¿A quién pertenece el cambio climático?

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Semejante pregunta solamente se le puede ocurrir a una de esas personas que se imaginan, están seguras, de que el cambio climático es una de las más importantes emergencias sociales, sí no solo naturales, a las cuales la humanidad entera necesita hacerle caso. La pregunta casi es un absurdo, cercana a un oxímoron pues cómo puede pertenecer algo que en sí no puede tener propiedad. ¿O sí?

El concepto de pertenencia que enmarca esta entrada tiene más de una cara. Otra vez hay que acudir a la RAE para que nos centre. Afirma que que dicho de una cosa es tocarle a alguien o ser propia de él, pero también a ser parte integrante de algo más grande. Me da que ese alguien es la sociedad entera, con sus diferencias según responsabilidades y afecciones sufridas. Ahí vamos, porque ya casi nadie niega que en buena medida el cambio climático ha sido inducido o acelerado por ciertas prácticas antrópicas crecientes desde la revolución industrial, e implacables en los últimos cien años, con un corolario estruendoso desde hace algo más evidente en la última cincuentena, más o menos. 

Ser de alguien ya está razonado, ser propia de él también. Queda repasar que el cambio climático es una parte de algo más grande: una sociedad global que prioriza el desarrollo desmesurado y el consumo desaforado a pesar de sus consecuencias ambientales y sociales.

Una de las variables que evidencian el cambio climático es el aumento global de las temperaturas. Muchos lo han dicho ya, con lo que no hace falta insistir. Por si alguien tiene dudas de lo que ha acontecido en las últimas décadas en la Unión Europea, puede entrar en Global Climate Change y enterarse si su localidad aparece referenciada, que será que sí porque la Web está bien enlazada. Quienes tengan tiempo y ganas pueden darse una vuelta por el mundo; de verdad que es interesante. Piensen que detrás de lo cuantitativo, 1,9 ºC de aumento por ejemplo, está lo cualitativo: no es lo mismo ese incremento en una localidad tradicionalmente cálida (Leciñena, en España, en una zona semidesértica como Los Monegros) que en otra que siempre había sido muy fría ( Helsinki, en Finlandia). Una vez hecha la búsqueda, además de la cantidad, se detalla «saber más» en donde se ve por años cómo ha ido evolucionando desde 1960 a 2018, se pueden adivinar tendencias consolidadas.

Por cierto, ¿a quién pertenece más y menos el cambio climático? La cosa se complica aun más si lo llamamos como realmente es: una emergencia ambiental y social, además de económica.

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