Congeniar mentalmente con el Ártico, aunque sea invierno

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Congeniar para salvaguardar. El Ártico, tan nombrado y bastante desconocido; es a la vez tutela de buena parte de la vida global, tapas que guardan el tesoro helado y cumplimiento de un destino que había desempeñado desde hace millones de año. Acepciones parecidas asigna la RAE a la palabra salvaguarda. 

Hace unos días nos dirigíamos a las escuelas que nos siguen para proponerles que hiciesen al Ártico un hueco en sus aprendizajes. La primera identidad del Ártico la marca su inmensidad. Si solamente consideramos la superficie de sus aguas alcanza más o menos los 14 millones de kilómetros cuadrados, que dicho así no nos hacemos a la idea pero si la comparamos con los poco más de 10 millones de toda Europa es mucho.

Dicen quienes investigan el cambio climático que dentro de unos años se modificará su dinámica, que variará la duración de las estaciones y los fenómenos meteorológicos serán diferentes, más fuertes y episódicos; además del previsible aumento del nivel de los mares. Buena parte de lo que nos ofrecían generosamente esos espacios helados se está perdiendo, se esfuma la salvaguarda de la que hablábamos al principio. Cabe una reflexión crítica sobre los atropellos ambientales que acechan al océano Ártico y sus tierras limítrofes. Groenlandia, la tierra olvidada que retrata la serie Borgen se derretirá este siglo más rápido que en los últimos 12.000 años. Como en la serie, algunos países y compañías comerciales están preparando el asalto a los tesoros del Ártico.

Quienes transitan ahora por las escuelas tienen derecho a saberlo; los adultos que ya no estudian también. Decíamos en la invitación a los escolares que el libro ártico está abierto, para que cada cual congenie mentalmente con ese inmenso y sorprendente territorio, escriba algo en ese libro sobre la acción personal comprometida o acerca de las demandas exigibles. Las tapas que lo salvaguarden surgirán por sí mismas, y seguramente sobrevivirán al paso del invierno. 

Leer el artículo completo en el blog Ecoescuela abierta, de El Diario de la Educación.

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