Esta primavera viene con flores dañadas por la incertidumbre

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Cada primavera acude a su cita, este año lo hizo el 20 de marzo. Cada primavera trae sus flores, deseos, sensaciones, sentimientos, más horas de luz. La mitología griega cuenta que Deméter  ejercía una gran responsabilidad vivificadora con la naturaleza y la agricultura. Tuvo una hija con Zeus a la que llamaron Perséfone, Proserpina para los romanos. En una ocasión estaba recogiendo flores en un praderío o en un bosque, allí fue raptada por el enamoradizo Hades, dios del mundo subterráneo. La madre enfadada maldijo la tierra y todo se torno oscuro, se cayeron las hojas y se marchitaron las flores, además de otros desastres. Se desvaneció de golpe lo que podría significar la exultante primavera. Zeus acordó con su hermano Hades que Perséfone viviese al menos seis meses con su madre para disfrutar de la cálida luz del sol y de toda la eclosión natural que este hecho ocasionaba y ejerce hoy mismo.

Así, tal fotoperiodo se convirtió en un bien apreciado por toda la gente,como esa primavera deseada que canta la Ronda de Boltaña, que recuerda que el país la espera cada año impaciente. La gente del Sobrarbe la recibe con un ramo de flor de aliagas, que aunque son bien pinchudas y no huelen a jazmín son las que mejor representan a su tierra, anclada a los Pirineos. Tanto aprecian los montañeses que la invitan a quedarse de huésped en su casa permanentemente, para no tener que lamentar su marcha, esa que se suele producir en junio. No quieren que les suceda como a Perséfone.

Primavera diversa que el pintor renacentista Sandro Boticelli plasma en La primavera (1477-1482) una celebración alegórica con personajes de la mitología. Por allí danzan sensualidad y deseo primaveral, con un barniz de neoplatonismo. Estampa diferente la que plasmó Brueghel en su La cosecha de heno.

Musicada por Vivaldi en su Cuatro estaciones. Alegoría de muchas sensaciones en La primavera porteña de Ara Malikian, otra secuencia musical del talento del libanés de origen y ciudadano del mundo. Ruptura melódica en La consagración de la primavera de Igor Stabrinscky, en donde lo bello y sentimental al uso hasta entonces en la música se esconde tras lo sublime.

Recibamos con prevención a la primavera de 2021 que llega tras un crudo invierno sanitario y social, que quebró ilusiones y esperanzas. Ojalá sea una primavera de las múltiples emociones, convertida en sí misma en un misterio inefable, a la vez que deseamos algo grandioso en sus expresiones, para mucha gente y en especial allí donde la vulnerabilidad se asentó hace tiempo. Eso querrá decir que habrá sido más amable que la anterior de 2020 –quién se acuerda ya de cómo la recibimos- que nos dejó maltrechos.

En los enlaces de «Bienvenida primavera, aunque para cada cual seas diferente«, de La Cima 2030 de 20minutos.es, podrán disfrutar de la música de Vivaldi, La Ronda de Boltaña, Ara Malikian y Strabrinscky; y de la contemplación de las obras pictóricas aludidas.

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