Infancia

Movilidad sostenible en un mundo hiperviajero dominado por los objetos

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Movilidad sostenible es permanecer un rato sin moverse, pensando lo viajera que es o no nuestra vida. También preguntarse cosas tan sencillas como; a dónde nos vamos a dirigir después y en qué medio de transporte; si utilizamos a menudo los pies y piernas que nos llevan a muchos lugares o acaso preferimos hacerlo en un medio de locomoción; a dónde va esa camiseta que tiramos a un contenedor que a su vez hizo un largo viaje hasta llegar a nuestra casa; de dónde vienen las cosas que comemos y el viaje largo o corto que hemos hecho para aprovisionarnos; anotar las veces que compramos por Amazon y esos sitios aunque sea una bagatela que no necesitamos; si en alguna ocasión el deseo de aventura nos ha llevado lejos en low cost; si cierto día nos dedicamos a contar el número de personas que viajaban en un coche y calculamos la media; las veces que utilizamos el vehículo personal para cosas innecesarias; si nos parece bien o mal esos megaaeropuertos que hay por el mundo y ahora quieren construir en Barcelona y Madrid; si pagaríamos la gasolina al precio que fuera con tal de tener la libertad de ir donde queramos en cada momento; si la movilidad tendrá algo que ver con lo del cambio climático; si la salud y la movilidad están relacionadas; si el lugar donde vive aprobaría o no en movilidad sostenible; si le cuesta mucho poco practicar la ciudadanía sostenible en una movilidad responsable; si antepone el disponer de cualquier cosa de inmediato al desplazamiento sostenible para lograrlo, etc. Por último, ¿cómo definiría movilidad? Lo de responsable es cosa suya.

Seguro que después de responder a estas preguntas y otras muchas podremos participar con más fundamento en la Semana Europea de la Movilidad. Tenga siempre en cuenta  cuando acabe el sonido de las bellas intenciones y el ruido del lavado de cara de la semana si la vida seguirá en un circunloquio permanente.

Caso de que no le apetezca, le invitamos a leer despacio y pensar aquello que dijo Jean Baudrillard, filósofo y sociólogo francés (1929 – 2007) y feroz crítico de la sociedad de consumo, que veía la movilidad desde la esfera de los objetos y necesidades:
„El mundo de los objetos y de las necesidades será así el de una histeria generalizada…, en el consumo, los objetos se convierten en un vasto paradigma donde se declina otro lenguaje, donde habla otra cosa. Y podría decirse que esta evanescencia, que esta movilidad continua que hace imposible definir una especificidad objetiva de la necesidad …, que esta huida de un significante al otro, no es más que la realidad superficial de un deseo que es insaciable porque se basa en la falta y que este deseo, por siempre insoluble, es lo que aparece representado localmente en los objetos y las necesidades sucesivas.“

Se nos ocurre una pregunta después de leer esto: ¿La movilidad se consume o se consume movilidad?

La trascendente necesidad de la acción humanitaria

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Hoy nos llaman la atención sobre la acción humanitaria, a la que se le dedica este día. El panorama mundial no puede ser más desolador. La necesidades crecen de manera exponencial mientras que los recursos menguan. Si no fuera por la personas y organizaciones que se dedican a paliar las graves carencias de millones de gente, el mundo hubiera perdido ya totalmente su ética, si es que existe algo que se pueda llamar así.

Hoy se honra a hombres y mujeres que ponen su vida al servicio de los demás. Por ejemplo desde Save the Children, ACNUR, UNICEF, Oxfamtantas entidades bajo cuyo nombre están las personas comprometidas, nacionales o extranjeras, que socorren allí donde se necesita. Las hay que surcan los mares para rescatar a quienes huyen de graves penurias. Otras como Cruz Roja y organizaciones locales menos conocidas prestan ayuda básica a los recién llegados a los puertos. También merecen ser recordadas las personas que desde las instituciones dirigen una parte de los recursos presupuestarios al socorro de los vulnerables. A menudo teniendo que luchar contra partidos políticos que predican xenofobia y otros que la permiten. Hablamos tanto de España como de Europa.

Ahora mismo nos llaman especialmente a la acción humanitaria desde Haití o Afganistán, por poner solo dos ejemplos. Pero qué podemos hacer a escala personal. Seguro que algo se nos ocurrirá. ¡Qué el Día de la Acción Humanitaria sea permanente!, hasta que las desigualdades queden reducidas a la mínima expresión. Cueste lo que cueste. Deberíamos comenzar redefiniendo cada cual lo que significa “humanidad” y “humanitarismo”, en todas sus dimensiones. Pero urge darle contenido práctico y comprometido.

 

El mundo social se hace pedazos en un verano catárquico

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Cuesta mirar los informativos o leer las noticias. El verano ya no es anodino. Siberia y California siguen ardiendo; en Europa mediterránea España se suma a Grecia, Turquía e Italia. Olas de calor convertidas en océanos. Groenlandia perdiendo aceleradamente sus hielos fósiles. Más razones para creer en el calentamiento global. Tiembla de nuevo Haití a la espera de un nuevo ciclón que haga más difícil la vida. Parece que la corteza terrestre tiene una lista de lugares malditos que quiere eliminar. Afganistán entra en demolición; en realidad nunca salió de ella. Ya dudábamos que las potencias occidentales recompondrían el puzle étnico de aquella zona. La pandemia sigue campando a sus anchas en países más o menos ricos. Los inmigrantes continúan su calvario, aunque sean niños. Se anuncian nuevas riadas por el dominó afgano.

Un noticiario televisivo se ha convertido en una película de terror, en un escaparate de la negrura. Si sigue así la cosa dudaremos del futuro. Más todavía para esa gente que se acumula en el aeropuerto de Kabul y la que no se ve de Afganistán, donde mujeres e infancia serán quienes más pierdan. Las vacunas atemperan la vida de los países ricos a la vez que desesperan la mirada de los pobres, en una mezcla de miedo y petición angustiosa. A este paso deberemos dejar de hablar del mundo y escribir sobre los muchos mundos, que son la conjugación del verbo vivir con muchos complementos detrás. Malo será cuando el grito unánime se lamente de la situación y suene mucho el ¡tanto para tan poco!

La economía parece que se recupera, aunque no sepamos hacia dónde va. La gente rica o media rica sale de vacaciones más o menos largas hacia lugares más cercanos, pero se mueve. Las petroleras aprovechan para hacer su agosto elevando el precio de los combustibles fósiles. En España y otros países la luz sube sin parar; dicen que por el precio del gas. Casi nadie lo cree.

El verano ya no es la estación del relax sino un paréntesis ocupado por la preocupación: salud, economía, ecología, ética universal, educación, sociedad, infancia, etc. Incluso la gente positiva u optimista duda del futuro. La maniobras de quienes dominan el conjunto de los mundos se mantienen oscuras, puede que lleguen a ser perversas.

Por todos los lados surge la pregunta: ¿Qué vendrá después? Ojalá el fin del verano nos despeje alguna de las muchas incertezas, y que sea para bien.

Que la pobreza extrema no sea el epitafio de la sensatez democrática

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España duele, a poco que la observemos con sentimiento. No cuenta mucho la idea que tengamos del territorio. Son más importantes las gentes que lo habitan. Uno solo de los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ICV) del INE (Instituto Nacional de Estadística) sobre pobreza severa pone exactitud a la vida colectiva, tantas veces inefable y dispersa. El 7% de la población se encontraba en riesgo de pobreza y exclusión social en 2020 frente al 4,7% antes de la crisis; uno de cada tres niños lo padecen. Otro detalle: El porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social (tasa AROPE) aumentó al 26,4%, desde el 25,3% de 2019. La estampa social la observamos ahora mucho peor que la habíamos dejado la noche anterior, antes de la pandemia. Parece que fue ayer este largo día que nunca acaba. Sin embargo, en alguna CCAA como Aragón esa deriva se ha corregido.

Cuesta creerlo en un país dotado de instituciones democráticas. Nos remontamos al pasado para romper los sinsentidos del presente. Algo que redima las negruras de la gente pobre, severamente pobre. Su existencia está llena de fragmentos que no hay forma de encajar entre sí. Tratar de mejorarlos se convierte en un juego de azar, muchas veces solitario. El presente se les derrumbará, cuál castillo de naipes marcados. En según que territorios mucho más

Personas y familia sorprendidas por el infortunio. A cada paso que dan, algo les golpea en el tobillo y les hace caer de nuevo. No es extraño que nunca acaben de maldecir. Por más que escuchen gritos de gente empeñada en un cometido cívico digno de la mejor democracia. Son voces que poco a poco se diluyen en la infusión de nublado escenario político. Un solo rostro de la aséptica pobreza detrás del cual hay muchos nombres, pero no forman nómina. Pueden más los gestos de absoluta indiferencia de quienes están en el camino del triunfo y alejados más o menos de la amenaza.

Pobres que sueñan que no viven sueños. Poco a poco se dan cuenta que permanecen anclados en el retardo. Se lo recuerdan otras pesadillas cada vez que se levantan para enfrentarse a la realidad.

Se oye más de una vez lo de estamos perdidos. Dicho ya sin énfasis, como si sirviese para recordar algo ajeno. Las cosas de siempre ya no son objeto de conversaciones hilvanadas, quedan truncadas por silencios y pesares. Una fotografía las presenta en un ambiente galdosiano de perdedores. Dicen que es el nuevo (sur)realismo globalizado.

Mientras, por poner solo un ejemplo de lo caro que resultar vivir, la energía no hace más que subir, incluso la que es derecho humano. Qué será de ellos. A este paso, la democracia les va a escribir un epitafio. Aparentando que todo este silencio esconde un orden eternizado. Acaso los grandes problemas del imaginario político son el epitafio de la misma democracia. Lo cual sería una insensatez.

Ya se escuchan algunas elegías, de signo y contenido variado. ¿Serán capaces de hacer renacer los sentimientos y convertirlos en acciones que despierten a las ausentes democracias?

Días internacionales para rescatar del olvido retos pendientes

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El mes de junio reúne muchos días internacionales que llaman nuestra atención. Estas fechas sirven para recordarnos los retos pendientes, las posibles actuaciones globales sobre una problemática determinada que necesita una o varias mejoras. En cierto modo nos avisan de que determinados descuidos o usos sociales ponen en riesgo algo tangible o no. No se sabe muy bien lo que tienen de celebración o conmemoración, quizás más de lo segundo. Este mes se señalan días que alertan sobre asuntos sociales (enfermedades varias, desigualdades lacerantes, olvidos de quienes más sufren, etc.). Asuntos que necesitan una urgente y continuada atención colectiva y mucha dotación económica prioritaria por parte de los gobiernos. Además de estos, encontramos otros muchos sobre cuestiones que tienen que ver con el medioambiente. Sabemos que no basta con llamar la atención un solo día pero a nadie perjudica recordarle la tarea pendiente.

El 5 de junio fue un día que a casi nadie pasaría desapercibido. Una jornada estrella pues los medios de comunicación suelen hablar sobre el tema y presentar reportajes interesantes. Ciñéndonos solo a ecología global anotamos el 1 de junio dedicado a los arrecifes, el 2 a la bicicleta, el 5 al medio ambiente y también a la pesca ilegal, el 7 al vencejo, el 8 a los océanos, el 15 al viento, el 16 a las tortugas marinas, 17 a la desertificación y sequía, el 21 al Sol y a la hidrografía, el 22 a los bosques tropicales, el 29 a los trópicos y así seguiríamos.

El día internacional en sí es nada, pero dice bastante si queremos escucharlo. Lo poco que se haga o se piense es mucho comparado con lo que sucedería de no haber nadie que llamase la atención sobre lo desatendido, que para nada es superfluo sino una parte importante de la existencia colectiva. 

¿Qué tienen en común los vencejos y los océanos? Los unos negros, aéreos, diminutos, pasan desapercibidos para mucha gente. El otro enorme, universal, onmipresente en el horizonte y los pensamientos. Quizás se parezcan en que sean migrantes, que no encuentren fronteras en el mundo. No lo sé, o me lo imagino pero no hay que darle excesivas vueltas. Me basta con leer el poema de Unamuno (1908) «Han vuelto los vencejos».

Cosas de cigarras estadounidenses, 17 años después

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Sale, canta y revoluciona el mundo. La cigarra es un artrópodo relativamente reconocido en la cultura universal. De ella se han escrito cuentos, curiosos audiocuentos de la naturaleza, poemas y libros enteros. Se la ha querido comparar con la hormiga, como especie y colectivo pero el cuento no cuenta la verdad del todo porque es una fábula que Esopo lanzó al mundo. Después Jean de la Fontaine y Samaniego, entre otros, la divulgaron con matices su manera de estridular. 

Quién sabe si el cambio climático retrasará o evitará que las cigarras estadounidenses acudan prestas a su cita de cada 17 años. Tantos años madurando, tanto tiempo esperando a que la posible fertilidad se haga realidad. La costa este de EE.UU. espera expectante. ¿Quién sabe que relojes o calendarios siguen esas cigarras? Pues el año próximo serán otras y así sucesivamente. Esto de los ciclos de la naturaleza tiene su misterio y su belleza. También el resto de los seres vivos tienen ritmos que a nosotros se nos escapan. La eclosión va a ser brutal, por el ruido solamente pues las cigarras son inofensivas. Solamente están al servicio de la especie, para que esta no desaparezca.  La gente se asustará por lo que la Agencia de Protección Ambiental de EE UU (EPA, por sus siglas en inglés) ha impulsado una fuerte campaña en redes sociales para que la población no las extermine con fumigaciones, dado que los insecticidas dañan otras muchas vidas.

Por aquí no aguantan tanto bajo tierra; de esto saben mucho en National Geographic. Las cosas de los seres vivos nos resultan a veces incomprensibles, como el hecho de que lo de las cigarras tenga relación con los números primos; otras tienen ciclos de 13 años. Por eso, entender la biodiversidad, o ser conscientes de que nos enriquece es una de las tareas que tenemos pendientes. Por cierto, el pasado 22 de mayo fue el Día Internacional de la Biodiversidad 2021. Este año tenía un lema digno de ser descifrado: Somos parte de la solución. Pues eso. 

 

Aprender la ciudadanía global como estrategia de futuro

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Hace un par de meses fui invitado a participar en un encuentro que tenía como nexo de unión la función educadora de la ciudadanía global, manifestada en la forma de aprenderla y practicarla. Allí se dijo que lo que se pretendía con esa estrategia era la construcción permanente de ciudadanía, en este caso aragonesa, que fuese crítica y activa, que estuviese comprometida en la construcción de una sociedad más lejana, marcadamente global, pero en la que no faltase nunca la solidaridad, la justicia universal y la búsqueda de la equidad como camino para limitar las desigualdades.

Todo lo anterior surge en forma de un proyecto basado en alianzas entre el Gobierno de Aragón, Diputación Provincial de Zaragoza, Ayuntamiento de Zaragoza, Universidad de Zaragoza, la FAMCP y la FAS (Federación Aragonesa de Solidaridad) y cuenta con la colaboración de la Comisión Europea a través de la iniciativa “Global Schools”. Ese proyecto, marcadamente escolar pero no solo, coexiste con la Estrategia aragonesa de Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía Global. En ella se han definido 26 líneas estratégicas (LE) y 61 medidas de acción (MA), estructuradas en seis ámbitos de actuación que suponen una vuelta ideológica a la atonía que observamos en el conjunto social. Tres abordan los compromisos educativo, social e institucional. Uno pone toda su énfasis en la participación, en la potencia de las redes y en el valor de la coordinación. El quinto se fija en la imprescindible formación de todos los agentes implicados. No falta uno dedicado a los supuestos metodológicos que harían más eficaz el proyecto y valorar posibles cambios. El tiempo nos dirá si el trayecto fue fácil, si los cambios cualitativos en las personas de aquí ayudaron en algo a mejorar el mundo de allá.

El anterior es un ejemplo de lucha contra las desigualdades. Se conocen otros muchos en España y en el mundo, impulsados por ONGs muy conocidas o entidades diversas, grandes y pequeñas. Ante la creciente intransigencia y barbarie -jaleada en Europa y en España por partidos políticos con evidentes carencias democráticas y medios de comunicación tergiversadores de la realidad- hacia los diferentes, extranjeros, inmigrantes o menores sin respaldo social, etc., ¿quién se atreve a asegurar que no se puede hacer nada o que ya está todo dicho?

La estrategia contra la inequidad se puede llamar Educación para la Ciudadanía Global, y a veces lleva el añadido de Desarrollo, que se hace visible en forma de ayudas y compromisos con gente de otros países que nos siguen mirando con envidia pero también con algo de pena, sobre todo por cómo somos. Ahora es más necesaria que nunca esa ciudadanía global que a menudo nos interroga. Si alguien se esfuerza llega a aprenderla y entenderla, a practicarla finalmente.

La sociedad ecodependiente como argumento de cambio educativo

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La ecosociedad manifiesta una interdependencia ya en su misma expresión. Sucede así porque constantemente se interrelacionan ambos ámbitos en casi todo lo que ocurre en la vida cotidiana. Acabó aquella concepción de un mundo en el que la sociedad prevalecía por encima de la naturaleza y no debía preocuparse por nada de lo que a esta le ocurriera.

Decía Yann Arthus-Bertrand, divulgador ecologista y fotógrafo francés que tantas bellas imágenes nos proporcionó, que nadie es ambientalista de nacimiento, que hay que recorrer un camino propio. Este recorrido se identifica enseguida con la educación, ya sea social o reglada. Con seguridad, la escuela es un buen escenario de experimentación. En este momento los escolares conocen sus impactos negativos en la dinámica ambiental, están más informados y más sensibilizados sobre lo que sería conveniente hacer para mejorar las posibles consecuencias. Así han descubierto que la gestión de residuos y el reciclaje es una aventura en la búsqueda de tesoros ocultos; que la biodiversidad es una riqueza con riesgos, o que el cambio climático condiciona sus vidas y todo lo que pasa. A la vez, y no es poco dadas las circunstancias, las autoridades educativas empiezan a entender que es inexorable la incorporación de la sostenibilidad en sus programas, bastantes centros desarrollan proyectos en este sentido, el profesorado descubre la potencia del fomento del pensamiento crítico sobre la problemática ambiental para la transformación ecosocial, etc. En conjunto, se vuelve a la naturaleza, a la magia de los bosques por ejemplo, como catalizadores de la nueva visión; la pandemia ha ayudado a redescubrirla.

Algo se mueve. Por eso, ¿si no es ahora, cuándo impulsar la transformación hacia una lectura ecosocial de la vida, de la educación como agente de cambio?

Leer el artículo completo en el Blog Ecoescuela abierta de El Diario de la Educación.

El perfil ambiental de España, trazos finos y borrones

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El Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico dio a conocer el Perfil Ambiental de España 2019 (PAE) unos meses, algo que hace todos los años. En la presente edición insiste en relacionar medioambiente y salud. Lo presenta como un problema global pues se sabe que las alteraciones del medioambiente tienen una influencia inmediata y duradera en la salud colectiva. En el caso de España, el PAE analiza aquellos agentes físicos, biológicos, climáticos y otros que condicionan la salud. En el año 2017 se firmó la Declaración de Ostrava que definía el perfil de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Ese documento señala los fundamentos de la interacción entre salud y medioambiente: la calidad del aire interior y exterior; el acceso universal, equitativo y sostenible al agua potable, el saneamiento y la higiene; la minimización de los efectos adversos de los químicos en la salud humana y el medioambiente; la gestión saludable y sostenible de los residuos y los sitios contaminados; la adaptación al cambio climático y el esfuerzo general en su mitigación; la conversión de ciudades y regiones en espacios físicos y sociales más saludables e inclusivos, seguros, resistentes y sostenibles; la consideración de la sostenibilidad ambiental en los sistemas de salud. Es imprescindible creer en esos fines, además de convencerse de que es posible acercarse si se establecen las necesarias alianzas entre todos los agentes sociales y la ciudadanía.

Los abogados ambientales de ClientHearth publicaron un trabajo de investigación sobre los archivos del lavado verde que interpretaba el lenguaje de las grandes petroleras, de los mayores emisores de gases de efecto invernadero que venden su descarbonización casi inmediata. No son solo las petroleras, también lo hacen las multinacionales de la globalización. Y claro, dado que tienen tanto poder mediático y de todo tipo nos provocan distorsiones del perfil que tenemos ahora y el que deberíamos mejorar. Disponen de efectivas campañas de marketing verde, nosotros caemos en la maraña y consumimos sus productos. Para ello se aprovechan de las redes sociales para llegar a un público joven,incluso no falta el pago a influencers. Nos despistan, pues ya no sabemos a dónde mirar y lo peor, qué pensar y si este ejercicio merece la pena.

Seguir leyendo en La Cima 2030 de 20minutos.es.

La escuela olvidada, versión Latinoamérica y el Caribe

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Mientras aquí por Europa docentes, alumnado y familia esperan las vacaciones de Semana Santa, en otros sitios quieren volver a la escuela. Pronunciar escuela es abrir una puerta a la esperanza en Latinoamérica y el Caribe. Cerrar una escuela es limitar una parte importante de la vida, acaso negar un recorrido básico para millones de niñas y niños; siempre los más desfavorecidos. Algunos países latinoamericanos y del Caribe llevan un año con sus escuelas cerradas. Cabe pensar en las graves repercusiones que eso tendrá en sus vidas, en países en donde la desigualdad y la vulnerabilidad acamparon hace tiempo.

¿No les podríamos ayudar un poco desde los países ricos? Parece que no porque merman la ayudas desde buena parte de los ayuntamientos y gobiernos autonómicos (incentivados por el partido de los localistas excluyentes- y el Gobierno de España tampoco anda muy listo en eso de la Ayuda al Desarrollo de los que menos tienen. 

No se pierdan la entrada de Planeta Futuro «Un año sin pisar mi escuela» es como un espejo donde deberían mirarse quienes no ven más allá de sus fronteras. ¡Qué todavía no se convencen! Revisen lo que dice el Banco Mundial sobre el asunto de la desigualdad en educación.

 

Grietas educativas de género por el cierre escolar pandémico

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En muchos países, las niñas, adolescentes y mujeres padecen el castigo de no tener las mismas posibilidades educativas que los varones. Esta lacra conduce a despreciar las capacidades de la mitad al menos de la población. Cualquier país que quiera prosperar, si quiera económicamente, debería tenerlo en cuenta. Pero las mujeres capacitadas no solo contribuyen a la economía, mueven muchas más cosas, entre ellas el entramado social. En demasiados países, son educadas en un seno familiar sometido a coercitivos corsés tradicionales, acaso una sociedad no exenta de ideologías retrógradas; todo va en contra del sentido más universal que tiene la educación reglada. Si además el país dispone o dedica escasos recursos a la educación se provocan heridas y grietas sociales que las golpean especialmente, que serán difíciles de taponar. 

El Blog de la Educación Mundial recogía ayer, 8 de marzo, que se están produciendo nuevas brechas de género como consecuencia del cierre de las escuelas. Transcurrido una año desde la irrupción de la COVID-19 tofavía 990 millones de estudiantes están afectados por el cierre escolar. Copiamos textualmente y que cada cual interpreta: UNESCO estimó que a finales de enero, en promedio, las escuelas habían estado cerradas o parcialmente cerradas durante 5,5 meses (22 semanas). A medida que los niños se quedan en casa para aprender a distancia, una cosa queda clara: el impacto no solo de las responsabilidades domésticas, sino también de las responsabilidades adicionales de la educación en casa, ha recaído en las mujeres más que en los hombres. La igualdad de género está amenazada, las grietas que laceran a ellas y las que las separan de las facilidades de los hombres no hacen sino crecer.

Unicef se pregunta, las niñas se cuestionan, si abrir o no las escuelas. Hace falta una mirada de mujer desde aquí para entender las penurias a las que deben enfrentarse muchas niñas y mujeres un poco o mucho más lejos en el espacio, pero tan próximas cuando se analiza su vulnerabilidad. 

La pandemia reduce aún más el gasto educativo en los países pobres

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El recorte presupuestario dedicado a educación va en contra de los nuevos retos que ha traído la pandemia por la COVID-19, especialmente en los países más pobres. Duele conocer que dos tercios de los países de ingresos bajos y medios-bajos lo han hecho ya. Esto sucede a pesar de las crecientes necesidades de financiación adicionales. Por contra, apenas un tercio de los países de ingresos medios-altos y altos han reducido sus presupuestos, por ahora. Existe el temor de que aumenten los descuidados educativos pues se espera que la pandemia siga degradando la economía, que la situación fiscal empeore. Y ya se sabe, cuando hay que recortar la tijera se emplea especialmente en aquellos ámbitos que no elaboran un producto visible, competitivo en la economía global.

Esas tendencias diferenciadas entre los países de ingresos bajos y altos, no hacen sino aumentar las desigualdades. Todo esto lo asegura Education Finance Watch(EFW), un informe que han elaborado conjuntamente el Banco Mundial y la UNESCO. Allí se recoge que el año anterior a la pandemia los países de ingresos altos dedicaban anualmente unos 8.500 dólares en la educación de cada niño o joven, mientras que en los países de ingresos bajos no llegaban a 50 dólares. ¿Dónde se esconden los derechos humanos y la justicia universal que permiten semejante desatino?

Es más, si bien el acceso a la educación había mejorado en los últimos diez años, la tasa de pobreza de aprendizaje –la proporción de niños de 10 años incapaces de leer un texto corto y apropiado para su edad– era del 53% en los países de ingresos bajos y medios antes de la COVID-19, en comparación con solo el 9% en los países de ingresos altos. Es altamente probable que el cierre de escuelas por la pandemia aumente esta proporción del 53% hasta un 63%.» Copiamos textualmente de la nota de prensa que habla del EFW en el blog de la Educación Mundial.

Todo lo anterior es una muestra más de las desigualdades, inequidades, injusticia educativa y social, etc., con las que van a vivir las generaciones jóvenes después de que se logre rebajar todo este cúmulo de golpes a la salud, la economía y la sociedad. Está por ver cómo aumentará la tasa de pobreza de aprendizaje después de tantos cierres escolares, incluso en los países de ingresos medios o altos.

¡Cómo se puede consentir semejante desatino! Algo se podrá hacer para reducir las diferencias. El peor estadio social es la indiferencia, venga de donde venga. Hay un camino por recorrer que se llama Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Hay que avanzar más rápido hacia ellos, a pesar de las dificultades. De lo contrario…

El sí de las niñas a la ciencia no puede esperar

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Sabemos que ya pasó su día dedicado, pero por eso queremos volver a decirlo: sí valen, disponen de valiosas capacidades, las necesitamos, a las mujeres en puestos de relevancia científica. Unas pocas han llegado, otras muchas, muy preparadas, se vieron obligadas a dejarlo porque el entramado social no se esfuerza en colocarlas donde merecen. El pasado día 11 se recordó en todo el mundo la aportación de las mujeres a la investigación científica, la necesidad de acercar a las niñas a ese campo de cultura e investigación. Dado el retraso que llevamos en ese cometido, urge darle un impulso general. Cuesta vencer los estereotipos, pero la ciencia es universal, no caben en ella desigualdades de género. Quienes lo duden que visiten en Youtube la cantidad de aportaciones que provocó ese día, muchas impulsadas por las universidades. Conocerlas todas nos llevaría varios días. Guardémonos una copia para revisarlas de vez en cuando y no olvidar el asunto.

No estaría de más que se leyese el artículo «La ciencia necesita a las mujeres (y los datos lo demuestran)« publicado en Ethic. Escuchemos lo que dijo Margarita Salas, enterémonos de algo sobre lo que trabajó, que ha tenido un alcance universal: eso del ADN y algo de proteínas. No siempre lo tuvo fácil, por el hecho de ser mujer. O disfrutemos del mensaje de Jane Goodall. Son sólo dos ejemplos. Además, quienes sean docentes o madres o padres de familia, pueden revisar con sus hijas e hijos la selección sobre mujeres y medio ambiente que ha realizado el Cdamaz (Centro de Documentación del Agua y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza). 

Discapacidades educativas pandemiadas

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Lo cierto es que el término discapacidad se presta ya a una renovación, pero como hace unos días se celebró el Día Internacional de las Personas con Discapacidad vamos a dejarlo como está y dedicarnos a hablar de cómo afecta la pandemia a aquellos niños y niñas que solían verse incluidos en la disminución de ciertas potencialidades que podríamos agrupar dentro de este término. No está de más enterarse en qué consiste la Estrategia de la Naciones Unidas para la Inclusión de la Discapacidad y preguntarse si en el entorno próximo se pueden apreciar mucho o poco de sus argumentos. Entre otras cosas, allí se dice que en torno al 15% de la población mundial, unos 1.000 millones de personas, viven con alguna discapacidad. También que el 80 por ciento de estas son ciudadanos-as de países en «desarrollo difícil». Además, 7 metas de los ODS hacen relación explícita con las personas con discapacidad.

Para no extendernos mucho, recogeremos casi tal cual la entrada del Blog de la Educación Mundial y sus Informes GEM. El último, qué papel  más interesante hace UNESCO en la protección educativa y cultural de la infancia, se introduce con un título para escribir en letras grandes y colocarlo como mural en todos aquellos despachos de la gente importante que toma decisiones. Dice así: Los planes de recuperación del aprendizaje y de financiación tras la pandemia no deben ignorar a las personas más desfavorecidas . El enlace llevará a quienes tengan interés a la llamada completa. Aquí vamos a señalar simplemente algunos aspectos:

  • El alumnado con alguna discapacidad se ha visto mucho más afectado que el resto con la pandemia, luego ahora merece una atención mayor.
  • Los estragos durante estos largos meses todavía son mayores en los países de ingresos bajos y medios bajos, si bien los sufren quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad en cualquier continente o país.
  • La diversidad y la identidad, en sus múltiples formas, tienen diferentes atenciones en buena parte de los sistemas educativos.

Acaba con un ruego, más bien una demanda que debe ser asumida por quienes tienen cualquier interés educativo y ético: «No podemos aplazarlo. Debemos salvar nuestro futuro y seguir trabajando incansablemente para alcanzar nuestro objetivo educativo mundial, el ODS 4, y garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos y todas.»

Nacer en 2020, toda una aventura

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Este año se podría calificar con justicia como «el de la COVID-19» o «el que el mundo se dio cuenta que vivía dentro de incertidumbres». Será recordado de muchas formas, según la salud, la economía o las emociones hayan afectado a cada cual o al país donde se vive. Seguro que a cada nacido-a y a sus familias no se les olvida nunca la fecha y sus circunstancias.

Worldometer me dice cuando redacto estas líneas que en 2020 llevamos ya, porque todos que se incorporan nos pertenecen un poco en el interrelacionado planeta, más de 125 millones de nacimientos en el mundo. Seguro que quienes han ampliado familia, además de felicidades, habrán vivido algún tipo de temor; máxime en aquellos países en los que la sanidad tiene muchas carencias. Quienes hayan venido al mundo se habrán sorprendido de encontrarlo tan revuelto nada más asomar su cabecita. Sin embargo, algo biológico actuará en su interior como energía positiva para hacer frente a riesgos y temores de sus padres. Lo emocional y cercano les dará calor y les reducirá los sobresaltos.

Queda la esperanza de que entre todos les construyamos un mundo más favorable; es nuestro deber como sociedad adulta limitar los efectos de las incertidumbres; tan graves como la salud, el cambio climático o el disfrute de una vida digna, educación de calidad incluida. Ojalá que pasados unos decenios, cuando celebren su cumpleaños, recuerden el 2020 como «aquel en el que el mundo unido decidió hacer frente a un problema colectivo», y lo superó. Ojalá que todas madres y padres superen la aventura, salgan sin menoscabos serios de las incertidumbres de estos tiempos y hagan de la crianza su mejor homenaje a la vida de quien acaba de nacer.

¡Bienvenido Pablo!, y todos los demás.