La crisis ambiental veranea en el olvido

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Suponía que andaba todo el mundo buscando a los culpables del cambio climático y del resto de crisis ecológicas. Ahora me doy cuenta de que era una mera impresión. Dado que soy un preocupón pienso que cada persona es una sucursal del medioambiente. Así no despego nunca hacia la ilusión transformadora. Hacemos y deshacemos a nuestro albedrío. No tenemos un foco iluminador de lo coherente, de lo conveniente. Si así fuera, haríamos cola para penetrar en el medioambiente. Pero no como consumidores sino como una especie de franquicia. Pero claro, en ese estadio mental o sitio físico nos empeñaríamos en vender un pretendido orden ecológico. No es fácil. Mejor poner carteles o imágenes para que la gente entre simplemente a leer. Un rótulo grande, para leer al principio y al final, avisaría de que somos ecodependientes. Pagarían una prenda los que se manifestasen negacionistas. Permanecería custodiada allí hasta que un suceso ecosocial que los hubiese zarandeado les demostrase la incerteza hecha realidad.

Las ciudades se llenarían de franquicias pues el asunto ambiental está que arde, o inunda, o quema, o emponzoña el aire, o se filtra en los suelos, o enmierda las masas de agua. Llegó el verano y la mente ambiental se tomó un descanso. El pensamiento perdió su trascendencia, o arrinconó su presencia. Además lo hizo con simetría universal. Llamativa esa unanimidad. La desidia ecológica dejó de ser un asunto de lesa humanidad. Gente que va y viene. No se sabe adónde ni para qué. Tampoco importa mucho al resto. No se trata de dar un paso hacia el más allá seguro sino de no olvidar el presente ascendente. ¿Acaso será un plan de fuga del territorio habitual?

Hubo algunos ilusos a quienes les dio por darse una vuelta por los medios de comunicación. Buscaron el rincón ambiental. Si lo encontraron fue exiguo, reducido casi al mínimo. Como si no tuviera importancia. A pesar de eso, se dieron cuenta de que el verano se había limpiado de la(s) crisis ambiental(es). Bueno, de todas no, quedaron en forma de incendios y sequías varias. También en inundaciones porque los ríos quisieron recuperar sus cauces usurpados. Las máximas mandatarias europeas Der Leyen y Merkel se acordaron momentánemente del cambio climático.

Algo se dijo de la huella ecológica y del día de sobrepaso del Planeta. Quienes buscan los olvidos se preguntan si están en el sitio que les corresponde. También si eso es el medioambiente. Y lo peor es que no dejan de darle vueltas al asunto. Como en una noche de insomnio incómodo. Al lado, alguien ronca.

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