Sociedad

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Todos tenemos un primo en Sevilla que niega el cambio climático

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Hace unos años, esta frase, pronunciada por el Presidente del Gobierno de entonces sirvió para justificar la incredulidad y la acción de los gobiernos frente/contra el cambio climático que ya era evidente para los científicos y línea de acción preferente de las organizaciones ecologistas. Pasados unos años, el presidente de los EE.UU Trump afirmaba sobre el asunto que era “un cuento chino“. Es bien cierto que los chinos son parte importante de la generación del cambio climático, que ahora mismo los tiene en parte atrapados, quebrando la salud colectiva y haciendo toser a su economía y la sociedad que la soporta. Ahora, cuanto todo el mundo empieza a ver que el problema es grave, es tal la emergencia que algunos científicos nos ven cerca del apocalipsis, uno se pregunta, ante la falta de acción colectiva, frente a la política contradictoria de gobernantes y gobernados, si cada uno no tendremos un primo en Sevilla susurrándonos que la cosa no es tan grave, que no hay que tener prisa y se puede seguir viviendo descuidadamente, que la naturaleza es muy sabia y ya repondrá los desajustes que a algunos hacen dudar de lo que dicen los primos.

Los gobiernos y los empresarios, algunos trabajadores, dicen estar muy preocupados pero a la vez no quieren saber casi nada de lo que algunos llaman transición ecológica justa, y manifiestan la imposibilidad de llevar a cabo las intenciones de la actual Ministra de cambiar el ritmo de la energía y hacer transiciones acordes con el problema que tenemos encima. En conciencia: ¿Se cree lo del primo o no? Si es que no, empiece a demostrarlo.

La escombrera educativa crece sin parar en España

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En España, el sistema educativo se utiliza en ocasiones para menospreciar el sentido común, cuando menos. Da igual la cuestión sobre la que se hable. Ahora ha sido el deseo de limitar lo que debería ser básico: el tratamiento de los variados temas de la vida real mediante una programación bien hecha, sustentada en la ley vigente, con la intención de fomentar el pensamiento crítico; luego cada estudiante construirá su argumentario y lo aplicará con mayor o menor acierto en cada episodio de su vida.
Es tal el escenario de confrontación que ya no se distinguen las utopías educativas, aquellas que asignaban a la educación un papel colectivo, un medio de tránsito hacia el bienestar personal, un camino de superación de dudas y de aprovechamiento de oportunidades. Mucho de lo bueno, la educación es un tesoro de convivencia vino a decir Delors, quedará sepultado por los escombros dialécticos de las palabras huecas, por las andanadas de unos y otros. Además, lanzar controversia de baratija a un esfuerzo colectivo como es la educación como tesoro común tendrá sus consecuencias en el futuro.
Esta vez el tumulto ideológico-partidario propone que las familias, a título particular, veten tal o cual contenido de las actividades complementarias, aprobadas en Consejo Escolar. La siguiente invención puede ser una ocurrencia que limite la cultura literaria enseñada, como en tiempos en los que algunos estudiamos; quizás después venga otra que encamine la geología o la biodiversidad hacia la idea de la Creación, o la supresión de las dificultades matemáticas porque a los hijos de alguien no les gustan. A este paso, cada estudiante portará a su entrada en la escuela un “vademécum familiar” con lo que se le puede enseñar y no. Nos tememos que, en realidad, de lo que se trata es de enlodar la enseñanza obligatoria para reforzar el enfrentamiento entre dos escuelas, la pública y la concertada, o la de todos y la de unos cuantos. De esto son responsables todos los partidos, unos más y otros menos, de antes y de ahora, y los lobis que los enzarzan. Entre unos y otros llegarán a convertir la educación en su chiringuito, más o menos enlodado. !
Cuándo hay tantas cosas que merecen ser atendidas/enseñadas de forma colectiva en este incierto siglo XXI!

¡Dejen en paz al profesorado los profetas políticos! Recuerden que nadie es especialista de todo, pues la vida es exageradamente compleja. En síntesis, la educación nunca deja de ser una hipótesis que cada persona construye a lo largo de su vida. En España le iría bien un Pacto Educativo generoso y transformador.

Coincidiendo con el día de la Educación Ambiental, las escuelas se hacen ecosociales

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EL 26 DE ENERO SE CELEBRA EL DÍA MUNDIAL DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL

La gente corriente tenemos cada vez más dificultades para entender el día a día. Imaginemos que queremos llevar a la escuela alguna noticia de contenido ecológico y social para un debate en clase. Elegiremos alguna que nos asombre, que afecte a todo el mundo o que traiga un asunto cercano. La escuela no trabaja suficientemente el hecho de que la mayor parte de las cuestiones de la vida (sobre todo las que evidencian la relación entre sociedad y medio ambiente), incluso las más sencillas, tienen enlaces con territorios, sociedades y futuros diversos o lejanos. La escuela, empezando por los administradores educativos, pasa bastante de la Educación Ambiental, o se limita a verdear un poco lo que hace.

Nos preguntamos de qué sirve si la escuela del año 2020 y sucesivos si no es mucho más ecosocial. ¡Y podría serlo con compromiso! Pongamos  en conocimiento del alumnado que el simple hecho de disponer de libros y cuadernos, encender una luz, llevar a nuestra boca un determinado producto, desplazarnos cerca o lejos para llegar a clase, o manejar un móvil, enlaza una malla de consecuencias ambientales y sociales múltiples; dialogar sobre estas cuestiones abre su percepción del mundo, que en estos tiempos no hace sino ensancharse.

El titular de este Chispazo quiere hacer una llamada a la ilusión escolar, en forma de Educación Ambiental para la Sostenibilidad…

Seguir leyendo en Ecoescuela abierta, de El Diario de la Educación.

La poliética ambientalizadora luce en el Gobierno español. ¡Suerte y perseverancia!

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Cuesta creer que cualquier gobierno, da igual el lugar del mundo del que hablemos, no se esmera en preservar el medioambiente propio dado los beneficios sociales, económicos y ambientales que le genera. Por eso, cuando sucede lo que sería lógico sorprende: el nuevo Gobierno de España piensa ejercer una transición ecológica justa, que tenga en cuenta a las personas de su país, y además con la vista puesta en el mundo bajo el formato de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. A este empeño dedica una Vicepresidencia y una Secretaría de Estado. Quienes criticamos más de una vez lo que no se hace, debemos reconocer la apuesta. Lógico el empeño, habida cuenta de la incertidumbre global en la que vivimos. Por eso, ¡Suerte al Gobierno en el manifestado empeño!

Sin embargo, no está todo hecho con solo manifestar intenciones. Hace falta un compromiso general del resto de los Ministerios, para que las políticas de uno y otros no se peleen. Es necesario que el resto de las fuerzas políticas critiquen cuando sea necesario y colaboren al objetivo global que es proteger el medioambiente y mejorar la vida de las personas; a la vez. Es imprescindible que los actores sociales, empresas y sindicatos, piensen un poco más en los logros colectivos que en las mejoras particulares. Convendría, que la ciudadanía sintiese como propia la preservación del medioambiente, dado los enormes beneficios personales y colectivos que genera. La lámpara ambientalizadora acaba de encenderse; no la dejemos que se consuma enseguida.

Los incendios australianos como símbolo, a la vez que aviso

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Decir que han ardido en Australia 11 millones de hectáreas significa un desastre sin precedentes; ¡Desde octubre y tantos millones! Algo así como toda Bulgaria, que en los mapas de Europa se ve de buen tamaño; o si lo prefieren lo equivalente a una quinta parte de España. Semejante magnitud asusta, nos coloca ante la intemperie pues algo así podría suceder en otro lugar. Pocas veces somos conscientes del reto ambiental que tenemos por delante, algo enorme que cuestiona el futuro ambiental, económico y social. Los incendios son a la vez símbolo de una naturaleza entrópica, de un calentamiento global, de unas dinámicas climáticas extremas con episodios rápidos y graves, pero ante todo evidencian un desprecio grave de gobiernos y ciudadanos ante lo que supone vivir al límite de lo desconocido. Las autoridades australianas, que desprecian eso del cambio climático, han reaccionado tarde y mal; en Australia del Sur se han cargado a los dromedarios salvajes para que no se bebiesen el agua superficial. Pasado unos días, si los incendios se llegan a apagar, las cenizas del olvido laminarán la catástrofe, a pesar de haber tenido que suspender los entrenamientos del Open de Australia por la mala calidad del aire. El olvido y la dejadez reinarán hasta que llegue otra catástrofe de mismo signo o no, allí o en cualquier parte del mundo. Poco importarán los daños ambientales y a la salud de las personas, poco habremos aprendido lejos de Australia, ni siquiera nos quedará el aviso de uno de los símbolos de la incertidumbre: se nos quema la casa. 

¿De quién es el planeta Tierra?

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Este planeta, el lugar que nos procura vida y felicidades varias, es algo único, que se sepa. Nadie tiene la propiedad, que se conozca. No vale la pena perder el tiempo en saber si es mío, tuyo; acaso nuestro, vuestro o más bien suyo (de él mismo queremos decir). ¿O sí? Si ocurriese esto último, siempre deberíamos darle las gracias por prestarnos, que no darnos, una parte de sí mismo cada día. La pena es que quienes saben de estas cosas, los científicos, aseguran que está maltrecho. Para confirmar los malos augurios basta leer la prensa o escuchar las noticias: durante el año 2019 sufrió, si se puede hablar así refiriéndose al planeta, varios varapalos que nos demuestran que el planeta evoluciona, no sabemos si hacia delante o hacia atrás, si crece o se desarrolla.

En esta tesitura, para complicar un poco más nuestros pensamientos, nos surge una duda: ¿No se aplicarán el “suyo” quienes mueven los hilos, o las ondas, los comercios, de la vida de todos, de la gente?

Ver artículo completo en La Cima 2030.

¿Rehenes de los ODS o liberadores? Una experiencia formativa ilusionante para ser maestro-a

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El asunto de los ODS es extremadamente complejo. Nunca sabe uno si está generando parte de un problema de los que tratan los Objetivos de Desarrollo Sostenible o podría ser parte de su solución, al menos en la esfera próxima. Trabajar este asunto en la educación reglada cuesta, tiene sus dificultades intrínsecas por el currículo y no motiva por ahora mucho ni al profesorado ni al alumnado. Llevar la experiencia “odsana” a la enseñanza universitaria todavía se nos antoja más complicado. Sin embargo, en la Facultad de  Educación de la Universidad de Zaragoza se esta consolidando un grupo que busca liberar a los ODS para que se expandan por las conciencias propias y las de los demás, para que ayuden a percibir la complejidad del mundo. El grupo gravita alrededor de la mención de Educación Física, lo cual puede parecer a muchos aventurado; pero creer es poder, aseguran las profesoras que incentivan el compromiso. No les decimos más. Lean esta reseña de “La voz del rehén para liberar a los 17 ODS” en heraldo.es y verán de qué se trata.

Por cierto la lucha, la ilusión y el compromiso “odsianos” continúan. Ahora, estos 63 chicos y chicas marchan a las escuelas para enseñar practicando el reto de dar vida a los ODS. Un placer haber representado con ellos el papel de “El Profesor”, que los anima al fortalecimiento del pensamiento crítico, a cuestionar el enrevesado sistema económico, social y ambiental que no busca el valor de lo colectivo para laminar desigualdades, que ha convertido la vida en un complejo laberinto que solo se puede superar en compañía transformadora. 

Sépanlo todos: su energía, compromiso y acción colectiva cambiarán el mundo escolar, seguro; en el año 2030 muchos de ellos estarán dando clase y ejemplo. ¡Ojalá lleguen a tener algo de lo que Albert Camus alababa en su maestro cuando recibió el Premio Nobel de Literatura!

España es un territorio de elevado riesgo ambiental. Prevengamos

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¡Y tanto! Aviso para quienes tienen el poder de asegurar un mejor futuro. Dice el Instituto Geográfico Nacional (IGN) que España se encuentra ya ante un elevado riesgo ambiental. Solamente hace falta observar los mapas que proporciona en su Atlas. Hay riesgos biogeográficos y biológicos, entre los que sobresalen los incendios forestales y las plagas. También peligros asociados a fenómenos meteorológicos extremos como las lluvias intensas y torrenciales que originan inundaciones, las sequías, las tormentas de granizo, los distintos episodios de frío y calor; se producen a menudo temporales de viento, tornados y fenómenos subtropicales en Canarias. Sin olvidar los riesgos geológicos y geomorfológicos (terremotos, maremotos, volcanismo, movimientos de terreno, avalanchas de nieve y erosión). Ante todo esto, cabe preguntarse los planes que tienen las distintas administraciones para minimizar sus efectos. examine con detalle los gráficos del atlas y demande acciones preventivas. No solo el cambio climático nos acecha.

El negacionismo contaminante reduce la salud y daña la vida colectiva

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Tras las muchas evidencias científicas, la OMS las recuerda una y otra vez, que relacionan la contaminación del aire inspirado con la pérdida de calidad de vida, con el asma y las alergias, con riesgos añadidos en los nacidos, con la muerte de unas 10.000 personas en España y millones en el mundo, llega una política y las niega. Esa postura menoscaba las alertas de los científicos y los sanitarios, puede provocar una cierta desatención ciudadana a sus hábitos reductores de contaminación y, al final, dañar la salud colectiva y aumentar considerablemente los gastos en salud colectiva. ¿Existe alguna figura en el derecho universal o español que persiga ese tipo de manifestaciones? ¿No merece el caso siquiera una reprobación política? Los neumólogos ya han respondido. Pues eso. 

Por cierto, la infancia y las personas mayores están más expuestos que nadie. Suponemos que pronto habrá un rectificado, unas disculpas y una acción en sentido contrario de la “responsable” política, que ha empezado 2020 con mal pie.

Por un 2020 para salir del laberinto

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Permítaseme la licencia de inventar una palabra: ‘odsano’. Quizás pasado un tiempo la RAE la estudie para incluirla en nuestro diccionario. Aunque parezca rara, que lo es, se entiende si se separa ODS -esos objetivos de mejora colectiva aprobados hace unos años por la ONU- y la terminación -ano, que quiere simular perteneciente o relativo a. Pero además, la palabra podría ser un gentilicio, odsiano’, que identificase tanto a los nacidos o pertenecientes al mundo de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) como a quienes se esfuerzan por hacerlos realidad; igualmente a las personas que habitan actualmente el planeta y a las que vendrán después.

Una simple búsqueda de ODS en Internet a la hora de redactar estas líneas me proporciona 96 millones de resultados en 0,44 segundos. Tal presencia no debe ser una cuestión de casualidad o un caso de trending topic. En este 2020, el asunto va a ocupar titulares múltiples y pláticas políticas y empresariales con variada intención. Para quien no los conozca todavía, se podría decir, simplificando bastante en una interpretación libre, que son algo así como un cuaderno de viaje acordado entre muchos gobiernos de países dentro de la ONU para que en todos mejore cada día más la vida de la mayor parte de la gente en asuntos tan importantes como el hambre, la pobreza, la salud, el trabajo, la educación, la igualdad de género, el agua disponible, el acceso a la energía, la justicia social y más cosas importantes.

Los ODS, como otros asuntos de la maraña mundial, hacen visible una parte de la contienda entre ricos y pobres, sean individuos o países; hablan de personas, de mejorar su futuro. No nos olvidemos hoy de Somalia.

Seguir leyendo en La Cima 2030 de 20minutos.es.

¡Y se hizo la luz, de fuentes renovables! Al menos por un día, qué pena

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Quién iba a decirnos solamente hace unos años que algún día veríamos la luz -energía sin necesidad de la utilización de carbón- totalmente renovable, bueno casi porque hay otras fuentes por ahí que no lo son. Pues sí, ocurrió el 14 de diciembre de 2019 y así lo registro Red Eléctrica Española. Puesto a imaginar, piensen si hubiera sucedido algo así sin la antigua y creciente presión de los colectivos ecologistas, bueno también de las maniobras de empresas listas que han visto aquí el negocio. Porque no se crean que cuando la suministradora XXX les vende “energía totalmente renovable” es cierto; seguro que Uds. no se creen que por la red viaje exclusivamente esa energía desde el lugar en donde se produce hasta su casa, solo la suya. Lo que es interesante de la noticia es que la utilización de carbón como fuente, y su consiguiente emisión de dióxido de carbono, está descendiendo. ¡A ver si pronto podemos celebrar su eliminación total!

El día siguiente de la insatisfactoria COP25 toca reanudar la contienda

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Aquí tenéis mi artículo “A favor de la Cumbre del Clima”. En él transitan desordenadas esperanzas, frustraciones, dudas, reproches y gratitudes. Se admiten comentarios, siempre estimulados por los deseos de seguir adelante. Nos sirve de acicate la necesidad de conseguir algo, mucho o casi todo, de lo sustancial que no hemos logrado.

Seguro que la Cumbre ha tenido aciertos y errores, cosas que se podrían mejorar, emisiones de gases de efecto invernadero innecesarias, manifestaciones de combate activo contra la emergencia climática junto con alguna engañifa para vender productos o recabar protagonismo, incluido el patrocinio de las grandes empresas contaminadoras; también decepciones de tonalidades varias, casi siempre de los países más poderosos. Sin duda, los medios de comunicación nos han apabullado, casi nos han hartado y al final se corre el riesgo de la desatención. Todos hubiéramos deseado acuerdos más atrevidos, vinculantes, compromisos de vida en común.

Seguro que los millones gastados en su organización serán una inversión a poco que se pongan en marcha los compromisos verbales generados por empresas y administraciones españolas –solamente hay que escuchar a regidores de algunas de nuestras grandes ciudades y a presidentes de Autonomías que hablan ufanos de su “Estrategia de Transición Ecológica y Lucha contra el Cambio Climático”; qué decir de llamarada climática que habrá llegado a la sociedad, siempre quedará alguna luz en su cultura. Además, se ha reconocido, por fin, que los científicos tienen razón y que la desinformación puede dañar o matar a mucha gente.

Quienes no lo conocieran pueden seguir leyendo en “La Cima 2030“.

El planeta es una tarta mal compartida

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El planeta despensa está ahí, apetitoso como una tarta, aunque sin velitas porque tiene poco que celebrar. Si alguien toma una porción de tarta mayor de la que le correspondería, le quita algo, o bastante, a otras personas y seres vivos. Para evitar conflictos serios, los mandamases -gobiernos y multinacionales hambrientas de beneficios- se empeñan en hacer la tarta más grande, es lo que conocemos como crecimiento, que ahora llaman de manera eufemística desarrollo sostenible. Como cada vez somos más gente pateando el planeta, no cabe otra opción que poner añadidos a la tarta: pocos piensan si sería suficiente con hacer las porciones de otra manera.

La mayor parte de las veces, piensen en estados o en el mundo global de las personas, disponer de una tarta mayor no asegura una distribución que satisfaga las necesidades mínimas de quienes menos tienen o más necesitan. El crecimiento de la tarta es un punto crítico, una cuestión casi religiosa en el ideario universal, pero llena de pecados. Al final, la tarta son materias primas y energía, que deambulan por ahí lastimando el IDH (Índice de Desarrollo Humano) de muchas personas de según qué países. Tomen nota, y consulten, el siguiente Panorama general que nos proporciona el PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano 2019. Más allá del ingreso, más allá de los promedios, más allá del presente: Desigualdades del desarrollo humano en el siglo XXI 

¡Adiós Cumbre del Clima, adiós! La cigüeña de París vino sin criatura

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Hace casi 50 años, Summers dirigió una película “Adiós cigüeña, adiós” en la que contaba como una pandilla de adolescentes vivía sus primeros amores y pasiones, perdía su ignorancia. Debido a la Cumbre del Clima de Madrid, más de una persona, dentro y fuera de España, con escasa formación o interés sobre la cuestión, habrá vivido sus primeros escarceos afectivos con el asunto de la emergencia climática; en su pensamiento se habrá generado nuevas criaturas mentales a las que no sabe como cuidar. Como en la película, las personas tendrán muchas dudas sobre qué hacer y cómo, habrán sufrido alguna decepción al comprobar que la solución a la crisis climática no la trae de París una cigüeña -desde los griegos eran símbolo de la fertilidad- en un hato colgado en el pico, como se decía que venían los niños para negar la intervención humana en su génesis. La responsabilidad de preparar el parto reclimatizador es de todos; así lo entendieron los chicos de la pandilla protagonista en la película, así nos toca hacer a todos. Se nos fue la alegórica cigüeña de París 2015, como ahora lo ha hecho la de Madrid que hoy termina; nos hubiera gustado que en esta hubiera nacido una criatura deseada por todos pero no ha sido así. Aunque, dado que ya hemos perdido la ignorancia, hemos de criar bien algo que hemos generado nosotros y es más exitoso si todos le dedicamos algo más que carantoñas.

El calor y la incertidumbre climática igualan a las grandes capitales

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SEMANA DE LA CUMBRE DEL CLIMA EN MADRID

Miremos hacia 2050, pongamos el foco en las grandes ciudades, donde vivirá la mayor parte de la gente; allí se concentra una buena parte de las amenazas del cambiante clima. Si las previsiones se cumplen, algunas de esas ciudades ahora muy distantes y marcadamente diferentes se parecerán, podrían incluso hermanarse. Esto será debido a las similares temperaturas, que marcarán una buena parte la vida colectiva. Suponemos que se habrá hablado mucho de esto en la Cumbre del Clima y las ciudades pondrán en marcha planes de adaptación y mitigación.

Apunten desplazamientos sonoros y calurosos: Madrid parecerá Marrakech, Londres se hermanará con Barcelona, Estocolmo simulará ser Budapest y así muchas más. Tanto que se pronostica que “tres de cada cuatro ciudades del mundo, para 2050, experimentarán un cambio sorprendente en sus condiciones climáticas, mientras una quinta parte soportará situaciones dramáticas y nuevas, nunca vistas antes”. Es más, París, la ciudad que en 2015 quiso ser la puerta para entrar en la coherencia climática, parecerá Canberra, en donde los episodios de calor dejan a la gente maltrecha. El artículo de investigación de un equipo de investigadores liderado por la Escuela Politécnica Federal de Zúrich -ETHZ– sobre este tema publicado en PLOS ONE dice muchas más cosas interesantes. Visiten esta Web y lo comprobarán. Era una noticia de verano, el nuestro, pero la preocupación sigue vigente; nadie nos ha dicho que el incremento global de temperaturas se va a detener. Si dudan, visiten las previsiones de la OMM (Organización Meteorológica Mundial)

Seguir leyendo en La Cima 2030 de 20minutos.es.