El mar Caspio, uno de los olvidados en las crisis ecológicas

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Incierto futuro espera a muchos ecosistemas por todo el mundo. Unos pocos gozan de más presencia en los medios de comunicación o en las campañas de los ecologistas. Aun así nada tienen asegurado. La velocidad de los infortunios les impide recomponerse a tiempo antes de desaparecer, o de cambiar tanto que son irreconocibles.

Peor todavía lo tienen aquellos enclaves que apenas salen en los medios de comunicación, o que los mandatarios de los países que los albergan practican el enmudecimiento informativo. Ni siquiera son «adoptados» por alguna ONG combativa. Por eso hemos querido llevar a la escuela lo que está pasando en el mar Caspio y sus aledaños, para que al menos el alumnado no permanezca en la ignorancia. Recordemos el precedente del mar de Aral, otro lago tan importante que merecía llamarse mar.

El Caspio se enfrenta a grandes peligros: extracción de petróleo (plataformas, vertidos), construcción de islas artificiales y contaminaciones diversas debidas a la actividad agrícola e industrial intensa y sin control, vertidos de ciudades que no depuran. Y sobre todo, la pérdida de agua –algunos estudios impulsados por el PNUMA hablan de que el nivel bajará 18 metros durante este siglo- por evaporación y menos aportaciones de los ríos, lo cual llevará a un aumento de la proporción de contaminantes, una disminución del oxígeno disuelto y la consiguiente pérdida de vida.

Leer el artículo completo, con la propuesta de tratamiento escolar, en el blog Ecoescuela abierta, de El Diario de la Educación. 

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