50 años no eran nada en la salud de la Tierra, ahora son una barbaridad

Ayer era un día especial. Hacía 50 años que un grupo de gente se preguntó en voz alta por la salud de la Tierra, de todos su habitantes, fuesen capaces de imaginar o no. Se preguntaban entonces si la huella de los humanos estaba deteriorando demasiado la salud global del planeta, si ya había sobrepasado lo que era permisible. Ahora saben que los humanos consumimos/malgastamos 1,7 veces lo que ella puede generar intercambiando materias y energías varias. Ahora, desde Global Footprint nos invitan a preguntarnos si preferimos la salud del planeta o su paulatina miseria, de él en concreto poco -seguirá el curso de los tiempos hagamos lo que hagamos-, más de los seres vivos que disfrutamos de sus donaciones continuadas. Así es la vida, un vaivén de bucles de actividad. Las decisiones de dar forma al futuro son individuales y colectivas. ¡Ahí estamos las personas! La degradación ecológica es una tragedia global. Estos últimos 50 años han estado marcados por la barbarie depredadora del planeta. No es necesario poner ejemplos. Miremos a nuestro alrededor o consultemos las hemerotecas.

Ironías de la vida: la tragedia de la pandemia del COVID-19 está teniendo algunos efectos beneficiosos en la salud del planeta. Magro consuelo que no nos alivia la pena pero nos alerta de que la vida actual necesita una reconversión urgente. Mientras tanto, como dicen desde la Islas Canarias, Sigue girando