Los pupitres desinfectados de la escuela que nos espera

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Las propuestas de vuelta a las aulas, cuando sea, viajan de la imaginación al deseo, de la necesidad a la realidad. Se ven condicionadas por los números y los espacios. En realidad, nadie sabe nada aunque haya gente que lleva tiempo pensando como desinfectar pupitres. Estamos en otra ola.

La protección al alumnado y del profesorado será negociada mentalmente; después la realidad la pondrá en su lugar. Normas y más normas para contener la anormalidad. Consejos amontonados en clases partidas, horarios partidos en los que se mezcla sin mezclar. Herramientas telemáticas que se cuelgan y no siempre llegan a todos. El profesorado en medio del laberinto sin saber para dónde tirar. El contexto digital que sirve para unos y es poco útil para otros. Exámenes que dejaron de serlo por razones diversas. Familias que no pueden hacer lo que se les pide. Al final, la vulnerabilidad que se agranda, querer hacer lo mismo que antes sabiendo que es imposible. Regular las comidas cuando se come tanto al mediodía como en España, y así un sinfín de cosas. 

Hay gente que ha trabajado propuestas para pensar ahora mismo, sabiendo que todo es imprevisible. Como aportan alguna estrategia de interés las traemos aquí. Se publicaron en El Diario de la Educación. Sobre ellas se puede hablar en los claustros telemáticos, pero ante todo las autoridades educativas que, a poco que puedan, van a desviar el marrón a los equipos directivos de los centros. ¡Bastante tarea tienen ya por delante! Suerte en el empeño. Menos mal que ya no nos ha tocado manejar este asunto.

Volver a las aulas en condiciones es algo más que desinfectar pupitres. Hace falta un cuidado saneamiento de las propuestas curriculares para que cuando se pueda volver se dedique el reducido tiempo a aprender lo que verdaderamente sirve para la vida, aquello que favorece el aprendizaje autónomo, lo que ayuda a componer una perspectiva ecosocial. Este crítico momento debe servir para dar otro sesgo a lo que se aprende en las aulas. Siempre faltará lo que enseña vivir juntos, repartir afectos y emociones. Pero todo llegará.

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