La basura como sustento de vida crítica

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El titular de la entrada es crítico, debería escocer hasta a la persona más insensible. Rebuscar en la basura para vivir y comer es una práctica que desarrolla gente atrapada por la espiral de vulnerabilidad. Si lo miras bien hiere, parece una maldición de la sociedad de consumo. No se entiende que sobrando alimentos haya tanta gente que debe buscarlos en la basura para sobrevivir. 

Hace unos años se comentaba que casi la mitad de los alimentos producidos en EE UU iban a la basura, se  quedaban sin recoger o se dedicaban a la alimentación del ganado, por no dar la talla o por tener una estética que no gustaba a los consumidores americanos. ¡Comer algo feo, aunque sea igual de nutritivo! A finales del año pasado conocimos que los españoles desperdiciamos de media unos 179 kg de alimentos al año. Al mismo tiempo, en esas fechas próximas a las navidades, se desarrollaba la Gran Recogida de Alimentos, cuyas necesidades sociales han aumentado con la pandemia.

Pero la basura encierra muchas cosas que unos tiraron por inservibles y son tesoros para otros. Lo cierto es que cientos de miles de personas en todo el mundo viven en torno a la basura, removiendo toneladas de residuos de los vertederos para recuperar los tesoros que esconden. Una periodista chilena, María José Terré, decidió vivir 21 días con los recogedores hace cuatro años para poder sentir el ritmo de la basura en La Chimba, el vertedero de Antofagasta, en el que cada cual defiende su exclusivo territorio, como una rica propiedad. Su relato en TVN (Televisión Nacional de Chile) es estremecedor. No se lo pierdan, es algo así como el espejo del mundo, o la trastienda donde se esconde la vulnerabilidad consentida.

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