El libro de la Tierra guarda la esencia colectiva.

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Ayer se dedicaba una mirada a la Tierra, esa entelequia que a todos nos sorprende por su inmediatez y fragilidad. Es a la vez real, un planeta biodiverso en construcción permanente  por fuerzas geológicas y climáticas, e irreal porque a pesar de ser aprendido siempre tiene sus matices según quién lo mira y desde qué tiempo y lugar. Benedetti ya decía en su poema que desearía «otra suerte para esta pobre reseca que lleva todas las artes y los oficios en cada uno de sus terrones y ofrece su matriz reveladora para las semillas que quizá nunca lleguen; que un desborde caudal viniera a redimirla y la empapara con su sol en hervor o sus lunas ondeadas y las recorriera palmo a palmo y la entendiera palma a palma». Tierra material e imaginario colectivo del que los libros son como el estandarte que la mira, a la vez que un recopilatorio donde permanecer siempre.

Hoy se celebra en España el Día del libro, ese espacio común donde la Tierra mira y ve los desvelos de la gente. ¿Leerá libros la Tierra?, se preguntaría el poeta. Da lo mismo que el libro recoja cualidades y temores de la madre Tierra, placeres y desdichas de sus habitantes, pasado o futuros. Siempre un libro como esperanza generando cultura ya sea mirando al pasado clásico o al presente convulso, para que no nos manipulen. Diría Irene Vallejo, Premio Nacional de Ensayo por El infinito en un junco. 

«Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche» decía Jorge L. Borges. A lo que Juan Ramón Jiménez respondería: «Quisiera que mi libro fuese, como es el cielo por la noche, todo verdad presente, sin historia. Que, como él, se diera en cada instante, todo, con todas sus estrellas; sin que, niñez, juventud, vejez, quitaran ni pusieran encanto a su hermosura inmensa.» La Tierra es ese libro inmenso, adornado con un cielo que pisamos presente día y noche, con presente instantáneo por cada percepción diferenciada, y con historia porque tuvo periodos pasados. Su niñez no se perdió del todo, visible en la hermosura del encanto inmenso que es hoy.

La Tierra es una historia por reescribir, tarea en la que muchas personas están implicadas ya. Hoy es el Día del Libro. Tome uno entre sus manos, siempre contendrá algo de la Tierra, trate o no de la naturaleza biodiversa. Regálelo como muestra de afecto. Pero elija aquel que contenga algunas páginas en blanco para que cada cual escriba en él sus esperanzas. 

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