Los glaciares pirenaicos claman su desdicha, que es la nuestra

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Eran una parte de nuestro particular reloj del tiempo. Muchos permanecían donde la última glaciación los puso. Llevaban muchos años avisándonos, pidiéndonos que detuviésemos el atropellado cambio climático que los estaba licuando. Quienes tuvimos la dicha de conocerlos más vivos, también aquellos que vivimos no muy lejos sentimos una honda pena con su pérdida. 

Los glaciares pirenaicos, como sus parientes alpinos que a duras penas se mantienen por Europa, no son los únicos que se extinguen. Su hielo desaparece y se  perderá el albedo que tanto bien nos hacía. Adiós a la imagen del Kilimanjaro que tanto explotaron películas clásicas como «Las nieves del Kilimanjaro» protagonizada por Ava Gadner y Gregory Peck, algo tuvo que ver el cuento de Ernest Hemingway del cual van a cumplirse casi 80 años. ¿Cómo lo escribiría hoy? Qué decir de lo que pasa en el Gran Himalaya (en los últimos 40 años, su disminución del hielo se cifraba en unos 45 cm verticales al año entre 2000 y 2016, el doble de lo que lo hacía durante los 25 años anteriores), en las Rocosas, en los Andes y en una lista interminable. A ninguno de estos enclaves le sirve el reloj que marcaba sus tiempos.

Los glaciares pirenaicos, de los que tantas enseñanzas se pueden sacar, nos dejan el testigo de sus ibones (lagos pequeños), que también son enciclopedias del tiempo. Allí se guarda una parte del legado geológico, climático y de biodiversidad. Las mujeres y hombres que forman los equipos científicos -a quienes hay que agradecer su trabajo- claman su desgracia, que es la nuestra. Piden que los preservemos para la ciencia, así nos mostrarán los tesoros que esconden. Al menos eso, ya que por lo que se ve lo de mitigar el cambio climático no se entiende. Si los atropella el turismo acabará con legados milenarios.

Es urgente que cuenten con más protección; hay que destinar más recursos para que la ciencia los conozca mejor. Sus trabajos nos enseñan a todos, no solamente a quienes los investigan.

Leer el artículo completo en La Cima 2030 de 20minutos.es.

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