Discapacidades educativas pandemiadas

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Lo cierto es que el término discapacidad se presta ya a una renovación, pero como hace unos días se celebró el Día Internacional de las Personas con Discapacidad vamos a dejarlo como está y dedicarnos a hablar de cómo afecta la pandemia a aquellos niños y niñas que solían verse incluidos en la disminución de ciertas potencialidades que podríamos agrupar dentro de este término. No está de más enterarse en qué consiste la Estrategia de la Naciones Unidas para la Inclusión de la Discapacidad y preguntarse si en el entorno próximo se pueden apreciar mucho o poco de sus argumentos. Entre otras cosas, allí se dice que en torno al 15% de la población mundial, unos 1.000 millones de personas, viven con alguna discapacidad. También que el 80 por ciento de estas son ciudadanos-as de países en «desarrollo difícil». Además, 7 metas de los ODS hacen relación explícita con las personas con discapacidad.

Para no extendernos mucho, recogeremos casi tal cual la entrada del Blog de la Educación Mundial y sus Informes GEM. El último, qué papel  más interesante hace UNESCO en la protección educativa y cultural de la infancia, se introduce con un título para escribir en letras grandes y colocarlo como mural en todos aquellos despachos de la gente importante que toma decisiones. Dice así: Los planes de recuperación del aprendizaje y de financiación tras la pandemia no deben ignorar a las personas más desfavorecidas . El enlace llevará a quienes tengan interés a la llamada completa. Aquí vamos a señalar simplemente algunos aspectos:

  • El alumnado con alguna discapacidad se ha visto mucho más afectado que el resto con la pandemia, luego ahora merece una atención mayor.
  • Los estragos durante estos largos meses todavía son mayores en los países de ingresos bajos y medios bajos, si bien los sufren quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad en cualquier continente o país.
  • La diversidad y la identidad, en sus múltiples formas, tienen diferentes atenciones en buena parte de los sistemas educativos.

Acaba con un ruego, más bien una demanda que debe ser asumida por quienes tienen cualquier interés educativo y ético: «No podemos aplazarlo. Debemos salvar nuestro futuro y seguir trabajando incansablemente para alcanzar nuestro objetivo educativo mundial, el ODS 4, y garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos y todas.»

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