La Educación también se expresa con los ejemplos parlamentarios

En estos tiempos críticos cualquier ejemplo tiene sus consecuencias. Lo sabe bien el profesorado y el alumnado de nuestras escuelas y universidades que ahora mismo están realizando un enorme esfuerzo por adaptarse a las dificultades de todo tipo que el confinamiento exige. Lo reconoció Albert Camus cuando elogiaba a su maestro en el discurso de recogida del Nobel en 1957. Las palabras vienen cargadas de atributos, son una lección permanente de vida; se mira con palabras, nos recuerda una y otra vez el maestro Emilio Lledó que apela a aquello que dijo Platón: “Lo bello es difícil, por eso lo necesitamos”.

Cualquiera que escuche las palabras, plenas de mensajes hirientes, que se lanzan los parlamentarios españoles sentirá enojo y pena. Los representantes políticos son elegidos por mujeres y hombres que les piden que trabajen para la sociedad. En estos momentos de emergencia deberían animar la esperanza, luchar por el bien común, concertar lo que es mejor para la ciudadanía y ponerse a su servicio. Los malos ejemplos parlamentarios, plenos de maniobras de distracción para no abordar lo importante, desaniman a la ciudadanía, y especialmente a la comunidad educativa. Esta se empeña en enseñar competencias que sirvan para la vida, para los proyectos compartidos, para aminorar desigualdades, para construir sociedad. La comunidad educativa está pendiente de una Ley que, de una vez por todas, ponga a las personas en el eje de la Educación Obligatoria. Por eso, sufre cuando ve esos comportamientos expresados en los lugares en donde menos se deberían escuchar. ¿Si esto es lo que dicen cómo será lo que piensan? De ahí que la escuela se desanime, que dude mucho que alguna vez haya una Ley educativa que sea útil para la necesaria adaptación a los nuevos tiempos.

Aunque nada más fuese como homenaje al profesorado y al alumnado, pediríamos a quienes ostentan representación parlamentaria que dejen de herirse y piensen en el bien común, eso tan bello que se sabe es difícil, pero están ahí para intentarlo.