Conmemorar en el confinamiento sin escuela el Día del Medio Ambiente mirando el uso de las cosas de casa

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Cada 5 de junio la gente habla del medioambiente. Este año es especial porque se conmemora dentro de un mundo en modo pandemia. Seguro que dentro de unos años los libros de Historia recogerán que hubo una pandemia por un coronavirus. Detallarán que afectó a más de mil millones de personas y provocó centenares de miles de muertes por todo el mundo. No cabe duda de que hablarán también de cómo se pusieron en marcha investigaciones para encontrar una vacuna que protegiese a la gente. Es posible que en los textos se recuerde a Jenner y a Pasteur. Entre el uno y el otro dieron valor a un proceso que se llama vacunación.

Cualquier persona que quiera saber algo de la vida debe enterarse de lo que descubrieron ambos; más todavía han de hacerlo los estudiantes que no van ahora a las aulas. No sabemos lo que dirán los libros de cuándo se descubrió la vacuna o las vacunas contra el coronavirus de ahora, ni siquiera si se logró. Porque a veces no hay defensas colectivas frente a determinadas enfermedades, como sucede con el VIH. Tampoco si dirán mucho de cómo se conmemoró el 5 de junio. Como va de vacunas, aquí queremos llamar la atención sobre nuestro Premio Nobel Ramón y Cajal o del médico Jaime Ferrán que andaban bastante atinados cuando la epidemia de cólera de 1885. Otro asunto para buscar información.

Proponemos conmemorar el Día Mundial de otra forma: relacionando las cosas o productos que usamos con el medioambiente que nos las procura. Seguro que los libros de dentro de unos años dirán que durante unos meses hubo mucha gente sin poder salir de su casa, o que solo lo hacía para comprar lo imprescindible para vivir, que en realidad era poco. El tema/la lección de Historia que trate de esto explicará que se pararon muchas fábricas, se destruyeron muchos empleos, que las economías de muchos países se resintieron. ¡Qué decir de aquellos hogares en donde no entraba nada de dinero! Lo más probable es que los libros no reflexionen sobre cómo una buena parte de la gente, millones de personas de todo el mundo, se las arregló durante los confinamientos con las cosas básicas; incluso una parte de la que vivía en los países de ingresos altos. Puede que tampoco hablen de que el medioambiente natural se benefició del parón mundial, al menos en lo que respecta a la contaminación del aire.

Seguir leyendo en el blog Ecoescuela abierta de El Diario de la Educación.

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