Temores para imaginar la transición a la inesperada escuela de todos

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Qué raro se hace todo, qué pena da ver cerradas nuestras escuelas, qué miedos salen de dentro al intentar abrirlas, todavía embozados y plenos de lenguajes de miradas desconfiadas. Qué difícil es conjugar lo deseable con lo satisfactorio, lo necesario con lo accidental. Porque todo esto ha sido como un grave accidente colectivo prolongado, casual o no, eludible o avisado, pero para nada trivial; de ahí su difícil encaje en el futuro. Nada más pensar este tiempo y enseguida emerge el dilema: cómo encajar lo que unos desean o necesitan con lo que otros temen o se niegan a aceptar. Aceptar aparece al lado de acertar; combinación difícil en situaciones de emergencia. Emergencia es sinónimo de catástrofe como la actual pandemia. Pandemia eventual o trance permanente pues los temores serán difíciles de borrar; nos avisan de los riesgos otoñales. El contratiempo de los meses pasados se podría tachar, si bien las marcas dejadas en los más vulnerables quedarán, nadie sabe con qué dimensión. Dimensión educativa compleja la desarrollada durante este meses. La formación on line no es buena ni mala sino una incógnita en la que no teníamos experiencia previa de forma tan masiva. Masiva se parece a excesiva, como ha sido la implicación del profesorado y de algunas familias, convertidas a la vez en profesores y alumnos. Los alumnos habrán ido respondiendo mal que bien a las demandas de la escuela cerrada. Cerrada la posibilidad de socialización la escuela se desvanece, como los posibles conocimientos aprendidos a golpe de pantalla. Pantallas que no todos tienen en las mejores condiciones, como esas redes con apagones inoportunos.

Una oportunidad para aprender, han titulado algunos a esta emergencia escolar. Escolar es alianza y convivencia, entre la administración que regula y el profesorado que interpreta, de un lado las familias que desean retomar el pulso ordinario y de otro los alumnos que se encuentran en un limbo difícil de entender y explicar. Deseos que se sobreponen a los temores en algunas familias (trabajan todos los adultos o sus hijos soportan vulnerabilidades o discapacidades) y se convierten ahora mismo en necesidades: piden que abran las escuelas ya con cuidados particularizados. Para eso, hay que explicar posturas que lleven a concertar entre todos (equipos técnicos, administración, profesorado, sindicatos, familias y asociaciones de alumnos) los pasos a dar ahora mismo, de aquí a septiembre o cuando sea, para disipar temores y convertirlos en deseos. Deseos que compondrán realidades diferentes: la escuela no puede resucitar como si no se hubieses destrozado sus deseos.

Vayan desde aquí los mejores para la tarea compleja que espera, sin olvidarme de una duda permanente: la seguridad nunca será evidente en este mundo que nos ha demostrado una parte importante de nuestra fragilidad, como especie y educativa. La escuela es de todos y a nadie pertenece. ¡Suerte para avanzar en este escenario de tránsito, que concierte a la nueva escuela con menos atemorizados! 

Un comentario sobre “Temores para imaginar la transición a la inesperada escuela de todos

    Luis dijo:
    08/06/2020 at 17:44

    Está muy claro,querido Carmelo. Mis mejores deseos para que haya quien se haga eco de estos menesteres realmente urgentes.

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