Las aves migratorias cantan la vida colectiva

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Van y vienen por al aire siguiendo sus ritmos estacionales. Su llegada o partida, hace unos días se celebró el Día Mundial de las Aves Migratorias, nos recuerdan ciclos de vida. En realidad lo que hacen es conectar nuestro mundo por eso notarán las ausencias de la gente pandemiada en sus lugares de arribada. Las migraciones son una parte de la historia universal, tanto que la biodiversidad es en cierta manera su resultado; han migrado millones de especies vivas por medios muy diversos y durante millones de años.

Los pájaros, que al decir de observadores ornitológicos cada vez son menos, se expresan con sus cantos. Seguramente cuentan lo que hicieron en el pasado, o los planes que tienen para ese día y los siguientes. A veces emitirán llamadas de aviso ante peligros varios, de búsqueda de futuro, se sentirán contentos simplemente y querrán que el resto lo sepa. En más de una ocasión advertirán a otros colegas de que están en territorio privado, o eso creen, pues en la naturaleza no hay esas fronteras tan ideológicas. Lo más probable es que digan algo de nosotros, nos consideren admiradores y algo de enemigos al mismo tiempo.

Los pájaros cantan, trinan, y hablan con múltiples lenguajes. Algunos representados en cuadros de conciertos de aves, que pusieron en boga los pintores flamencos del siglo XVII. Los hay tan afamados como Concierto de aves” (1629-1630) de Frans Snyders o el del mismo título de su discípulo Jan Pyt, pintado en 1661; ambos se pueden admirar en el Museo del Prado de Madrid. Los pájaros son protagonistas en la música clásica. Sirva El canto de los pájaros de Pau Casals, que hay que escuchar más de una vez.  Aves migrantes o sedentarias que se agrupan en El lenguaje de los pájaros de Jean Sibelius interpretada por la NHK Symphony Orchestra. Sus cantos guardan detalles de nuestra vida y nos evocan emociones varias. Por cierto, el lema elegido para este año internacional 2021 dice: ¡Canta, vuela, vuela como un pájaro! Nadie puede imaginar un mundo sin migraciones, ni de pájaros ni de la gente que sale de su tierra para rescatar la vida; muchas veces sin éxito.

Suponemos que también habrá aves migrantes en Palestina. Si las hay, ¿cómo sentirán lo que está sucediendo en esos territorios? ¿Cantarán o sus silencios gritarán sus desdichas? Seguramente se lamentarán de la existencia de tantas jaulas. 

Vuele con las aves migrantes en esta entrada del blog Ecoescuela abierta de El Diario de la Educación. 

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