Deforestación y salud, con la ciencia en medio

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La ciencia se pregunta constantemente, entre otras cosas, por los condicionantes que marcan la salud global. En una reciente entrevista, María Neira, directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, alertaba de que muy probablemente varios virus –ébola, SARS, VIH, etc.– habían saltado de los animales a los humanos tras la enorme destrucción de selvas y bosques tropicales (Amazonía, África y Sudeste de Asia); incluso cifraba en el 70% ese mecanismo de eclosión y propagación. Añadía que la deforestación había provocado varias turbulencias más, algunas en el cambio climático. Unas décadas antes ya se había documentado la relación entre la pérdida forestal y la propagación de la malaria en la Amazonía y en Borneo, el ébola, con las talas para cultivar palma de aceite en Liberia.

La FAO publicaba hace quince años ‘Los bosques y la salud humana’, en donde avanzaba las repercusiones que la pérdida de las masas forestales tropicales tenía ya en la aparición de nuevas enfermedades infecciosas, en la nutrición y en la degradación del suelo fértil que servía a la biodiversidad. 

Urge un enfoque de salud planetaria. Esta se fundamenta en creer de verdad que la salud humana y todo lo que lleva anejo, economía y sociedad, depende de los sistemas naturales. Como consecuencia, dado que el progreso socioeconómico del siglo pasado se ha basado en una explotación insostenible de esos sistemas naturales (ligados al agua, suelo, calidad del aire, etc.) habrá que diseñar otros modelos que protejan la salud de todas las personas y, por ende, de los diversos ecosistemas. 

Leer artículo completo en Heraldo de Aragón del 2 de marzo de 2021.

Solo un apunte más. Hoy se celebra el Día Mundial de la Vida Silvestre. Dediquemos unos minutos de la jornada a pensar en ello. 

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