Anomalías climáticas revuelven una diferente normalidad

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No es normal que en Alaska se hayan dado a finales de diciembre temperaturas superiores a los 15 ºC. Tampoco que el Reino Unido, Bélgica y otros países del norte europeo sucediese algo parecido. En el norte de España Bilbao, sin ir más lejos, se registraron 23 ºC el 31 de diciembre, 24,6 en San Sebastián. En muchas ciudades de la costa cantábrica se superaron el 1 de enero los 25 ºC de máxima, ambiente más propio de una buena primavera o un otoño plácido. A no ser que la Tierra haya intercambiado los ejes y no nos hayamos dado cuenta. Además esto tan raro sucede cuando las horas de insolación son las mínimas del año. De eso sí que estamos seguros pues lo hemos observado con facilidad.

Por las noticias que tenemos el clima mundial anda revuelto; en Argentina se asan ahora mismo. Si esto se consolida quizás debamos darle un vuelco a nuestra vida. No basta con ponerse más o menos abrigo o unas gafas de sol cuando sea conveniente. Algo ya notamos, nos guste más o menos. Nuestro mundo plácido, no para todos claro, se ha vuelto inseguro. Empiezan a dominar las incertezas.

Recordemos aquello que dijo Robert Pirsig: el mundo viene hacia nosotros como una interminable secuencia de piezas que nos gustaría encajasen de alguna manera. En realidad, pocas veces se consigue de forma universal. El Planeta se encuentra cómodo en su entropía permanente. También añadió: por cada hecho hay una infinidad de hipótesis. Las enuncian hasta quienes no saben nada del asunto. Y no solo nos referimos a los comentarios climáticos de los expresidentes Rajoy o Trump, o al visionario Bolsonaro.

Ahí queríamos llegar. Anotémoslo para entender las anomalías, climáticas o de tipo social, y reflexionar sobre si estas no deberían formar parte de la cotidianeidad del pensamiento, que nunca será monótono para muchas personas. Así podremos actuar en consecuencia. Descubrir que lo monótono es poco más que un vacío interpretativo, a no ser que te veas muy afectado como sucede en algunos países según recoge el IRC (Índice de Riesgos Climáticos) del año 2021. Que se lo pregunten a esa gente que ha perdido todo por la repetición de esos fenómenos extremos que entrarían en la categoría de anomalías climáticas con extensión social profunda.

Lo anómalo meteorológico de hoy puede ser una realidad mañana. ¿Lo llamaremos normalidad climática? O deberemos entrecomillar para siempre este término cuando nos referimos a la globalidad del Planeta y sus criaturas?

Ver artículo completo en el blog La Cima 2030 de 20minutos.es. 

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