¡La bolsa, de plástico, o la vida! Ni tan cerca ni tan lejos

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Todo es opinable. Cada cual vive como puede o le dejan; las bolsas de plástico también. Tuvieron, todavía conservan, un lugar importante en la vida colectiva. Todos las empleamos más o menos, bien o mal, para todo o solo en determinadas ocasiones, antes más o ahora igual. Las tenemos cerca, pero parece que empezamos a ver que se alejan. En los primeros tiempos se idolatraron, tan omnipresentes estaban en nuestras vidas que el primitivo cariño se oscureció con la monotonía y acabamos por no darles importancia, por eso no dudábamos en tirar a la basura una tras otra. A alguien se le ocurrió revelar los peligros ambientales que comportan, por más que nos hayan hecho muchos favores. El aviso, que se tornó en denuncia llegó a todo el mundo, era serio ya que han conquistado océanos remotos (formando islas) o el suelo (construyendo montañas en cualquier país).

Hubo gente que empezó a ver que la vida no podría ser una bolsa de plástico y decidió despreciarla, si bien también a esa otra Bolsa -confabulación de dinero con bolsas virtuales- que nos organiza las inclinaciones del consumo. Poco a poco cundió la idea de que eran un despilfarro, por lo de usar y tirar. Perdido el apego, a pesar de tenerlas tan ligadas a nuestra vida, queremos quitárnoslas de en medio: las mandamos lejos, a la depreciada basura o al laberinto del contenedor amarillo; al menos que no se vean. Por eso no está de más dedicarles un Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico; es el 3 de julio. Sirve para recordarnos que si bien las bolsas de plástico de un solo uso tienen una utilización media de 12 minutos -en realidad nada si lo comparamos con nuestra vida- sus perjuicios ambientales duran decenas de años –más que nosotros- y deterioran la biodiversidad y más cosas. Normal que ahora se las persiga, en España usamos de media por persona 144 bolsas de esas. Por eso, a pesar de la aportación que han tenido durante la Covid-19 para deshacernos de nuestros desechos -hay que decir que sin preocuparnos adónde iban y la posible liberación de virus-, hay que eliminar su uso y cambiarlo por bolsas reutilizables, si se quiere con el paso intermedio de la ayuda de las de papel, biodegradables, compostables, etc. Porque no se crean que las que depositan en el contenedor amarillo tienen un segundo uso; la inmensa mayoría acaban despreciadas, sin otra vida.

Mire sus bolsas de plástico, decida hasta que punto las tiene cerca o lejos de su vida. ¿Sería posible esta sin ellas, al menos durante un día o una semana?

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