Insistir en lo obvio: niños y adolescentes tienen sus derechos

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Repetimos casi textualmente una entrada que sobre el mismo tema publicamos en este blog en 2016. Entonces recordábamos que el 20 de noviembre de 1989 se firmaba un tratado internacional -ratificado en la actualidad por casi 200 estados- para proteger a niños, niñas y adolescentes, que se concretaba en la Convención de los Derechos del Niño. Resaltábamos que tuvo su precursor en la Declaración de los Derechos del Niño en 1959. Decíamos entonces que los 10 principios básicos de esta declaración tenían un limitado alcance, que eran incumplidos por muchos países, que hacía falta algo más.

Nos alegrábamos de que el texto vigente desde 1989 convierte a niños y jóvenes, a chicas y chicos, en sujetos de derecho; hasta entonces habían tenido el rol de un objeto pasivo de atención. Resaltábamos que el tratado  obliga a que los gobiernos cumplan todos los artículos, pues allí se recogen  los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de todos los niños y niñas. Alertábamos de que su aplicación es obligación de los gobiernos, pero no solo ellos. Existen responsabilidades compartidas con otros agentes como los padres, profesores, profesionales de la salud, investigadores y los propios niños y niñas.

Alguien pensará que las ONG que se preocupan por la infancia siempre están demandando. Pero no es eso. Quieren conseguir lo que parece obvio, asunto del que a escala universal todavía se está muy lejos. ¿Es mucho pedir que de una vez por todas se haga realidad inclusión y educación como defienden los informes GEM, que todos los niños y niñas tengan escuela, que dejen de ser utilizados los niños como soldados, que la salud infantil sea un derecho consolidado en todo el mundo, que mejore el estado de la infancia en España?, y más cosas de coherencia natural. Para colmo, durante este año de pandemia las cosas no han hecho sino empeorar.

Terminamos la entrada repitiendo la petición que hacíamos a madres y padres y colegios en 2016 para que lo debatiesen en su entorno concreto: cuáles son los derechos que no podrían faltar a ningún niño, niña y adolescentes en todo el mundo. ¿A qué creen que se debe que llevemos 21 años insistiendo en prácticamente lo mismo?

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