Ética universal

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Los incendios australianos como símbolo, a la vez que aviso

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Decir que han ardido en Australia 11 millones de hectáreas significa un desastre sin precedentes; ¡Desde octubre y tantos millones! Algo así como toda Bulgaria, que en los mapas de Europa se ve de buen tamaño; o si lo prefieren lo equivalente a una quinta parte de España. Semejante magnitud asusta, nos coloca ante la intemperie pues algo así podría suceder en otro lugar. Pocas veces somos conscientes del reto ambiental que tenemos por delante, algo enorme que cuestiona el futuro ambiental, económico y social. Los incendios son a la vez símbolo de una naturaleza entrópica, de un calentamiento global, de unas dinámicas climáticas extremas con episodios rápidos y graves, pero ante todo evidencian un desprecio grave de gobiernos y ciudadanos ante lo que supone vivir al límite de lo desconocido. Las autoridades australianas, que desprecian eso del cambio climático, han reaccionado tarde y mal; en Australia del Sur se han cargado a los dromedarios salvajes para que no se bebiesen el agua superficial. Pasado unos días, si los incendios se llegan a apagar, las cenizas del olvido laminarán la catástrofe, a pesar de haber tenido que suspender los entrenamientos del Open de Australia por la mala calidad del aire. El olvido y la dejadez reinarán hasta que llegue otra catástrofe de mismo signo o no, allí o en cualquier parte del mundo. Poco importarán los daños ambientales y a la salud de las personas, poco habremos aprendido lejos de Australia, ni siquiera nos quedará el aviso de uno de los símbolos de la incertidumbre: se nos quema la casa. 

¿De quién es el planeta Tierra?

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Este planeta, el lugar que nos procura vida y felicidades varias, es algo único, que se sepa. Nadie tiene la propiedad, que se conozca. No vale la pena perder el tiempo en saber si es mío, tuyo; acaso nuestro, vuestro o más bien suyo (de él mismo queremos decir). ¿O sí? Si ocurriese esto último, siempre deberíamos darle las gracias por prestarnos, que no darnos, una parte de sí mismo cada día. La pena es que quienes saben de estas cosas, los científicos, aseguran que está maltrecho. Para confirmar los malos augurios basta leer la prensa o escuchar las noticias: durante el año 2019 sufrió, si se puede hablar así refiriéndose al planeta, varios varapalos que nos demuestran que el planeta evoluciona, no sabemos si hacia delante o hacia atrás, si crece o se desarrolla.

En esta tesitura, para complicar un poco más nuestros pensamientos, nos surge una duda: ¿No se aplicarán el “suyo” quienes mueven los hilos, o las ondas, los comercios, de la vida de todos, de la gente?

Ver artículo completo en La Cima 2030.

La inhumana desgracia del olvido selectivo: Haití

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Parece que fue ayer, o no siquiera parece. ¿Quién se acuerda ya de aquel fatídico 12 de enero de 2010?, cuando la tierra le dio por temblar allá donde menos debía. Se llevó por delante, además de las vidas de unas 300.000 personas, mucho de la subsistencia de los supervivientes, porque eso era la vida entonces -sobrevivir cada día-para la mayor parte de la población haitiana en un país de los más pobres del mundo. Del dinero prometido entonces, cuando el corazón mundial se estremeció, casi nada ha llegado; ha fracasado estrepitosamente, si bien no nos hemos enterado de nada, acaso nos hemos despreocupado del sufrimiento ajeno. Ahora, en Haití la nada reina en forma de miseria, porque es el estado de los pobres cuando mucha más desgracia se ceba con ellos. Haití se encuentra en un terremoto vital interminable, titula La Vanguardia , para añadir que “la vida es peor que antes de la destrucción”. Ya era previamente al terremoto de 2010 una nación “paria”, titula la BBC en este artículo. ¿Qué será ahora? Si hay una deidad que protege a los humanos seguro que no es negra, o no sabe dónde está el Caribe para extender su mano benefactora. 

Una pregunta que es a la vez un ruego: ¿Los ODS están pensados para Haití? Por último un lamento que deshumaniza a esas administraciones y partidos de España que están pensando, o lo han hecho ya, en retirar toda ayuda a la Cooperación, no en mejorarla, que haría falta. 

Por un 2020 para salir del laberinto

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Permítaseme la licencia de inventar una palabra: ‘odsano’. Quizás pasado un tiempo la RAE la estudie para incluirla en nuestro diccionario. Aunque parezca rara, que lo es, se entiende si se separa ODS -esos objetivos de mejora colectiva aprobados hace unos años por la ONU- y la terminación -ano, que quiere simular perteneciente o relativo a. Pero además, la palabra podría ser un gentilicio, odsiano’, que identificase tanto a los nacidos o pertenecientes al mundo de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) como a quienes se esfuerzan por hacerlos realidad; igualmente a las personas que habitan actualmente el planeta y a las que vendrán después.

Una simple búsqueda de ODS en Internet a la hora de redactar estas líneas me proporciona 96 millones de resultados en 0,44 segundos. Tal presencia no debe ser una cuestión de casualidad o un caso de trending topic. En este 2020, el asunto va a ocupar titulares múltiples y pláticas políticas y empresariales con variada intención. Para quien no los conozca todavía, se podría decir, simplificando bastante en una interpretación libre, que son algo así como un cuaderno de viaje acordado entre muchos gobiernos de países dentro de la ONU para que en todos mejore cada día más la vida de la mayor parte de la gente en asuntos tan importantes como el hambre, la pobreza, la salud, el trabajo, la educación, la igualdad de género, el agua disponible, el acceso a la energía, la justicia social y más cosas importantes.

Los ODS, como otros asuntos de la maraña mundial, hacen visible una parte de la contienda entre ricos y pobres, sean individuos o países; hablan de personas, de mejorar su futuro. No nos olvidemos hoy de Somalia.

Seguir leyendo en La Cima 2030 de 20minutos.es.

El día siguiente de la insatisfactoria COP25 toca reanudar la contienda

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Aquí tenéis mi artículo “A favor de la Cumbre del Clima”. En él transitan desordenadas esperanzas, frustraciones, dudas, reproches y gratitudes. Se admiten comentarios, siempre estimulados por los deseos de seguir adelante. Nos sirve de acicate la necesidad de conseguir algo, mucho o casi todo, de lo sustancial que no hemos logrado.

Seguro que la Cumbre ha tenido aciertos y errores, cosas que se podrían mejorar, emisiones de gases de efecto invernadero innecesarias, manifestaciones de combate activo contra la emergencia climática junto con alguna engañifa para vender productos o recabar protagonismo, incluido el patrocinio de las grandes empresas contaminadoras; también decepciones de tonalidades varias, casi siempre de los países más poderosos. Sin duda, los medios de comunicación nos han apabullado, casi nos han hartado y al final se corre el riesgo de la desatención. Todos hubiéramos deseado acuerdos más atrevidos, vinculantes, compromisos de vida en común.

Seguro que los millones gastados en su organización serán una inversión a poco que se pongan en marcha los compromisos verbales generados por empresas y administraciones españolas –solamente hay que escuchar a regidores de algunas de nuestras grandes ciudades y a presidentes de Autonomías que hablan ufanos de su “Estrategia de Transición Ecológica y Lucha contra el Cambio Climático”; qué decir de llamarada climática que habrá llegado a la sociedad, siempre quedará alguna luz en su cultura. Además, se ha reconocido, por fin, que los científicos tienen razón y que la desinformación puede dañar o matar a mucha gente.

Quienes no lo conocieran pueden seguir leyendo en “La Cima 2030“.

El planeta es una tarta mal compartida

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El planeta despensa está ahí, apetitoso como una tarta, aunque sin velitas porque tiene poco que celebrar. Si alguien toma una porción de tarta mayor de la que le correspondería, le quita algo, o bastante, a otras personas y seres vivos. Para evitar conflictos serios, los mandamases -gobiernos y multinacionales hambrientas de beneficios- se empeñan en hacer la tarta más grande, es lo que conocemos como crecimiento, que ahora llaman de manera eufemística desarrollo sostenible. Como cada vez somos más gente pateando el planeta, no cabe otra opción que poner añadidos a la tarta: pocos piensan si sería suficiente con hacer las porciones de otra manera.

La mayor parte de las veces, piensen en estados o en el mundo global de las personas, disponer de una tarta mayor no asegura una distribución que satisfaga las necesidades mínimas de quienes menos tienen o más necesitan. El crecimiento de la tarta es un punto crítico, una cuestión casi religiosa en el ideario universal, pero llena de pecados. Al final, la tarta son materias primas y energía, que deambulan por ahí lastimando el IDH (Índice de Desarrollo Humano) de muchas personas de según qué países. Tomen nota, y consulten, el siguiente Panorama general que nos proporciona el PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano 2019. Más allá del ingreso, más allá de los promedios, más allá del presente: Desigualdades del desarrollo humano en el siglo XXI 

¡Adiós Cumbre del Clima, adiós! La cigüeña de París vino sin criatura

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Hace casi 50 años, Summers dirigió una película “Adiós cigüeña, adiós” en la que contaba como una pandilla de adolescentes vivía sus primeros amores y pasiones, perdía su ignorancia. Debido a la Cumbre del Clima de Madrid, más de una persona, dentro y fuera de España, con escasa formación o interés sobre la cuestión, habrá vivido sus primeros escarceos afectivos con el asunto de la emergencia climática; en su pensamiento se habrá generado nuevas criaturas mentales a las que no sabe como cuidar. Como en la película, las personas tendrán muchas dudas sobre qué hacer y cómo, habrán sufrido alguna decepción al comprobar que la solución a la crisis climática no la trae de París una cigüeña -desde los griegos eran símbolo de la fertilidad- en un hato colgado en el pico, como se decía que venían los niños para negar la intervención humana en su génesis. La responsabilidad de preparar el parto reclimatizador es de todos; así lo entendieron los chicos de la pandilla protagonista en la película, así nos toca hacer a todos. Se nos fue la alegórica cigüeña de París 2015, como ahora lo ha hecho la de Madrid que hoy termina; nos hubiera gustado que en esta hubiera nacido una criatura deseada por todos pero no ha sido así. Aunque, dado que ya hemos perdido la ignorancia, hemos de criar bien algo que hemos generado nosotros y es más exitoso si todos le dedicamos algo más que carantoñas.

La infancia y juventud en la diana del cambio climático. Unicef alerta

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LA CUMBRE DEL CLIMA CHILE MADRID SIGUE SU CURSO

Los más débiles serán quienes salgan más perjudicados. El estropicio climático, que por ahora es acumulativo, llegará con más fuerza a mediados de siglo. Si así fuera, ojalá nos equivoquemos, una inmensa mayoría de niños y jóvenes de hoy verán mermada su salud mañana, deberán enfrentarse a dolencias antes impropias de jóvenes adultos. No es extraño que desde UNICEF se hayan impulsado lecciones de vida real, alarmas de futuro, para llamar la atención. Jóvenes activistas, apoyados solo por algunos gobiernos (Chile, Costa Rica, Fiji, Luxemburgo, Mónaco, Nigeria, Perú, Suecia y España), lanzaron su voz en forma de manifiesto. La Declaración sobre los Niños, Niñas, Jóvenes y la Acción Climática tiene un alto contenido reivindicativo; la vida lo merece. Lea la declaración, piense en qué está de acuerdo y actúe en consecuencia. No olvide que la infancia y la adolescencia es la mayor riqueza que una sociedad posee. ¿Por que se menosprecia tanto su futuro? Vuelva a disfrutar de las tiras de Mafalda de Quino, o de los dibujos de Frato. Seguro que a partir de ahí se convierte en activista por la infancia y la adolescencia.

El medioambiente europeo en serio peligro. Urge actuar para preservarlo.

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La Agencia Europea de Medio Ambiente alerta de que hemos llegado mal a 2020 y estamos descuidando los deberes para 2030; que a este paso la situación se agravará mucho y mal. La Agencia llama la atenciónurge un cambio de rumbo para afrontar los desafíos del cambio climático, revertir la degradación y garantizar la prosperidad futura. Hans Bruyninckx, director ejecutivo de la AEMA avisa: “El medio ambiente de Europa se encuentra en un punto de inflexión. Tenemos una pequeña oportunidad en la próxima década de ampliar las medidas para proteger la naturaleza, atenuar las repercusiones del cambio climático y reducir radicalmente el consumo de los recursos naturales.” En su valoración de las tendencias, perspectivas y previsiones pasadas en relación con el cumplimiento de objetivos y metas políticas predominan los colores rojos en 2020, peor que las tendencias pasadas. No se pierdan el resumen o el informe completo, en donde se destacan los siete ámbitos clave en los que tendrán que tomarse medidas audaces para que Europa pueda reconducir la situación y alcanzar los objetivos y ambiciones fijados para 2030 y 2050. Revisen siquiera el resumen ejecutivo, no es muy largo. Por cierto, ¿conocen alguna forma de hacer llegar a las diferentes administraciones españolas estos datos? Habrá que crear la Universidad del Medioambiente y hacer que todos los políticos hagan un Máster en ella.

Dióxido de carbono en infografía y más cosas

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ENFRASCADOS EN LA CRISIS CLIMÁTICA PARA HACER CASO A LA EMERGENCIA

Hoy traemos una infografía de El País por su negra clarividencia. Hoy tenemos que hablar de los pésimos comportamientos que hemos debido tener este año a tenor del informe de la OMM (Organización Meteorológica Mundial) que se han traducido en el negro mérito de completar una década de valores excepcionales de calor y fenómenos meteorológicos de efectos devastadores a escala mundial. Seguro que se le ocurre algo para reducir sus emisiones. Dele un ejemplo a la gente que está hablando del clima en la Cumbre de Chile-Madrid.

El clima es muy nuestro

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REFLEXIONES AL HILO DE LA CUMBRE DEL CLIMA COP25 Chile- Madrid

Hay momentos, permítanme la confesión sincera, cuando permanecen las ideas negacionistas de gente ilustrada (o no), sus razones tendrán, y las noticias argumentadas con intereses partidistas varios, en que veo una sociedad en la que casi nadie se hace cargo de lo suyo. Ante este muestrario de indiferencia frente a las causas y consecuencias del acelerado calentamiento global demostrado por los científicos, me digo que ese proceder es un claro desaire hacia el propio futuro de quienes lo formulan y, lo que es mucho peor, el de aquellos que les siguen en la vida. Tanto lo uno como lo otro erosionan en demasía la superación de los peajes que ineludiblemente llegarán; los trastornos climáticos han venido para quedarse y puede que se incrementen. A todos los escépticos o negacionistas habría que recordarles que el clima es nuestro, dado que nos afectan sus consecuencias en mayor o menor grado; por eso, la reducción de sus causas también nos pertenece.

Seguir leyendo en Heraldo de Aragón. 

El Parlamento europeo declara la emergencia climática en la víspera de “Black Friday”

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CARTAS AL FUTURO EN LA SEMANA PREVIA A LA COP25 CHILE-MADRID:

Es real la decisión. El parlamento, con 429 votos a favor, 225 en contra y 19 abstenciones, ha declarado el estado de emergencia climática. Suponemos que lo habrá hecho impulsado por este viernes negro por el consumo desaforado, precedido de muchos días negros por la contaminación provocada por la fabricación y la distribución de tantos productos de consumo, por el despiste consumista de la ciudadanía que no ve que el asunto climático está oscuro, casi negro. ¿O no ha sido por eso? Claro, así se explica que el negro asunto del cambio climático sea para los  partidos conservadores “una urgencia y no emergencia”, por eso han votado en contra. ¿Cuestión de palabras, nada de hechos? Trataré de entender las diferencias terminológicas hoy viernes; tendré tiempo pues me he apuntado a celebrar ese día con Greenpeace, que dice que aunque te quede bien al planeta le sienta fatal.

Los españoles se retratan, de pensamiento, ante el cambio climático en vísperas de la COP25

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CARTAS AL FUTURO EN LA SEMANA PREVIA A LA COP25 CHILE-MADRID

No se sabe a ciencia cierta por qué pero la preocupación climática va en aumento. Acaso es que se empiezan a notar sus efectos, puede que la acción de ecologistas y gente similares haya ayudado, incluso alguna medida de los gobiernos está detrás del nuevo sentir climático. Decimos esto porque hemos leído el reciente informe del Instituto Elcano Los españoles ante el cambio climático, de julio de este año y el él se subrayan algunos datos que en otro tiempo parecería insólitos. Van y dicen que el cambio climático es la mayor amenaza a la que se enfrenta el mundo, que el asunto es real, que los humanos somos los principales responsables de su aceleración por el uso de combustibles fósiles, que sus efectos se notan más en las grandes urbes y los aprecian menos la gente de derechas que la de izquierdas como también ocurre cuando se pregunta la disposición a pagar más por un impuesto de circulación, que los esfuerzos de todos los países -España también- para luchar contra la crisis climática son insuficientes si bien lo ven así en mayor grado la gente con estudios y más joven. Además culpabilizan de la crisis a las empresas, los gobiernos y a otros países y solo auto culpabilizan en apenas un 50%; son poco conscientes de su propia responsabilidad. Échenle un vistazo aunque nada más sea al resumen para la prensa y contrasten sus opiniones con las allí vertidas.

Ante esta situación se nos ocurre pensar en el cambio que experimentará durante o después de la COP25 Chile-Madrid. Implíquense en este ejercicio de reflexión consigo mismos, con la familia, con los amigos o en la empresa. Porque parece que poco caso hacemos a la vista de los aumentos de emisiones en 2018. De verdad, ¿Qué le sugiere la Cumbre del Clima?

La Convención de los Derechos de la Infancia y Adolescencia (CDN); el día después

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Ayer fue un día de celebraciones. Hace 30 años que nació la Convención de los Derechos del Niño (CDN) impulsada por la ONU. Ayer, por todo el mundo se recordó -se supone que en Estados Unidos alguien también lo haría aunque como país no hayan ratificado la Convención- que los niños y adolescentes son sujetos de derecho, no meros individuos que merecen una protección por su vulnerabilidad. Ayer cientos de escolares de todo el mundo expresaron su deseos de que se hagan realidad unas condiciones de vida digna para la infancia en todo el mundo. Hicieron consejos de infancia, actos reivindicativos, salieron a hablar en los medios de comunicación. Nos procuraron la sensación de que el mundo se mueve hacia posiciones más éticas.

Hoy ya no es ayer, ni lo será mañana. No sabemos como recordarían la efemérides los cientos de miles de niños sirios desplazados, las niñas y niños del Yemen, aquellos abandonados en las megalópolis africanas, o en zonas de guerras; esos otros muchos que deambulan por las desmesuradas urbes americanas y asiáticas en busca de un cuscurro para comer, de un hogar para dormir, de una escuela a la que ir; y tantos otros que no caben en ninguna relación, olvidados de las estadísticas.

En el primer mundo, privilegiado, también hay muchos niños que tendrían poco que celebrar y bastante que demandar. Ayer, el Presidente de Unicef España, recordaba en un artículo de El País, “Lo que le queda a España por hacer con sus niños“. Merece la pena leer despacio el artículo y reflexionar sobre lo que dice. Anotemos solo lo fundamental: 

Los recursos destinados a la infancia, la no discriminación, la violencia contra menores de edad en régimen de acogimiento, la pobreza, la educación y los solicitantes de asilo no acompañados son las grandes asignaturas pendientes del Estado.

En los países ricos, viven muchos niños por debajo de los índices de pobreza, en España casi un tercio. ¡Qué pena y a la vez que gran vergüenza deberíamos sentir! ¡Qué desfachatez que algún partido político quiera atender solo a los niños nacidos en su país, pasa en Europa y en España! Nos preguntamos si lo habrán votado madres y padres de los niños que ayer clamaban en los centros escolares por las mejoras universales, y qué les contarán a sus hijos. ¡Qué vergüenza que el resto de los partidos no hagan causa común contra esas posiciones racistas y consensúen políticas de las de verdad!

Ayer ya no es hoy, mañana puede que se hayan apagado los ecos y el olvido nos anule los deseos. Larga vida y acompañamiento al Alto Comisionado para la Pobreza Infantil, figura relevante ahora y en el futuro de los niños de España. Por todo esto, hemos de pelear contra quién sea para que día ayer de la infancia lo sea siempre. Seguro que este deseo lo suscribirán muchas personas. Deben aliarse para hacerlo realidad. En suma, como razona Pau Marí-Klose en el Huffintong Post, los derechos de la infancia son un muro de contención contra la barbarie.

A los niños y niñas olvidados del mundo les sonaría este poema de Mario Benedetti.

Ayer pasó el pasado lentamente
con su vacilación definitiva
sabiéndote infeliz y a la deriva
con tus dudas selladas en la frente

ayer pasó el pasado por el puente
y se llevó tu libertad cautiva
cambiando su silencio en carne viva
por tus leves alarmas de inocente

ayer pasó el pasado con su historia
y su deshilachada incertidumbre/
con su huella de espanto y de reproche

fue haciendo del dolor una costumbre
sembrando de fracasos tu memoria
y dejándote a solas con la noche.

 

(Re)vuelos (des)contaminadores: el deseo vs la coherencia ambiental

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En general, podemos decir que los vuelos de los aviones son destructivos, por más que no porten un armamento específico; quién iba a decirlo cuando todos nos hemos visto impresionados por el primer viaje en avión. Se sabe que incluso uno de corta distancia, entre Londres y Roma por ejemplo, produce más CO2 por pasajero que el provocado al año por un habitante de cantidad de países de todo el mundo: Mali, Congo, Etiopía, Madagascar, etc.. Quienes viajen desde aquí a Nueva York, sepan que generan semejantes emisiones a las que le sirven para calentar una casa normal europea “durante todo un año”.

Los expertos climáticos dicen que hay que reducir la interacción entre el aumento de temperaturas medias con las emisiones aerotransportadas de dióxido de carbono. Se pronostica que en 2019 se volará un 5% más que el año pasado, en el cual ya se habían incrementado respecto al año anterior, según la Organización Mundial de Turismo. Además de que las emisiones suponen ahora un 300% más que en 1990, la inquietante previsión dice que esas podrían triplicarse en las próximas tres décadas; normal pues se esperan 40 millones de vuelos, más de 100.000 diarios. Solo un detalle: por los aeropuertos españoles se movieron en julio unos 30 millones de viajeros.

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