El perfil ambiental de España, trazos finos y borrones

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El Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico dio a conocer el Perfil Ambiental de España 2019 (PAE) unos meses, algo que hace todos los años. En la presente edición insiste en relacionar medioambiente y salud. Lo presenta como un problema global pues se sabe que las alteraciones del medioambiente tienen una influencia inmediata y duradera en la salud colectiva. En el caso de España, el PAE analiza aquellos agentes físicos, biológicos, climáticos y otros que condicionan la salud. En el año 2017 se firmó la Declaración de Ostrava que definía el perfil de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Ese documento señala los fundamentos de la interacción entre salud y medioambiente: la calidad del aire interior y exterior; el acceso universal, equitativo y sostenible al agua potable, el saneamiento y la higiene; la minimización de los efectos adversos de los químicos en la salud humana y el medioambiente; la gestión saludable y sostenible de los residuos y los sitios contaminados; la adaptación al cambio climático y el esfuerzo general en su mitigación; la conversión de ciudades y regiones en espacios físicos y sociales más saludables e inclusivos, seguros, resistentes y sostenibles; la consideración de la sostenibilidad ambiental en los sistemas de salud. Es imprescindible creer en esos fines, además de convencerse de que es posible acercarse si se establecen las necesarias alianzas entre todos los agentes sociales y la ciudadanía.

Los abogados ambientales de ClientHearth publicaron un trabajo de investigación sobre los archivos del lavado verde que interpretaba el lenguaje de las grandes petroleras, de los mayores emisores de gases de efecto invernadero que venden su descarbonización casi inmediata. No son solo las petroleras, también lo hacen las multinacionales de la globalización. Y claro, dado que tienen tanto poder mediático y de todo tipo nos provocan distorsiones del perfil que tenemos ahora y el que deberíamos mejorar. Disponen de efectivas campañas de marketing verde, nosotros caemos en la maraña y consumimos sus productos. Para ello se aprovechan de las redes sociales para llegar a un público joven,incluso no falta el pago a influencers. Nos despistan, pues ya no sabemos a dónde mirar y lo peor, qué pensar y si este ejercicio merece la pena.

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