Sociedad

image_pdfimage_print

Diario, más o menos apócrifo, de un jubilado recluido

Publicado el

La defensa cerrada contra el coronavirus nos está permitiendo comprobar si la solitud tiene ventajas, si se ha podido encontrar el espacio justo de las rutinas, si hemos sido capaces de disciplinarnos en los horarios. Cuesta empezar el día pensando en rellenarlo de cosas (escribir sensaciones sin expresar amargor, leer sin convicción, echar mano de unas dosis de pantallas sin fijación concreta, relajarse limpiando una y otra vez la casa, caminatas por el pasillo y otras extensiones gimnásticas, etc.) para alimentar la esperanza de que todo esto acabe cuanto antes. En cierto modo, cada cual trata de sustituir los pensamientos cruzados por tareas relajantes.

A menudo estos días, todos -poco importa en este caso la edad- acudimos a la conexión telemática para reconectar afectos, bien sea por la convencional llamada de teléfono o por otros medios. Al menos el confinamiento ha tenido de positivo que nos ha ayudado a reducir distancias no percibidas antes, ocupados como estábamos en resolver lo nuestro. Esos momentos afectuosos casi llegan a reemplazar a las distancias cortas, recomponer las miradas. Pero no, nos juramentamos para recuperarlas cuando esto acabe.

En su diario, el jubilado quiere escribir renglones de confianza y optimismo, alentado por las variadas muestras de solidaridad que muchos profesionales derrochan estos días. Por más que lo intenta, no logra encontrar una situación  anterior que se le parezca a esta, que le ayude a entender lo que pasa. En ocasiones, se consuela pensando que vivir es capear incertidumbres, que la sociedad es casi tan entrópica como el sistema energético que nos mantiene. Mira varias veces al día por la ventana, más que nada para que los rayos del sol lo iluminen y le ayuden a demostrarse a sí mismo que sigue vivo. Este ejercicio real es algo mental, muy parecido a lo que hace toda esa gente que cada día a las ocho de la tarde aplaude al infinito, identificado o no, para escucharse también, para sentir latir sus emociones. Desde su atalaya observa el ir y venir de la urraca -aparentemente despreocupada- al platanero que tiene debajo de su ventana. Pero algo intuye el córvido pues no trajina en su nido antiguo, simplemente se posa cerca de él, como ausente y solitaria; será que barrunta algo porque parece que hasta las palomas han huido. La única gente -enmascarillada- que transita por la calle da la sensación que huye de sí misma. El parque verdea como si fuera una primavera normal; al menos cambia el horizonte del mirón que alarga su vista hacia el parque, lugar de encuentro antes, ahora cercado por unas cintas que lo delimitan. Ni un niño por la calle, y esta vez no se los ha llevado el Flautista de Hamelin. La ciudad sin niños es un espectro de sí misma. Al jubilado le gustaría conocer qué siente ante esta situación Francesco Tonucci; otro jubilado, en este caso ilustre, que siempre pensó y vivió para los niños.

Seguir leyendo en La Cima 2030 de 20minutos.es.

Bosques desaparecidos, privados de biodiversidad interrelacionada vs virus expandidos

Publicado el

DECIMOSEGUNDO DÍA DEL ESTADO DE ALARMA EN ESPAÑA:

De Nicolás Guillén : Mire la calle. /¿Cómo puede usted ver/ indiferente a ese gran río/ de huesos, a ese gran río/ de sueños, a ese gran río/ de sangre, a ese gran río?

¡Vaya! Se nos olvidó dar las gracias a los bosques el día 21 de marzo, que era antes el día del calendario que no señalaba por qué nuestra vida tiene todavía una cierta confortabilidad. La FAO lo había preparado recordar con un título de alerta global: Los bosques y la biodiversidad. Demasiado preciosos para perderlos; algunas organizaciones ecologistas también. No nos resistimos a copiar algo de la Web del Día Internacional de los Bosques de este año:

“Cuando bebemos un vaso de agua, escribimos en un cuaderno, tomamos medicamentos para la fiebre o construimos una casa, no siempre relacionamos estas acciones con los bosques. Sin embargo, estos y muchos otros aspectos de nuestras vidas están vinculados a los bosques de una manera u otra. Los bosques cubren un tercio de la superficie terrestre y juegan un papel fundamental en la vida del planeta. Más de 1 000 millones de personas —incluidas más de dos mil pueblos indígenas— dependen de los bosques para sobrevivir: les proporciona alimentos, medicinas, combustible y abrigo. Son fundamentales para combatir el cambio climático

Tantas palabras bellas, tantas ideas reconfortantes para perderlas oscurecidas por la pandemia del COVID-19, que en pocos días ha tapado el resto de nuestras preocupaciones; las retomaremos en cuanto nos dejen un poco de hueco en el pensamiento. Acabamos de leer que la pérdida de los bosques puede tener bastante relación con la propagación de los virus. Se destapó la capa protectora ecosistémica y de allí partieron los inductores del Ébola, el VIH o el dengue. Los virus se liberan de sus huéspedes originales por la acción humana.

Cuidado con la alerta: El Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, en sus siglas en inglés) estima que el 75% de las enfermedades nuevas emergentes que infectan a los humanos proviene de animales.

Si alguien no lo cree solamente debe escuchar el tiempo. Seguro que esta asociación será silenciada pero aquí queda escrita. Acostumbrémonos a pensar que lo increíble puede ser probable, o posible.

¡Salud a los bosques! Dejemos en paz su salvaje biodiversidad. ¡Qué la pesadilla del último virus salvaje acabe pronto!

No sé qué decir frente al contagio del patógeno humano

Publicado el

UNDÉCIMO DÍA DEL ESTADO DE ALARMA EN ESPAÑA

Ante el naufragio vírico que nos está castigando no cabe sino protegerse de sus impactos. La descontrolada irrupción del COVID-19 ha puesto en cuarentena la multiforme economía mundial, derrotando incluso al dinero. ¡Quién lo iba a decir! Pero además ha limitado las libertades personales, ¿Dónde ha dejado tantas luchas sociales?; y está haciendo estragos en la sanidad colectiva, el gran logro universal del siglo XX. ¿Qué se puede argumentar ante semejante cataclismo? De tal calibre ha sido el envite, que algunos se sintieron dentro de un nuevo “apocalipsis bíblico”. Parecía una cosa remota cuando empezó, lo veíamos como imposible de llegar hasta nuestras súper protegidas sociedades. Quienes sufrieron al comienzo vivían tan lejos, eran tan diferentes a nosotros. Sin embargo, la distancia se hizo nada y el tiempo se constriñó. En estos momentos Italia y España se han colocado en el epicentro del coronavirus, donde más golpea. Los servicios sanitarios no dan abasto para limitar sus efectos; a pesar de ello, decenas de miles de personas enfermarán y demasiadas morirán.

No sé si lo que otros dicen me sirve; hay tantos mensajes que se superponen unos a otros que lo más que logran es acrecentar agonías;los avisos se convierten en necrológicas si alguien se engancha a los continuos informativos televisivos.

Seguir leyendo en La Cima 2030 de 20minutos.es.

Homenaje al agua, que hace de vehículo de antisépticos contra el coronavirus

Publicado el

“Toda el agua del mundo es una abuela/ que nos cuenta naufragios y regatas/ que nos moja la sed y da permiso/ para seguir viviendo otro semestre”, al decir de Mario Benedetti.

Pocos se acordaron de su día, el 21 de marzo, que es cuando se le rinde todos los años un homenaje universal. Este año no, pasó sin hacer ruido, como siempre porque fluye delicadamente, pero prestando un servicio universal. Ya antes de consumirla, cada uno de los días de esta plaga del coronavirus, se alió con el hipoclorito y otros desinfectantes para destruir los posibles patógenos que pudiera tener en origen. También dentro de ella viaja el hipoclorito que lanzan los equipos de personas que desinfectan nuestra calles, ciudades y estancias; en ella se combina el jabón (con sus sales y triglicéridos) que protege nuestras manos una y otra vez de las posibles trazas del coronavirus. Con ella, convenientemente calentada y con los aditivos necesarios, lavamos buena parte de los materiales reutilizables para luchar contra la pandemia; las lavanderías de los hospitales saben de qué hablamos. Seguro que el personal sanitario se acuerda de ti cada vez que se enjabona las manos, cuando se ducha en casa tras una jornada agotadora, porque le acercas antisépticos o desinfectantes útiles. Sin ti no podrán protegerse ni siquiera las manos los pobres, los más pobres de los países ricos y quienes carecen de abastecimiento y saneamiento en el mundo.

Portadora de antisépticos y desinfectantes añadidos se lleva los patógenos víricos no se sabe dónde; tampoco nos importa mucho ahora si dañarán o no a alguien. Algo de esto sabremos con el tiempo. Tendremos que reflexionar sobre ello, porque el mundo se nos está haciendo multivírico, y nos ha sumido en el despiste total. Pero seguro que algo aprenderemos, seguro que te valoraremos cada día más; tú también necesitas cuidados.

Imaginamos que las aguas limpiadoras llegarán por las alcantarillas a las estaciones de depuración; allí nuevos tratamientos les devolverán una parte de aquella salud que en tiempos tuvieron, o no; los ríos nos dirán si los seres vivos encontraron rastros en su vida. El agua, siempre al agua, olvidada y a la vez objeto de adoración, como otras muchas cosas que nos pasan desapercibidas en esta vida acelerada. Ahora mismo, merece ese aplauso, al menos con el pensamiento, que lanzan en España los ciudadanos confinados.

Cuando todo esto pase recuperaremos tu fiesta, también la hemos dejado apartada para evitar las aglomeraciones.

El patógeno de la osadía humana reclama un antiséptico colectivo

Publicado el

OCTAVO DÍA DEL ESTADO DE ALARMA EN ESPAÑA

No sabe a ciencia cierta cómo surgió, si fue fruto de la casualidad o una consecuencia de la inteligencia acumulada, de la complejidad cerebral. Quizás fue la fuerza para derrotar a sus múltiples enemigos, al amparo del paso del tiempo de los tiempos, desde las armas prehistóricas hasta la nuclear barbarie. No falta quien dice que el descuido estuvo en su génesis. La realidad es que la especie humana se convenció del lugar que ocupaba en la pirámide de la vida, incluso desbancó a las deidades. Tuvo sus puntos de inflexión, luchas por el territorio la llevaron a guerras aniquiladoras;  maldades diversas diezmaron su población. ¿Quién ha olvidado la peste de 1348? Tal fue la mortandad general que casi elimina a la especie en Europa. Nos hubiésemos quedado sin la revolución cultural y comercial del Renacimiento.

Vinieron después otras fuerzas ocultas, en forma de nuevas pestes o de guerras malditas impulsadas por demonios exterminadores. ¡Que les pregunten a los europeos del siglo XX, o a aquellos japoneses que sintieron derrumbarse el cielo por efectos de las bombas atómicas! ¡Qué decir de los desastres provocados por la peste de 1918! Dicen los científicos que tras todos efectos exterminadores hay detrás un patógeno -virus u otro-, que cuando se trata de invadir la especie humana se apoya en mucho desconocimiento, algo de envidia, una parte de prepotencia y no falta el miedo al otro; o que en realidad unos y otros vectores pandémicos son los genes del patógeno. Eso al menos comentaban cuando los presidentes de unas poderosas naciones estaban a punto de pulsar el botón nuclear.

Llegó la era tecnológica y nos convenció del dominio del mundo; todo se conseguía al momento a golpe de un clic. Sin embargo, ahora mismo la superpoderosa especie humana vive acosada por un invisible “no ser” que trata de aniquilarla, como si fuesen enemigos declarados. ¿Por qué razón? La gente normal no entendemos; hay científicos que defienden que detrás de la pandemia vírica está la pretenciosa osadía humana de sentirse invulnerable, porque tuvo avisos recientes en forma de ébola, sers u otros. Demasiado precio a pagar por la imprevisibilidad. ¡Suerte a quien debe luchar contra el coronavirus!, desde dentro o con cuidados a otros. Seguramente, ni unos ni otros son osados; su culpa no les pertenece, más bien es cosa del descuido o la imprevisión de otros, o de que todos nos creímos que ya podíamos dominar el planeta a nuestro antojo.

Dice la gente de buena fe que saldremos fortalecidos de emergencia mundial, que la osadía (pretencioso atrevimiento) será apartada de las relaciones humanas internacionales y comerciales y trucará en resolución colectiva, aquella de la que se echa mano cuando todo lo previsto falla. ¿Quién sabe? ¡Ojalá! Para los que creen y también para quienes dudan vendría bien recordar algo de lo que Heráclito nos dijo hace 2.500 años: si no esperas lo inesperado, no lo reconocerás cuando llegue.

Para la gente curiosa: la RAE dice que osadía significa tanto atrevimiento como resolución. Hay que aprovechar esta última como antígeno colectivo, en este momento tan doloroso.

Cambio climático y consumo se alían contra la salud infantil

Publicado el

“El mundo no está ofreciendo a los niños una vida saludable ni un clima adecuado para su futuro”. Así se encabezaba la nota de prensa que la Organización Mundial de la Salud y Unicef, en base a un estudio realizado y publicado en The Lancet, lanzaron hace unos días de forma conjunta. Si se piensa con detenimiento, cuesta creer que nos encontremos en el año 2020 con amenazas planetarias varias, en particular las motivadas por la dejadez de las distintas sociedades, religiones y grupos colectivos, cuyo final supone el castigo a quienes más dicen querer: sus niños y jóvenes, eso que supone el porvenir de sus esperanzas como colectivo. Así limitan su potencia en el entramado futuro mundial. Es más, cuesta imaginar que una buena parte de las familias, lo podemos comprobar en algunas que tenemos al lado, permanezcan inconstantes en sus cuidados y consiguientes peticiones para la protección global de la salud de sus hijos. ¡Qué se puede demandar a quienes gobiernan si ellas mismas se despistan a menudo en la salvaguarda de la salud de sus hijos e hijas!

La nota aludida más arriba era muy seria, alertaba de catástrofes sociales. Seguir leyendo en La Cima 2030, de 20minutos.es.

Relanzar la educación obligatoria como operación de alto riesgo

Publicado el

Otra vez se anuncia una nueva Ley que va a regular la educación obligatoria y post. Otra vez se preparan los contendientes para defender lo suyo, que, por mucho que lo digan, nunca es lo de todos. Una ocasión más en la que se va a perder la oportunidad de hacer renacer la esperanza educativa. Porque sí, enseñantes y no, todos estamos hartos de que se peleen por algo que no es suyo. Nos pertenece porque les pagamos entre todos su puesto de vigías sociales. A los Gobiernos indudablemente, a los políticos también. Para la contienda recuperarán su viejas armas: privilegios, ideologías, fantasías, etc. Se olvidarán de lo básico: hacer más creíble un sistema educativo que busque enseñar a aprender, que saque de la vida los contenidos que se enseñan, que consiga que todos lleguen sin distanciarse demasiado hasta el final, que elimine del quehacer social el llamado fracaso educativo, que elija y forma al mejor profesorado, que se evalúe a sí mismo y no solo al alumnado, que evite de verdad que la segregación social no se transfiera a las aulas como sucede ahora. etc. En fin, se podrían decir tantas cosas. Habrá tiempo. Por cierto, ayer fue presentado por la señora Celaá el proyecto de Ley Orgánica de modificación de la LOE (Lomloe), que acabará, por fin, con la Lomce. No decimos suerte, que sí la deseamos, preferimos reclamar constancia, acuerdos, rigor, cuestionamiento de la distribución curricular, resistencia y escucha al profesorado, que tiene mucho que aportar y nunca es consultado. Lo que en otros países puede resultar fácil aquí es una operación del alto riesgo. Ya verán como enseguida salen los francotiradores a eliminar lo que no les interesa. No lo olviden: la educación es de todos y para todos.

Consumir cada vez antes todo lo que la Tierra generará en 2020

Publicado el

El día en el que en su país desbordaría, si toda la humanidad consumiera per cápita lo mismo,  todo lo que la tierra generará en 2020 cambiará seguro en relación con 2019. Recordemos lo que sucedió el año pasado, que adelantó la fecha del anterior. Con datos de 2016, los países tardan bastante en remitirlos a la ONU, ahora nos dicen que la biocapacidad global era 1,63 gha (Una hectárea global es la cantidad anual mundial de producción biológica para uso humano y asimilación de desechos humanos, por hectárea de tierra y pesquerías biológicamente productivas). En Suiza, para el mismo año fue 4,64 gha por persona. es decir, si toda la gente del mundo mundial viviera como los suizos se necesitarían 2.8.  planetas. Digamos también que en algunos países no sobrepasan lo que les correspondería por persona para que todo se mantuviese más o menos igual que el año anterior; no llegan a 1,63 gha.

Piense, viendo esta imagen, dónde harán más y donde menos (no olvide que son previsiones) por restañar la ética global, esa que en algún punto dice que hay que caminar coordinados para no dejar a nadie atrás, que debemos preservar el planeta para las generaciones futuras. Aquí va la tabla de Global Footprint Network si quiere verlo de otra manera, si le apetece enterarse de cómo se realizan los cálculos. Por cierto, la misma institución ha organizado un concurso para que cada cual, usted mismo, aventure qué día será realmente cuando su país sobrepase la huella ecológica personal que le correspondería. Participe.

Si la contaminación del aire fuese un coronavirus

Publicado el

Seguramente saldríamos con mascarillas de las buenas, o estaríamos confinados en casa. Se habrían suspendido no solo la circulación de coches por las calles sino el transporte de mercancías. Las autoridades sanitarias se reunirían todos los días y en le tele y las tertulias no se hablaría de otra cosa. ¿Por qué cuesta reconocer que respiramos un aire que envenena, que enferma y mata más lentamente que un coronavirus pero se extiende por todos los lados? La Fundación Española del Corazón alerta de que unas 30.000 muertes anuales en España están vinculadas a la contaminación al aire respirado, buena parte de las cardiovasculares entre ellas. Ante semejante emergencia, que lo es claramente, los gobiernos miran para otro lado; la gente calla y no se alarma como con el coronavirus dichoso, incluso se sienta a tomar algo en terrazas situadas en calles con niveles de contaminación alarmantes. Una pregunta bienintencionada. ¿Cómo cambiaría la vida si las autoridades, sanitarias o no, tomasen este asunto como una pandemia “coronavírica” y desarrollasen serios protocolos de prevención y atención? Es posible que las urgencias de los hospitales se aligerasen. Otra cuestión que se nos escapa: ¿La autoridades sanitarias de cada CC.AA. informan a la ciudadanía de cuántas muertes se producen en su territorio ligadas a la contaminación del aire? Pues eso.

Si se quieren enterar de las ciudades españolas donde más se enfermará por respirar miren aquí

La odisea “ODSiana” de las CC.AA. va para largo

Publicado el

El Informe 17 ODS x 17 CCAA es el primer estudio que se lleva a cabo en estos ámbitos de forma conjunta. Analiza unos 200 indicadores para “tratar de dilucidar la aproximación diferencial a las Metas de cada ODS en las 17 CC AA, a la vez que evaluar el desempeño comparado de cada CC AA en todos los ODS, en los diferentes bloques temáticos y a nivel general de la Agenda 2030”. En el informe se establecen rankings. En realidadintenta detectar carencias y pretende focalizar el grado de cohesión territorial en la transición hacia los presupuestos de sostenibilidad y de equidad establecidos en la AgendaImaginamos que con el informe se pretende que a partir de él cada administración se mire en el espejo.

Las conclusiones del estudio advierten de una enorme disparidad en el cumplimiento de los ODS por CC AA Esto se produce a pesar de que los organigramas de los Gobiernos de muchas Comunidades aparecen cargos que llevan el apellido ODS. Habremos de darles tiempo. Porque, mal que nos pese, ninguna de esas se podría calificar como totalmente sostenible, pues no alcanzan buena nota en el conjunto de los cerca de 200 indicadores que se tienen en cuenta. Hay que resaltar que no todas las CC AA avanzan igual de rápidas hacia la meta de la Agenda 2030. Hay que denunciar que algunas se contentan con poco, o partieron desde muy atrás.

Seguir leyendo en La Cima 2030, de 20minutos.es.

La educación debe circular impulsando la justicia social de los ODS

Publicado el

Se ha puesto de moda hablar de la economía circular, esa que busca un sistema más sostenible y humano. Imaginemos por un momento que, como propaga en su página el Parlamento Europeo, la economía del mundo se basa en un modelo de producción y consumo cuyo lema es usar los ajustados recursos materiales o energéticos para hacerlo lo mejor posible. Necesariamente, habrá que compartir usos, reutilizar máquinas y materiales, reparar utensilios y destrozos, renovar procesos para usar menos y reciclar una y otra vez materiales y productos existentes, de tal forma que se logre darles un valor casi infinito; en algunos casos se puede. Si así se obra, el ciclo de vida de los productos se extiende; incluso los beneficios llegarán a las personas, más baratos y mejores, y al medio ambiente.

Repasemos estas ideas, tanto en la escuela como en la vida que es escuela sin pupitres. Comparémoslas con el modelo económico que domina en este momento: “usar y tirar”, referido no solo a lo material sino a lo aprendido dentro y fuera de las aulas. Si es aprendido, la mayor parte se desvanece una vez ha perdido el estímulo, o se ha pasado con éxito el examen o la eficacia del momento particular. La educación es un escenario social; no entenderlo así nos encamina al fracaso.

Se podría hablar mucho de este asunto en la escuela, del derecho a tener y compartir, a reutilizar lo que se tiene, a que el beneficio de los recursos convierta las relaciones económicas en convivencia entre iguales, a que impere la justicia social. Por eso, vamos a intentar emerger el poder no aprovechado de la educación circular.

Seguir leyendo en Ecoescuela abierta de El Diario de la Educación.

“Mi querida España” suspende en sostenibilidad, cantaría Cecilia

Publicado el

Cecilia le cantaría hoy mismo aquello de dónde están tus ojos, dónde están tus manos y dónde tu cabeza, por la lenta gestión que hace de los problemas ambientales que tiene encima.

Todo, a pesar de que durante los últimos meses, en España brilla un disco. Todo lleva el calificativo, apelativo si se quiere ser más justo porque supuestamente pretende influir en quien lo escucha, de sostenible o sostenibilidad; ambivalentes términos sujetos a controversias conceptuales y no digamos a acciones contradictorias. Pero mucha gente y bastantes empresas, no pronuncian bien esa idea, o no entendemos lo que dicen quienes observamos con detalle; por eso nos atrevemos a decir aquí que España balbucea sostenibilidad. Pongamos por ejemplo el asunto de la emergencia climática, mucho se dice y poco se hace. O si lo quieren el crecimiento económico, el PIB, que manda hasta en la sopa, cuando debería ser el IDH u otros índices. Pasa el tiempo, el año 2030 viene acelerado, y si se sigue hablando con esta pronunciación dificultosa, tarda y vacilante, qué pensamientos no habrá detrás. Al final, por unos u otros, la vida se nos hará insostenible. Si no lo creen, revísenlo en el futuro.

En la anterior entrada de este blog, dábamos cuenta de que la UE suspende clamorosamente en sostenibilidad. España, que gana a algunos países perezosos o con políticas perversas, va por detrás de la media en muchas cuestiones. Ante el estado de la cuestión hay quien se consuela; otros como las ONG ambientalistas y sociales se desesperan. Menos mal que la actual vicepresidenta del negociado global suele hablar con claridad; damos la bienvenida a la secretaria de Estado para la Agenda 2030.

Seguir leyendo en La Cima 2030 de 20minutos.es.

Para qué depurar las aguas. Es mejor pagar multas, aunque se enferme

Publicado el

Eso es lo que deben pensar las administraciones españolas pues su demora en acometer algo tan básico como la depuración de las aguas residuales está costando, a todos nosotros, multas millonarias de la UE y trastornos en la salud, que tardaremos mucho más en reponer, o puede que no lo logremos. No se entiende este asunto que está resultando hediondo, dañino y denunciable en los juzgados. Increíble pero cierto, las mayores multas que impone la UE a sus estados miembros están relacionadas con problemas ambientales, esos que se dice que tanto preocupan. España tiene en trámite cinco posibles sanciones por no depuración o calidad de las aguas, ¡Solo hay 1.100 aglomeraciones urbanas implicadas! La directiva comunitaria, aprobada en 1991, obliga a todas las aglomeraciones de más de 15.000 habitantes a depurar correctamente sus aguas residuales. Que nadie olvide el caso del Mar Menor, el icono del mal gobierno en España, de la despreocupación de agricultores y ciudadanos de todas las sensibilidades.

Por cierto, hay imputados varios regidores y otras gentes por la mala gestión del asunto, además de por los dineros escamoteados. Ecologistas en Acción lleva años luchando contra la desidia depuradora. A ver si logra sus objetivos.

La Unión Europea suspende en sostenibilidad

Publicado el

Apetece darse una vuelta por la Unión Europea, un escenario de los más convencidos para abordar de una vez los problemas ambientales y sociales, para ver cómo va el asunto de los ODS. Para ello qué mejor que leer el informe Europe Sustainable Development Report 2019 publicado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés) y el Instituto de Política Ambiental Europea (IEEP), que aporta unos cuadros de indicadores para medir el progreso de los estados miembros. La afirmación que se subraya al comienzo deja en suspenso el futuro: ninguno de los 28 países de la Unión Europea está en camino de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030, a pesar de que la UE lidera en el mundo el proceso de aproximación a los ODS.

Continúa subrayando el informe, casi transcribimos textualmente lo que dice, que son Dinamarca (puntuación 79,8), Suecia y Finlandia los países más cercanos al cumplimiento de los Objetivos, seguidos de Francia, Alemania y Austria, mientras que en el extremo contrario se encuentran Bulgaria, Rumania y Chipre (55,0). España se emplaza en el puesto 14 (66,8), en un término medio que sirve para consolar a unos y para alertar a otros.

Apuntemos los mayores desafíos pendientes en la UE: acciones para paliar la emergencia climática, políticas de salvaguarda de la biodiversidad y tránsito hacia economía circular; sin olvidar que hay que luchar más y mejor contra las desigualdades que afectan tanto a unos países en relación a otros como a grupos de personas dentro de cada país. El informe recomienda el urgente desarrollo de una estrategia, a escala de toda la UE, para descarbonizar completamente el sistema energético para 2050, fortalecer desde este momento la economía circular. Además, la promoción del uso sostenible de la tierra y una cuidadosa producción de alimentos, de sostenibles modelos productivos y comerciales, para el año 2050. También llama la atención sobre la necesidad de aumentar la inversión pública y privada en infraestructura sostenible, que pasa por el racional uso de la energía y las mejoras del transporte. No se olvida de recomendar el incremento de la inversión en educación, capacitación e innovación, con un enfoque especial en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas y en investigación de tecnología sostenible. Pero no se olvida de hacer llegar que el principio de todo es que la Unión Europea debe ser sostenible en sí misma, pero además ha de situar el desarrollo acorde en el centro de su actividad diplomática y en el área de la cooperación.

Seguir leyendo en La Cima 2030 de 20minutos.es

La educación de calidad, ODS Núm. 4, es el camino para un futuro compartido, más justo

Publicado el

La escuela de los ricos tiene que mirar fuera de sí misma, darse una vuelta por la educación en el mundo, para ver si esta palpita o no, para ver su propia imagen comparada con la de otros, para poder compartir esperanzas sin fronteras y sentirse parte de un medioambiente común.

La lectura del mundo actual tiene que ser forzosamente ecosocial para entender lo que en él acontece. Las múltiples interacciones entre las personas y el lugar donde viven es lo que constituye el medioambiente: un espacio sin fronteras espaciales ni temporales, multidimensional, por donde circulan afectos y compromisos, encuentros y competencias, desidias y acciones positivas.

Ese medioambiente sin fronteras es también emocional, pues transfiere y aporta llamadas a los sentidos que empujan a la gente a ser y actuar de una u otra manera, en cualquier lugar del mundo. Por eso, cómo los grupos sociales gestionan sus intereses, sus deseos e incertidumbres, supone un argumento principal. En este artículo, dedicado a mirar la educación de calidad en el mundo, intentamos llamar la atención sobre el hecho de que esa forma parte indisoluble del medioambiente del futuro. Con ese mismo sentido se concreta en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un sueño que necesita mucho de todos para servir de algo a casi todos. Por eso, le abrimos aquí la puerta de la escuela de par en par.

En la anterior entrada hacíamos alusión a la reciente publicación del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo  por parte de la UNESCO. ODS núm 4. Educación de calidad.

Seguir leyendo en Ecoescuela abierta de El Diario de la Educación.