Canción de escuela, con melodía comprometida

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La escuela, demasiadas veces callada, orillada por olvidos, pero siempre viva en su interior compartido. Desde aquí quisimos escribirle una canción para decirle que es importante, que aunque transite demasiadas veces entre el silencio y la pena se merece canciones de aliento. La que escribimos para El Diario de la Educación está redactada gracias a un aliento múltiple; invitamos al profesorado a leerla para reconocer momentos, quizás remover pensamientos, acaso añadirle estrofas o cambiarle una parte de la melodía. En primer lugar quiere reconocer al profesorado y al alumnado de todas las escuelas del mundo, que han sabido dar ejemplo a pesar de las dificultades pandémicas. Se merecen unas vacaciones plenas de naturaleza y libres de virus.

Para componerla hemos utilizado saberes y pensamientos, frases cogidas al vuelo si se quiere, de personajes que hablaron de educación a lo largo del tiempo pasado, más o menos cercano. Desde aquella educación como arte de Kant, tomando un apuntes de Benito Pérez Galdós -se cumplen cien años de su muerte-, aprovechando lo manifestado por el equipo Delors en su informe La educación encierra un tesoro, apoyándonos en la letanía de los Informes GEM y en Alice Albright de la Alianza Mundial por la Educación; también recurrimos a Emilio Lledó.

Al final, la cancioncilla declamada incluye el poema Educar de Gabriel Celaya y como epílogo recuerda a Quino, que tantas acertadas lecciones educativas nos regaló durante muchos años. Donde quiera que esté se dará cuenta de que sigue dentro de la educación: nos quedan las acertadas reflexiones de Mafalda, Miguelito y compañía. Quizás, acudiendo a los recuerdos de los citados, de muchas más mujeres y hombres, hayamos sido capaces de entonar una canción comprometida con la educación.

El artículo completo «La educación se canta para orillar sus dificultades» se puede leer en El Diario de la Educación, que exhibe de manera gratuita toda su producción, pero al que no le vendría nada mal que el profesorado se inscribiese para asegurar con la aportación económica de muchos su independencia, y seguir ejerciendo de altavoz educativo y de repositorio escolar.

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