Si la alimentación fuera ya un derecho humano en España

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El uso del condicional marca los tiempos vividos o por vivir. Expone circunstancia y permite aventurar causas. En España, como en otros muchos países del mundo, la alimentación universal todavía no es un derecho humano real, consolidado por hechos y no solo por palabras o leyes. Por eso, quienes se preguntan por el significado de la ética social aspiran a saber qué hay que hacer para que lo sea. 

Según se cuenta en el Observatorio sobre el derecho a la Alimentación en España, los paisajes alimentarios son muy diversos. Casi tantos como los que señala el reciente Informe mundial 2021 sobre crisis alimentarias (GRFC 2021) Aterra conocer que en el conjunto mundial estamos peor que hace 5 años. Bastantes de las causas tienen que ver con los conflictos bélicos y religiosos permanentes, con los efectos económicos relacionados con la COVID-19, pero también con fenómenos meteorológicos extremos. 

En España también hay que mejorar con urgencia el derecho a la alimentación. En este cometido tienen mucho que hacer las administraciones. Si bien no todo es responsabilidad suya, pero fallan demasiado. Basta mirar lo sucedido desde que empezó la pandemia. Cáritas alertaba de que durante 2020 alrededor de medio millón de personas de las que recurrían a su ayuda alimentaria lo hacían por primera vez. Algo estaba mal planteado cuando “las colas del hambre” han sido una imagen dolorosa en varias ciudades españolas; se han convertido es estampas de vergüenza social. Chefs y restaurantes, junto con muchas entidades sociales como los bancos de alimentos y alguna administración especialmente sensible,  han colaborado en dar un ligero y temporal remedio a este problema. Pasarán unos meses y quizás desaparezcan las imágenes más duras. Nos queda tiempo para recapacitar por qué es tan necesaria la adopción de una “Carta contra el hambre” y la dotación de suficientes recursos. Si la alimentación fuera ya un derecho humano universal, en España, significaría que la humanitaria ética colectiva estaba despertando de uno de sus permanentes letargos.

Leer el artículo completo en La Cima 2030, un blog de 20minutos.es.

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