El bosque imaginado puede ser realidad

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Si lo escuchara Henry D. Thoreau al menos sonreiría. El bosque puede crecer y mucho, aseguran un grupo de investigadores del Instituto de Biología Integrativa del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zurich (ETH-Zurich), en un artículo publicado hace un año en Science pero que volvemos a releer porque lo del cambio climático no se detiene a pesar de leve reposo de la actividad económica durante la pandemia. Dicen que imaginar bosques y hacerlos realidad es una de las formas más baratas de luchar contra el cambio climático –reduciría un 25% de los GEI-, si bien dicen que ha de estar acompañada de otras. Proponen la plantación de 500.000 millones de árboles por todo el mundo. Para que no hagamos una idea de tamaña tarea ahora habrá unos 3 billones, según cálculos más o menos optimistas. ¿Dónde?, se preguntarán. Por todo el mundo, aseguran los investigadores que se han dedicado a visitar hasta las tierras más recónditas de la mano de Google Earth y dicen que cabrían muchos más. No se trata de arrebatar sitio a la agricultura, ni de quitar lo urbanizado para plantar árboles. Imaginemos una Tierra azul y verde, bosque y mar. No piensan en verlo de inmediato pero si animan a empezar ya. De hecho, el informe especial del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) sugiere que será necesario un aumento de mil millones de hectáreas de bosques para limitar el calentamiento global a 1,5 ° C para 2050.El tiempo de la emergencia climática debe marcarnos la pauta.

Por cierto, ¿dónde imagina que podría ir un bosque?, que es algo más que una acumulación de árboles

Lean al poeta Ángel González para inspirarse: Cruzas por el crepúsculo. /El aire/
tienes que separarlo casi con las manos/ de tan denso, de tan impenetrable./ Andas. No dejan huellas/ tus pies. Cientos de árboles/ contienen el aliento sobre tu/ cabeza. Un pájaro no sabe/ que estás allí, y lanza su silbido/ largo al otro lado del paisaje./ El mundo cambia de color: es como el eco/ del mundo. Eco distante/ que tú estremeces, traspasando/ las últimas fronteras de la tarde.

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