Sociedad

Hoy es un buen día para quijotear con Azorín y Llamazares por la naturaleza cervantina

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ECOESCUELA ABIERTA  de El Diario de la Educación 

En escuela solemos explicar los contenidos como algo definitivo, poco abierto a variadas percepciones. Los conceptos, incluso las actitudes que pululan por los desarrollos curriculares, admiten pocas modificaciones en una clase normal; hay que aprenderlos porque se consideran relevantes para las asignaturas. En las cuestiones de postulados y leyes físicas o matemáticas, o reglas del lenguaje, cabe un poco esa necesidad pero es bastante cuestionable en muchas otras temáticas. Pongamos el caso de la naturaleza, que viaja por los desarrollos curriculares de Educación Primaria y Secundaria. En sí misma, fuera de los textos, es multiforme, viva, cambiante, conecta el pensamiento científico con el cotidiano, nos deja relacionar el presente con el futuro pues mantiene una carga de afectividad. Sin embargo, en la escuela se asienta en conocimientos cerrados, que el alumnado debe aprender de forma machacona una y otra vez. Craso error pues las percepciones de las diferentes personas sobre un aspecto o tema concreto de la naturaleza, sujeto a la visión particular de algo tan vivo y condicionado por la variabilidad de los tiempos y espacios, son muy diferentes. Un espacio natural es visto de distinta forma por gente del mundo rural o de la ciudad, en la cultura europea o americana. Hoy sabemos que no hay una sola visión del mundo, que la idealización que uno realiza es particular, que la verdad posible es una construcción cognitiva sujeta a muchas variables, que es necesario compartir. Así debería ser la escuela naturalizada.

Pongamos un ejemplo hoy 23 de abril… Seguir leyendo en El Diario de la Educación

Si la península Ibérica fuese África climática, ¿qué seríamos nosotros? Acaso “hispafricanos” migrantes

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No es descabellado afirmar, ya se decía en 2015, que la península Ibérica en cuestión meteorológica/climática se parece cada vez más al norte de África, incluso en algunos momentos la suplanta, como sucedió con la megaola de calor de 2017. En esos momentos nos da por pensar cómo sería nuestra vida, si la convivencia social sería igual, si la economía marcharía por los mismos cauces, si se producirían migraciones masivas dentro del Estado o hacia otros países europeos menos cálidos. Ante la incertidumbre en la que nos colocan las anomalías térmicas solo nos queda prever lo que puede pasar, adaptarnos poco a poco, mitigar nuestras actuaciones que pueden deteriorar el clima, pues sabemos que España se halla situada en un punto crítico del cambio climático. Por cierto, ¡seríamos nosotros africanos o refugiados?

Etiquetas alimentarias para (des)informar; vaya trabajo de análisis y comprensión

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Cada vez más consumidores se informan de lo que compran, máxime si se lo llevan a la boca. Pero la tarea no es fácil. Si alguien tiene un vista estupenda, pues las letras que informan son de un tamaño liliputiense, se encuentra con tal cantidad de información que necesita un máster para entenderla. Las informaciones nutricionales son un escaparate que tiene zonas oscuras. Lo más claro es lo de la fecha de caducidad y dónde se debe conservar pero el resto… Solamente nos queda hacer una recomendación: mejorar nuestra formación y dejar de comprar, menos todavía dar a niños y niñas, esos alimentos con dinamita edulcorante, grasa o peligros en forma de sales. Si es posible, no se crea lo que dice la publicidad. El que esto escribe, que no entiende de casi nada, apuesta por una regulación más estricta vigilada por quienes saben y pueden, para que quienes los consumen lo hagan sin temor, pero de paso sean críticos y estén al tanto de las investigaciones científicas que delatan la peligrosidad de algunos componente que viajan por loa alimentos y la salud.

Ecología de camiseta; las marcas se apuntan a la preservación de la biodiversidad

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Lacoste, sí la marca que porta el caimán gigi verde desde hace 85 años, acaba de acercarse a UICN y ha decidido que a la mítica silueta la acompañen, o sustituyan, otras diez especies en peligro de extinción. Una buena idea, al margen del márketing que sirvió para que las camisetas con los nuevos logos se agotasen en 24 horas, que podrían emplear otras grandes marcas para hacerse más ecológicas. Incluso esta moda se podría extender a las televisiones y otros medios de comunicación, que si obrara un milagro se podían convertir en conservacionistas. Aunque es una pena que las especies señaladas y otras muchas que se encuentran amenazadas no puedan verse retratadas, o ni siquiera vean que sus semejantes siguen vivos. Por cierto, atentos los consumidores: no todo se limpia con logos ecológicos o proteccionistas.

Se nos acabó el contento “ozónico atmosférico”; la capa que nos protege se debilita en latitudes menores

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El ozono va y viene a su antojo; bueno, realmente no. Hemos oído hablar del ozono de nuestras calles y ciudades, que nos encargamos de incrementarlo día tras día, como alertaba una noticia publicada en el periódico El País hace más de 27 años. Desde entonces hemos oído hablar muchas veces de este gas y sus repercusiones para la salud, lo hemos visto iluminado en los paneles de contaminación ambiental de las ciudades y nos han explicado cómo se genera. Pero el problema cada vez va a más. Nos habíamos congratulado de que la capa que forma el ozono atmosférico, no es el mismo que el anterior de las ciudades, se hubiese fortalecido en las zonas polares – recordarán el protocolo de Montreal que puso límites a los temibles CFC- pero ahora nos enteramos de que se ha debilitado en latitudes medias, allí donde más gente y más seres vivos se agrupan. Mientras, el Gobierno de España sigue inactivo, como denuncia Ecologistas en Acciónque ha interpuesto un recurso contencioso administrativo ante la Audiencia Nacional. Por cierto, los científicos nos recuerdan que nosotros podemos hacer bastante para limitar su generación.

Hay vida sin nucleares ni carbón, según Greenpeace. Costa Rica ya lo hace solo con renovables

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Greenpeace acaba de presentar el informe “Único sentido: 2025 sin carbón ni energía nuclear”, en el que concluye que técnicamente es posible sustituir la potencia nuclear y de carbón en 2025 sin tener problemas de cobertura de demanda ni de la estabilidad de frecuencia. Claro que el asunto no estará nada claro para las compañías eléctricas ni para los gobernantes que las sustentan. Pero por ahí ya hay ejemplos que lo demuestran. Tomen nota: Costa Rica alcanzaba 271 días de consumo eléctrico totalmente renovable (2016), y generaba el 99,62 % de su producción total en 2017. En España hemos tenido varios ministros de Energía que odiaban las renovables. ¿Alguien sabe por qué? Especulaciones hay varias. Al tiempo, los partidos políticos están ocupados en pelearse entre ellos y olvidan que la energía puede llegar a ser una amenaza social. Por cierto, si quieren saber algo más del asunto dense una vuelta por la isla canaria de El Hierro.

Carreras de coches hacia el cambio climático: Seat gana a Toyota mientras el resto se pregunta qué hacer

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Es por todos conocido que una parte importante en la contaminación del aire la originan los coches que usan diesel, que esa contaminación tiene algo que ver en el cambio climático y en los problemas de salud de los ciudadanos. Por eso, varios países los van a prohibir pronto y algunas ciudades limitan su circulación. Los fabricantes de vehículos han iniciado una carrera frente al cambio climático; pero no todos. Mientras Toyota Europa dejará de vender coches diesel este año, Seat no parece haberse enterado de los peligros que comportan, y carga contra el también contaminante transporte público y de mercancías; a la vez promociona un coche híbrido gas-gasolina y su casa matriz, Wolkswagen lanza mensajes eléctricos. Propuesta para el debate: ¿Cómo vivir dependiente del vehículo privado y no intoxicarse respirando los gases que emite?

El último que salga que apague la luz; mañana también se tiene que alumbrar el planeta

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ECOESCUELA ABIERTA  de El Diario de la Educación 

Dicen que ayer 25 de marzo fue la Hora del planeta, cuando este se apaga un poco para pensar. Cada cierto tiempo la NASA publica una foto nocturna, que es muy reproducida, con las zonas terrestres más iluminadas. La imagen atrae; es plástica y sugerente. Sin duda porque señala puntos de luz y esta se asocia a vida, también a señal de esperanza. Por lo que sea, la más pequeña luminaria ejerce sobre nosotros una seducción especial. Seguramente este hecho tendrá raíces culturales que se sustenten en la mitología -como puede ser el dios Ra egipcio, la influencia de Heindall en el norte de Europa-, la luz divina de la religión cristiana o el Sol de los aztecas o mayas. Esa claridad supone en muchos casos la salida de las tinieblas y la resolución de lo incógnito. El “hágase la luz” viene ya del Génesis y ha tenido un largo recorrido; normal que se la relacione con la sabiduría. Sea por lo que fuere, la presencia de la luz acuna nuestros sentimientos y nos disimula la cotidianeidad de las cosas. Además, durante mucho tiempo –ahora se cuestiona- el consumo de luz y energía se asoció a la mejora de las condiciones de vida, incluso hoy es una de las variables económicas para demostrar si un país marcha o se encuentra en recesión.
Por eso no es extraño que también en los centros educativos se rinda un pequeño homenaje a luz: cuantas más lámparas y fluorescentes haya activados mejor. Seguir leyendo en El Diario de la Educación.

Agua poliédrica en un mundo divergente, a escasos pasos de sentirse desdichada

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El agua de las muchas caras, pintadas de apetencias varias. Casi siempre mía, pocas veces tuya y casi nunca globalmente nuestra, que cae del cielo y viene a la tierra regalada, pero cada vez es más cara y se percibe escasa. Agua limpia a la que todo se pega, incluso las plegarias hasta que se volvió sorda; invocada por todos los habitantes de la Tierra que gritan fuertemente: ¡Agua! Poseedora de bichos pequeños y anhelada también por los grandes. Agua que sube y baja, regalada y comerciada, libre y gestionada, escapada del presente y ninguneada para el futuro. Agua para contar ríos de literatura, proveedora de manantiales oníricos. Agua celebrada cerca y lejos, olvidada cerca y lejos, venerada y respetada por dividida y restada. Agua biodiversa en su complejidad, en su devenir temporal y espacial. Agua de goterones y fina, caprichosa en sus viajes, creadora y catastrofista, que separa tierras y une continentes, que baila con el viento por el aire y con la tierra sobre la pista del suelo quebrado. Agua presente que calienta y deja fríos, y agua virtual; ambas a punto de colmar el vaso o de vaciarlo. Simplemente agua.

P.D.: Dicen que hoy es su día, como si el calendario poliédrico fuese manejable, pero un pensamiento amable a nada/nadie viene mal, al menos atempera la desdicha. Pueden leer el Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos HÍdricos 2018 “Soluciones basadas en la naturaleza para la gestión del agua

Una duda metódica en el mundo enredado: ¿Es trascendental estar tan comunicado?

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El 5G empieza a asustarme, aunque no tengo ni idea de lo que supone. Si uno atiende a los titulares que ha proporcionado el MWC 2018 celebrado recientemente en Barcelona quienes somos usuarios de la red, casi todo el mundo, nos encaminamos a un futuro sinuoso, como esos bucles que debe describir las redes para llevarnos en décimas de segundos todos los deseos imaginables. Negar los favores que nos procura el mundo virtual sería de necios, o de incrédulos resistentes. Pero claro, si quienes saben mucho de esto cada vez avanzan más, los que somos prácticamente analfabetos corremos el riesgo de ser dominados y encaminados hacia no sabemos dónde. Mientras nos preparamos a entender un poco de lo que llegará, leamos la entrevista a Bauman, que se manifestaba habitar en el mundo offline, en El Mundo. El título no puede ser más sugerente: “En el mundo actual todas las ideas de felicidad acaban en una tienda”. ¿Será verdad? Parece que la sociedad debería empezar a prepararse para esta nueva adicción. Por cierto, la Plataforma Estatal Contra la Contaminación Electromagnética (PECCEM) se ha quejado de que en el MWC 2018 no haya habido una llamamiento al uso responsable de los dispositivos, al menos dirigida a la infancia. 

El basurómetro español no funciona correctamente, o no nos mide lo que debería

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El mundo de las basuras es complejo; allí se mezclan acciones e intenciones con desechos o cosas recuperables. Van y vienen tranquilos y a la vez atropellados porque no saben si viajan en buena dirección. Mientras de algunas cosas se recicla mucho de otras apenas nada; en ocasiones se hace una buena gestión energética del reciclaje y en otras se sucumbe a un gasto mayor con la buena intención de reciclar. En los contenedores viajan también deseos y errores, todavía no hemos entendido qué va a cada sitio. Hay poblaciones en las que se recogen las cosas de una manera, diferente a como se hace en otras. Los contenedores se cuentan con los dedos de una mano, y sobran, en ciertos lugares mientras que en otros son tantos que forman un ejército que combaten con buena intención un alto consumo. Mientras reparamos el “basurómetro” vital, el de ciudades como Madrid anda a tirones, apliquémonos en campañas que empiecen a limpiar de nuestros rastros ese sitio que alguno ha titulado como “basuraleza”. Hemos leído con preocupación que “España suspende en el reciclaje de basura“; mal asunto después de tantos años intentando aprobar. Mientras la Unión Europea inicia una fuerte campaña contra los residuos.

¿Para cuándo el apocalipsis ambiental y social? Depende, según quién lo escriba o hacia dónde mire

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Algunos, o bastantes, piensan y dicen, o se quedan callados, que la humanidad, una parte más que otra, va a sufrir deterioros graves debido a las incógnitas que ahora mismo hay planteadas: desigualdades sociales, cambio climático, conflictos ideológicos, depredación de los grandes capitales, migraciones, etc. Unos lo llaman crisis, otros colapso y hemos escuchado por ahí también calificarlo como apocalipsis. La gente de Ecologistas en Acción preparó Caminar sobre el abismo de los límites. Hace unos días leímos en El País Nunca hemos estado tan cerca de destruir el mundo. Lea lo que se dice en estos documentos, lleve al debate a sus trabajo, amistades y familia. Si el ejemplo de una lectura reposada del presente cunde en la sociedad quizás nos alejemos un poco del colapso, seguro o impredecible, manejable o no, universal o parcial, etc. Por cierto, algunos opinan que hay que dejar que la entropía solucione los supuestos desajustes, caiga quien caiga, el planeta o sus habitantes.

Un monolito dedicado a las algas preside la escuela de mi pueblo

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ECOESCUELA ABIERTA  de El Diario de la Educación

En mi pueblo no hay mar; tampoco un río mínimo en el que poder bañarse la gente. Solamente unas pequeñas corrientes salobres que se deslizan por los barrancos cuando le sobra agua al suelo, que sucede pocas veces, tras las tormentas y algo en otoño o primavera. Allí resulta complicado entender la vida ligada al agua. Pero hace muchos años tuvimos un maestro –un tipo similar a aquel que salía en el cuento de Manuel Rivas, La lengua de las mariposas, que llevó al cine José Luis Cuerda– que nos descubrió que las aguas oscuras que corrían apelotonadas, y a veces se remansaban estacionalmente en un saladar, albergaban una extraordinaria vida.

De los animales grandes que nos presentó recuerdo las avocetas y cigüeñuelas; los nombres de plantas se me han olvidado excepto que había algas y halófilas –ambas nos hacían gracia a aquellos chicos rurales que solamente entendíamos de cereales, vides, olivos y almendros–.

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Los bosques boreales vírgenes pasan a ser papel higiénico, una metáfora de la negrura ambiental

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Acostumbramos a ver los bosques como una masa verde reconfortante: añade belleza al paisaje y nos provoca beneficios; salud y espíritu reconfortados. Pero los bosques son algo más: una conjunción de interacciones entre seres vivos y el medio físico. Así lo entienden en Greenpeace que ha lanzado una campaña para llamar la atención sobre la pérdida de los bosques boreales. La corona ambiental que estos forman desde Alaska y Canadá hasta los confines de Siberia juega un papel fundamental en la regulación del clima pero además conforma un hábitat biodiverso, merecedor de conocimiento y comprensión. A pesar de que algunos son reliquias del pasado, todavía vírgenes y por tanto venerables, su vulnerabilidad es cada día mayor ampliada por empresas que talan sin control para procurarnos maderas y papel higiénico. La próxima vez que vayamos al baño o nos limpiemos los mocos preguntémonos de qué bosque habrán salido. No se trata de culpabilizarnos, sino de hacer un uso racional de estos productos y exigir la protección de los bosques boreales todavía vírgenes.

El parto ecológico del Gobierno se retrasa, tanto que lleva camino de convertirse en parida, con perdón

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Mira que tenemos ganas de decir que el Gobierno de España hace las cosas bien en la cosa ambiental, pero esa noticia tarda en llegar, como los alumbramientos. Estos suponen la culminación del interés de las especies por sobrevivir. Las familias que tienen hijos lo saben bien. Algunas andan muy preocupadas por el ambiente ecológico que están dejando a sus hijos; el plan ecológico de los gobiernos es también una cuestión de supervivencia. En la sociedad de la información, en el tiempo en el que la mayoría podemos saber más de lo que necesitamos para vivir, nos falta poner en práctica lo que sabemos: nos encontramos a las puertas de una emergencia ecológica y necesitamos un plan. El Gobierno de España debería señalar el camino a la sociedad que expectante se lo demanda, pero ahí sigue casi quieto, con necesarias medidas pero sin un plan global, contraviniendo los compromisos firmados con las instancias internacionales –en 2015 era líder europeo en incumplimientos-, que ya le han avisado de sus demoras. Apenas ha esbozado unas líneas sobre la economía circular, la esperanza en algunas cuestiones ambientales. Lo que debería ser un gozoso y necesario alumbramiento lleva camino de quedarse en una gran parida, a la que contribuyen algunos partidos políticos que tampoco están finos en este asunto.