero también entre ciudadanos de un mismo país. También en los países ricos como España. Se nos ocurre que a escala política hay que promover leyes y reformas que eviten o al menos reduzcan tremendas desigualdades, que se apliquen de verdad y las ayudas lleguen pronto. Pero también que esos mismos legisladores o gobernantes se acuerden de que fuera de nuestras fronteras hay mucha gente que nos necesita, que tarde o temprano llegará a nuestra casa para hacérnoslo ver. Todos deberían leer con detalle y subrayar retos en el informe presentado ayer por Cáritas-Foessa, radiografía social tras la COVID-19, y ponerse en activa lucha para eliminar esta lacra social. 

Un comentario sobre “La pobreza mundial de muchos frente a la escandalosa riqueza de unos pocos

    Toñi Morcillo dijo:
    19/01/2022 at 13:00

    ¡Cuanta sinrazón! Pero la ciudadanía anda un poco embriagada de consumismo, realitys shows y otros disparates. La venda de los ojos es demasiado tupida y se ha incrustrado en la piel
    Gracias , una vez más, por poner palabras a los pensamientos de muchas personas.

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