De salud alimentaria también se vive

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Digamos que en esta ocasión la concesión de un Nobel ha sido un acierto. Se ha otorgado al Programa Mundial de Alimentos, en realidad a todas las personas que por el mundo hacen realidad su existencia y, por qué negarlo, a los países donantes. Pero no es un premio cualquiera, habla de Paz, así con mayúsculas. 

Dentro del marasmo pandémico en el que estamos metido, países y personas deberíamos ser conscientes de que en algunos lugares se juntan falta de alimentos y conflictos bélicos con la pandemia. Afirma el GNR (Informe Global de Nutrición) que la malnutrición se acelerará durante y tras la pandemia actual. Esta situación niega el derecho a la vida en paz que figura ya en el preámbulo de la declaración Universal de los Derechos Humanos, de la cual se van a cumplir 72 años. 

Mientras el hambre y la malnutrición azotan a más de 800 millones de personas en todo el mundo, se desperdician un tercio de los alimentos que se producen. Lo recordaba la FAO el pasado 26 de septiembre, Día Internacional de la Concienciación de la Pérdida de Alimentos.

Seguramente otro mundo es posible. ¡A ver cuándo encontramos el camino!

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