Toca aclimatarnos a una vida ecosocial en un planeta inestable

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Julio Verne decía aquello de que la Tierra era cada vez más pequeña porque podía recorrerse más rápida que hacía cien años. Nos gustaría poder preguntarle qué piensa ahora del asunto. Quién sabe cómo calificaría el que hayamos tardado tanto en darnos cuenta de que todas las colonizaciones también entrañan riesgos para el ejército invasor, a pesar de que cada vez tiene más poder tecnológico y cuenta con más atacantes. Más todavía si todo se desarrolla en un espacio cerrado, por ahora, como es la Tierra.

A este derecho de soberanía que es la apropiación múltiple le surgieron siempre problemas. Quizás se debe a aquello que decía Bárbara Ward, economista y periodista que hacia 1960 empezó a hablar del desarrollo sostenible: nos hemos olvidado de ser buenos huéspedes, de cómo caminar ligeramente sobre la Tierra como hacen sus otras criaturas. Fue ella la encargada de elaborar  junto a René Dubos –científico investigador reciclado al mundo de la ecología del que se dice que se inventó aquello de “piensa globalmente, actúa localmente”- el informe previo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, celebrada en Estocolmo en 1972. Aquel documento, que supuso un hito en el pensamiento global sobre el medioambiente, se publicó en forma de libro con un título premonitorio La Tierra es única (“Only One Earth”). También se divulgó con la marca de Sólo tenemos una Tierra. Este axioma, que se repitió en la Cumbre de Río en 1992, fue recordado con aquello de que “no tenemos un planeta B”, enunciado por el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon hace unos años. Una parte de las inquietudes de B. Ward fueron recogidas por el IIED  International Institute for Environment and Development que fundó en 1971.

No tenemos otra solución que aclimatarnos. La crisis climática es la punta, cada vez mayor, del iceberg ecosocial en el que estamos inmersos. Ya constituye un problema de salud colectiva, como nos recuerda el Instituto de Salud Carlos III. Luego está la cuestión ecológica, económica, de biodiversidad, de dinámicas poblacionales, desigualdades, etc. 

Ver artículo completo en el blog La Cima 2030 de 20minutos.es. 

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