La vacuna pandémica la impulsa el pensamiento crítico individual

Cada cual debería pensar si su comportamiento sirve o no para aminorar el golpe en la salud, en la economía y en la vida social que tenemos encima, que durará bastante tiempo. Algunos defienden una transformación brutal de los comportamientos, hacerlo a toda velocidad. Muchas veces, la felicidad en la vida depende de la calidad de los pensamientos. Solamente así se ayuda la persona que vive consigo misma y con los demás. Cada individuo tiene una plasticidad que debe aprovechar para rediseñar sus comportamientos, por más que actuar de acuerdo con unos pensamientos sólidos sea incluso mucho más difícil. Pensar para acabar con los problemas, no resulta fácil.

Estos días estamos asistiendo a rebrotes pandémicos por todo el mundo, buena parte debido a la inconsciencia particular y colectiva. Dicen los científicos que era previsible. Aseguran quienes saben del comportamiento humano que no se puede tener total seguridad ante cualquier emergencia si cada individuo quiere hacer uso de la plena libertad que le corresponde.  Si se buscan resultados distintos, eso se dice, no se puede hacer lo mismo que antes. Protégete y protege a los demás, es un axioma que podría servir en este momento crítico. Dado que la inseguridad es un aspecto de la vida individual y colectiva, resulta que la libertad siempre es un riesgo. No pensar críticamente la convierte en una temeridad, que a menudo acompaña a la juventud. Sin embargo, habrá que pensar si el valor reside en un escenario en medio de la cobardía y la temeridad. Siempre hay que tomar opciones que, pensándolo bien, significan algo para sí mismo y para los demás.