La Unión Europea suspende en sostenibilidad

Apetece darse una vuelta por la Unión Europea, un escenario de los más convencidos para abordar de una vez los problemas ambientales y sociales, para ver cómo va el asunto de los ODS. Para ello qué mejor que leer el informe Europe Sustainable Development Report 2019 publicado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés) y el Instituto de Política Ambiental Europea (IEEP), que aporta unos cuadros de indicadores para medir el progreso de los estados miembros. La afirmación que se subraya al comienzo deja en suspenso el futuro: ninguno de los 28 países de la Unión Europea está en camino de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030, a pesar de que la UE lidera en el mundo el proceso de aproximación a los ODS.

Continúa subrayando el informe, casi transcribimos textualmente lo que dice, que son Dinamarca (puntuación 79,8), Suecia y Finlandia los países más cercanos al cumplimiento de los Objetivos, seguidos de Francia, Alemania y Austria, mientras que en el extremo contrario se encuentran Bulgaria, Rumania y Chipre (55,0). España se emplaza en el puesto 14 (66,8), en un término medio que sirve para consolar a unos y para alertar a otros.

Apuntemos los mayores desafíos pendientes en la UE: acciones para paliar la emergencia climática, políticas de salvaguarda de la biodiversidad y tránsito hacia economía circular; sin olvidar que hay que luchar más y mejor contra las desigualdades que afectan tanto a unos países en relación a otros como a grupos de personas dentro de cada país. El informe recomienda el urgente desarrollo de una estrategia, a escala de toda la UE, para descarbonizar completamente el sistema energético para 2050, fortalecer desde este momento la economía circular. Además, la promoción del uso sostenible de la tierra y una cuidadosa producción de alimentos, de sostenibles modelos productivos y comerciales, para el año 2050. También llama la atención sobre la necesidad de aumentar la inversión pública y privada en infraestructura sostenible, que pasa por el racional uso de la energía y las mejoras del transporte. No se olvida de recomendar el incremento de la inversión en educación, capacitación e innovación, con un enfoque especial en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas y en investigación de tecnología sostenible. Pero no se olvida de hacer llegar que el principio de todo es que la Unión Europea debe ser sostenible en sí misma, pero además ha de situar el desarrollo acorde en el centro de su actividad diplomática y en el área de la cooperación.

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