Galimatías etiquetados en pegatinas de eficiencia energética

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La etiqueta de eficiencia energética europea apareció para decirnos qué aparatos eléctricos de los que tenemos en nuestra casa eran más o menos derrochadores. Quería alertar a la ciudadanía como diciéndole: ¡Ojo que está tirando el dinero! Porque claro, para despertar al consumidor-a se ha demostrado bastante más eficaz revolver en su bolsillo que en su conciencia ecológica. La etiqueta portaba las primeras letras del abecedario, después la complicaron con el signo +, el ++, o el +++ siguiendo a la A cual si fuera una potencia. Tuvo cierto efecto limitador  en el derroche, tanto en la fabricación del aparato en cuestión como en la destreza energética de los consumidores.

A partir del 1 de marzo se ha actualizado la etiqueta y se ha simplificado, si bien no entrará en vigor hasta el 1 de septiembre. Vuelve al original listado de las letras mayúsculas, de la A a la G. La Comisión Europea calcula unos enormes beneficios a partir de las etiquetas y del diseño ecológico. Más o menos 230 millones de toneladas equivalentes de petróleo por año para el año 2030. Supondría un ahorro medio de casi 300 € al año en la factura energética de cada uno nuestros hogares.

La norma es conveniente, incluso han dejado la A libre para asignársela a los electrodomésticos del futuro que sean supereficientes. Sin embargo, en este cometido del ahorro energético echamos en falta una formación ciudadana, llamativa y continuada, por parte de las autoridades pero también de los fabricantes o asociaciones de consumidores, que ayude a entender que es muy importante utilizar bien los aparatos y ver cuáles consumen más a la larga, no solo por la potencia momentánea sino por el tiempo en el que están en uso a lo largo de las 24 horas; por ejemplo frigoríficos y aparatos de congelación. También que es necesario entender el resto de las anotaciones de la etiqueta. Incluso nos atrevemos a proponer que hubiese una clara información diciendo por ejemplo: el aparato calificado como G supone un consumo x veces mayor que el B. Eso a lo largo de su vida útil significa la emisión de tantas toneladas equivalentes de petróleo al año y una diferencia estimada en euros de … Usted decide pero todos le agradeceremos que lo haga lo mejor posible.

Adhieran la pegatina en un lugar bien visible, léanse de inicio al final las instrucciones de manejo y, sobre todo, sientan que la eficiencia energética no es un galimatías, que se entiende mejor si cada cual la siente como propia. Por cierto, ¿por qué se permite seguir fabricando electrodomésticos de poca eficiencia energética y se descarga la responsabilidad en quienes los compran, más o menos ricos y concienzudos?

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