Si Doñana sufre, algo se muere en el alma de la naturaleza

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Lo dice la canción que se escucha a menudo por sus cercanías: cuando un amigo se va, algo se muere en el alma. No se sabe si es emoción, deseo, sentimiento o cualquier cariño allí guardado. 

De poco le han servido sus más de 50 años de declaración de Parque Nacional. Tampoco que sea a la vez Parque Natural. Ni siquiera sus más de 25 años de ser considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Poco enclaves mundiales poseen esta distinción sublime. En el país de la mayor diversidad de vida atesora en Europa, Doñana se ve sometida a atropellos varios, una y otra vez. ¿Cómo calificar el olvido consciente? El cultivo de lo efímero que desde hace unas décadas nos ofusca, nos impide admira lo extraordinariamente bello con formato de ecología renovada permanentemente. En enclave se merece algo más, aún se recuerdan las maniobras que costó componer su candidatura en plena dictadura.

El complejo multiforme de Doñana lo han escrito las aportaciones del tiempo en forma de suelos y agua circulante, en ciclos más o menos rigurosos. También las trazas de gente más o menos sensible que va y viene, la que quiere vivir de una u otra forma en sus cercanías y por ello se pelea. Buenos deseos y algunas acciones de las autoridades que llegan al Parque o se van dejando en el alejamiento o para más tarde sus posibles preocupaciones. Plantas y animales que allí se asientan y cuya opinión no cuenta. ¡Si supieran hablar! 

Ahora conocemos que el Tribunal de Justicia de la UE condena a España “solo” por no proteger el permanente expolio del agua para el riego o el abastecimiento urbano, por contravenir la Directiva Marco del Agua de la UE. Quedan absueltos atropellos varios según denuncian las organizaciones conservacionistas.

El epítome de los españoles podría resumirse en un amor por la naturaleza y la biodiversidad con evidentes altibajos. No olvidemos aquella recomendación de Miguel Delibes de no usar la naturaleza como si fuéramos el último inquilino.

Seguir leyendo el artículo en el blog La Cima 2030 de 20minutos.es.

 

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