Sociedad

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El Mediterráneo hace de sima en donde se precipita la ética

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Cunde entre la gente, los gobiernos son sus representantes y educadores, una práctica desconcertante: Los esfuerzos y compromisos que en otros tiempos estaban encaminados a cambiar el mundo son ahora empleados en proteger lo que tenemos, llámese bienestares o idiosincrasia. Incluso así, no estamos seguros de encontrarnos  a salvo de ciertas contingencias, por más que muchas sean difíciles de identificar.

Los flotadores provisionales que los barcos de Open Arms y Médicos sin Fronteras han procurado este mes de agosto a los náufragos mediterráneos en peligro de ahogarse nos obligan a posicionarnos. Más allá del sentimiento emocional, ya de por sí relevante, está el asunto de la acogida o no por parte de los países ribereños del Mediterráneo, que tuvo su momento álgido en 2015 cuando se tendieron endebles pasarelas entre Turquía y Grecia. Ante este drama, hay gente despreocupada, otra que piensa una cosa y dice otra, gente que conscientemente se manifiesta a favor de que España los acoja; no faltan difuminaciones de los representantes gubernativos y recriminaciones a las ONG cuyos barcos han rescatado a los náufragos. Cada una de estas posiciones tiene una parte opinable, otra más grave censurable desde el punto de vista ético, pues se ponen en juego los conceptos del bien y del mal que, en buena manera, dicen que sostienen la civilización democrática que lleva tantos años bañando el norte mediterráneo.

Duele que personajes como Salvini, o Trump, pretendan a(re)sumir la moralidad global, con la excusa de que quienes sufren en una barcaza o en un desierto están allí porque la redes mafiosas los han transportado. De vez en cuando, hay que sentarse a pensar cuál es la escala personal y social de valores, implicarse en diálogos razonados sobre estos temas respetando las opiniones y conductas ajenas, y formar un juicio moral. Incluso no estaría de más colocarse en alguna ocasión en el lugar de los otros.

No se trata de resolver para siempre un problema complejo con muchos intereses en interacción; de esta tarea deben hacerse cargo los Gobiernos y organismos internacionales, en lugar de dejar que la sima se agrande, por más que digan que las conversaciones para resolver este caso son frenéticas. Es necesario remediar puntualmente estos episodios de agosto –barcos llenos de gente rescatada de la muerte probable, hacinada en penosas condiciones, deambulando por el Mediterráneo o detenidos a escasos metros de un puerto en el que no dejan desembarcar, etc.- representan un esperpento de la condición humanitaria, un frenético estorbo para la convivencia.

Mucha gente no duda de la estrategia, no le supone ningún dilema el asunto: primero salvarlos y acogerlos, después dialogar para encaminar las cosas.

Me estoy quitando de pensar

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Es como cuando se tiene un vicio, no hay forma de dejarlo, y casi siempre acaba produciendo daños o sufrimientos. El pensamiento lo mueve tanto el interior como lo que pasa por el mundo, a veces coinciden los dos ámbitos, para bien y para mal. Nos avisó, hace mucho tiempo, Antoine de Saint-Exupéry: El mundo entero se aparta cuando ve pasar a alguien que sabe adónde va. En esos momentos uno siente, no sé si piensa, que hay que dejarlo, ya sea poco a poco o de golpe.

No me sucede a mí únicamente. Se está extendiendo la tendencia, aunque tiene varias formas. Unos nos rebelamos contra el despiste ético que nos abruma y hemos de protegernos. Otros, ciudadanía y políticos españoles, deben estar dejando de pensar porque solo miran el mundo para sí mismos. A esos últimos, que simulan un esperpento malo de la realidad dura, los invitaría a pensar aquello que decía Quino de que “no es necesario decir todo lo que se piensa, lo que si es necesario es pensar todo lo que se dice”.

Me sabe mal no pensar en la gente que piensa en sobrevivir: toda la que sufre desigualdades, hambre, guerras, falta de trabajo, enfermedades, acosos y similares. Pero hay momentos de desánimo y he decidido dejar de pensar en estos meses veraniegos, a ver si con la vuelta global al trabajo y otros menesteres hay más gente con la que se puedan compartir pensamientos, plasmarlos en deseos renovadores y empezar a hacerlos realidad.

Aunque me resultará difícil olvidar Siria, África, Centroamérica, los migrantes multipresentes  o los trabajadores pobres en los países ricos. Dudo si no habrá una recaída.

A partir de hoy vivimos de rentas ambientales

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Imaginemos que el mundo es una familia, difícil ya lo sabemos. La familia tiene sus ahorros. Son de todo tipo: económicos, sociales y ambientales. O sea, dineros, convivencia y recursos que toman forma de propiedades naturales. La experiencia les dice que han de vivir los 365 días del año con lo que generen en esos días. Últimamente no lo hacen, por lo que deben acudir a su hucha de recursos.  Esto les genera discusiones porque no todos los miembros de la familia ven la necesidad de ajustarse a los presupuestos de convivencia o económicos. Cada año adelantan la fecha del calendario en la que “se han comido” lo que entre todos y su entorno han podido generar, digamos también que lo que la Tierra pone a sus disposición pues ella también trabaja lo suyo y tenía su despensa más o menos llena. Lo que está claro es que su despensa va menguando.

Si el mundo fuese una familia, hoy 29 de julio habría acabado con lo que el sistema Tierra (aire, agua, suelo, biodiversidad, etc.) sería capaz de generar en 2019; en 2018 fue el 1 de agosto. Es lo que se llama “Eart Overshoot Day”, o si lo prefieren Día del Rebase de la Tierra, en una traducción libre pero contundente.  Luego a partir de ahora quitamos recursos no generados en el año. Estamos restando vida para el futuro.

Como todos los miembros de la familia global no son igual de derrochadores a la hora de vivir, algunos países acabaron con lo que la Tierra da hace muchos días. Anoten algunos. Los habitantes de la UE ya habíamos gastado lo nuestro el 10 de mayo, lo cual significa que necesitamos 2,8 Tierras cada año para vivir. Si quiere tener una información más detallada por países pinche aquí. Por cierto, ¿Sabía que usted, su ciudad y su país pueden retrasar la fecha? Infórmese.

Cuando un monte se quema deja una cicatriz en el alma

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La naturaleza tiene sus ritmos, va y viene y sufre acelerones y contratiempos. Entre estos, los incendios son una parte de la vida cuando los provocan causas propias. Cuando llevan el rastro de la negligencia o intencionalidad humana lastiman el entramado de los ecosistemas y atentan contra las emociones colectivas. Sucede en todo el mundo, pero ahora ha ocurrido en donde uno nació, el territorio monegrino, una joya de la estepa mediterránea. Este ecosistema árido representa un escenario en donde seres vivos y personas viven en condiciones duras, pues la climatología los somete al calor tórrido en verano y al frío y las nieblas en invierno; todo en el contexto de la escasez de precipitaciones. Un lugar pleno de belleza, aunque no dominen los verdes exultantes, y resistencia. Ahora se ha quemado una parte. Una supuesta competición deportiva en “buggys” provocó que uno de estos cacharros ardiera y encendiera la mecha; la negligencia o el descuido portan siempre el apellido humano. Como también la lucha que desplegaron ante las llamas los habitantes del lugar, junto con las brigadas forestales, para evitar que el fuego se extendiera.

El monte no pertenece a nadie, solo a sí mismo y a sus pobladores vegetales y animales. Es de uso colectivo transitorio, respetando sus ritmos para que siga viviendo y nuestros descendientes puedan disfrutarlo. Cuando las condiciones meteorológicas del verano son extremas, altísimas temperaturas con escasa humedad y vientos, el horno está preparado. El incendio de la Sierra de Alcubierre cercó el Santuario de la Virgen de Magallón, nuestro icono afectivo; acabó con el intento de reverdecer sus alrededores que algunos acometimos hace 40 años. ¡Qué no habrá visto este edificio en sus más de seis siglos de existencia! Este enclave físico y sentimental queda aislado en un fondo negro, con una cicatriz en los afectos de mucha gente. Algo se nos ha muerto en el alma de los lugareños de Leciñena, Robres y Perdiguera.

Los bosques se seguirán quemando, en su errante devenir entrópico. En este caso, por fortuna, las llamas fueron controladas tras quemar 1200 hectáreas, justo delante de la principal masa boscosa de la Sierra de Alcubierre, imagen y reverso del transcurrir de milenios de vida. Su desaparición hubiera sido un irreversible golpe para el territorio monegrino y, por extensión, para la ciudad de Zaragoza. Por eso, urgen políticas activas de protección del monte y los bosques, impidiendo también que los urbanitas los empleen sin respeto para sus caprichos expansivos. 

Seguimos empapelando la vida; otra tarea inconclusa para conseguir los ODS

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Hemos avanzado mucho en nuestros hábitos, ya sabemos que los contenedores azules están pidiendo a gritos nuestros papeles y cartones. Hacia ellos viajamos cada vez más. Sí más no todo funciona correctamente. Si bien hemos disminuido el papel de uso personal, escribimos e imprimimos menos y la prensa física está disminuyendo, resulta que consumimos más para embalajes, el cartón ondulado ha aumentado un 4,3%. Así pues, ahí tenemos nuestra tarea pendiente para situarnos más cerca de los ODS. En España registramos un incremento del 11,6% en papeles para envases y embalajes (bolsas, sacos, tubos, celulosa moldeada, etc.), tanto se va incrementando la cosa que al final casi consumimos medio millón de toneladas anuales; sí, medio millón. No debe extrañarnos que España sea el quinto consumidor de papel de la UE en volumen, tras Alemania, Italia, Francia y Reino Unido, posicionándose el consumo per cápita en 147,5 kilos, frente a los 146 kilos del año anterior. 

De todos estos datos, además de los beneficios industriales, se da cuenta en la memoria de Aspapel (la patronal del sector papelero). Échele un vistazo y piense si es su domicilio se sigue consumiendo mucho papel en sus distintas formas. Como seguramente recogerá todo en bolsas para llevarlo al contenedor azul, analice cuántas veces las vacía por semana y qué tipos de papel contienen exactamente. 

¡Quítese de encima ese empapelamiento!  Porque no sabemos qué hacer con tanto papel. Si bien el Gobierno y la asociación de recuperadores del papel tienen en proyecto nuevas ideas para considerar la fibra como una materia prima secundaria, y no un residuo. El asunto es importante.

El patrimonio natural soporta graves presiones, tremendas en verano

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El informe anual (2017) sobre el estado del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad en España contiene inventarios diversos: ecosistemas en general, fauna y flora, recursos genéticos, recursos naturales, espacios protegidos y/o de interés, etc. También habla de los impactos negativos  sobre dicho patrimonio. Contiene muchos datos curiosos junto con gráficos y figuras explicativos. Merece la pena echarle un vistazo, enterarse de los diferentes modelos de gestión de los espacios naturales.

En este asunto vital, por encima de datos estadísticos y similares, está la apropiación social, determinada por los usos de los diferentes territorios que componen ese patrimonio: algunos respetuosos, otros exclusivos y depredadores. Este espacio común solamente es propiedad de sí mismo, por más que lo llamemos patrimonio; lo tenemos en préstamo conservador nosotros y las futuras generaciones. El verano es la estación en donde especies y territorios se sienten más vulnerables; unas y otros tienen miedo, por eso claman por regulaciones más severas frente al turismo avasallador.

Por si esto fuera poco, por ahí anda el cambio climático, con veranos abrasadores y largos. Así, crecen y crecen las hectáreas que se transforman en desiertos. Hay quien asegura que estos pueden llegar a alcanzar al 80% del territorio; con las consiguientes afecciones a las especies y desplazamientos de las personas. No entonemos el réquiem por el patrimonio.

¡Queda dicho!

La canícula volverá una y otra vez; la hemos provocado a propósito

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El escritor y periodista Ramón Gómez de la Serna tuvo la ocurrencia de decir que el ventilador afeita al calor. Seguro que ahora disfrutaría, o no, viendo a los europeos agobiados con calores termométricos inauditos que llevan consigo un sinfín de contratiempos.

La canícula de este año no ha respetado el calendario. Antiguamente la temperatura extrema coincidía en el Hemisferio Norte cuando Sirio (estrella brillante de la constelación de Can Mayor, de ahí viene lo de canícula) salía y se ponía a la vez que el Sol, más o menos entre el 22 de julio y el 23 de agosto. Pero los tiempos mudan una barbaridad; alguien asegura que nosotros contribuimos, y mucho a que cambien tanto, sin ritmos comprensibles y un mínimo de estabilidad. Hace unos días las tormentas sacudían media España.

A finales de junio se han batido récords de temperatura por media España. Seguro que el reciente tostadero no nos asombra; oímos una y otra vez a los científicos asegurar que los últimos veranos han sido los más cálidos desde que los romanos dominaban lo que sería Europa, que los últimos 30 años presentan un calentamiento sin precedentes. Repasen la agenda y recuerden los calores vividos en España en 2003, 2010 y 2015.

Seguir leyendo en La Cima 2030.

Barras de colores para entender el incremento de temperaturas

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Un código de barras es un lenguaje con mensajes encriptados; lo entendemos asociado a un producto que compramos. Es algo así como su documento de identidad. Nos hemos acostumbrado a ver códigos (de barras o QR) por todos los lados; es la vida actual ordenada e identificada.

Hace unos días, los medios de comunicación virtuales, también las redes, nos trajeron a la vista los códigos de temperatura del científico Ed Hawkins, profesor de Ciencias Climáticas en la Universidad de Reading, Reino Unido, en cuyo rincón de Twitter les animamos a bucear. En ellos queda reflejada la temperatura de muchos lugares del mundo desde finales del siglo pasado hasta lo que llevamos del presente. Los colores fríos se agrupan, salvo las naturales excepciones, en los primeros años de la serie. Los cálidos en los años más cercanos. ¿Les dicen algo las imágenes? Es necesaria más elocuencia ante semejantes códigos. Piensen en cómo representarían la posible influencia humana en el cambio cromático de su país. Seguro que se le han subido los colores, en la cara y en el corazón.

Divulgue el código. A ver si así la gente se da por aludida. Demuestre que lo del cambio climático está ligado al incremento de temperaturas.

Nuestras ciudades se acercan a Groenlandia

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El pasado 25 de junio publicamos un post en 20minutos.es titulado “De Madrid Central a Groenlandia: la crisis climática las acerca“. En él se comentaba que el 18 de junio habían tenido amplia difusión en la prensa española dos noticias impactantes: la idea de los nuevos gestores de Madrid de suprimir las restricciones al tráfico privado en el centro de la ciudad y el creciente y alarmante deshielo de Groenlandia. En el primer caso, el anterior equipo municipal estaba comenzando a establecer las normas para que los coches privados dejasen de campar a sus anchas por el centro de la capital de España. En el segundo, un trineo se deslizaba por el hielo deshelado de la superficie de Groenlandia. 

Lea el post completo en 20minutos.es. En él tratamos de relacionar lo próximos que están Madrid -valdría cualquier gran ciudad llena de coches- y Groenlandia. La contaminación del aire y sus efectos ha acortado la distancia que hasta ahora las separaba. Por cierto, y no es por alarmar, el acelerado deshielo de Groenlandia, entre otros territorios, tiene graves consecuencias en nuestras vidas.

Si la educación fuese el camino

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Para algunos, la duda casi ofende; para otros es un tema etéreo, de esos que se dice que preocupan pero que nunca se ponen en primera plana en medios de comunicación ni en encomiendas políticas. Para unos pocos es la salvación global.

Llegan las vacaciones escolares; las familias se afanan en organizar el tiempo libre de su prole. En España, el curso que ahora termina tuvo sus momentos señalados para el profesorado y el alumnado: más o menos exitosos, reflexivos o no, compartidos o individuales, novedosos o monótonos, etc.; puede que no se reflexionase sobre ellos porque la dinámica diaria es atropellada. Demasiadas veces, la educación obligatoria transita en el silencio, también social, para quien no la viva en directo; acaso alguna vez se la menciona, pero tiene escasa persistencia en día a día social. Después de tantas controversias políticas como las que hemos vivido en el último año, no ha quedado claro si existe en los distintos partidos un compromiso de prestar este servicio social; ni siquiera conocemos los principios éticos que lo moverían. Poco importa, llegó el silencio veraniego que hará olvidar lo bueno o malo que haya acontecido en nuestras escuelas.

Para algunas personas, en otros contextos y países, la educación es el camino que marca el futuro con señales de esperanza. Escuchen con atención la entrevista que le hacen a Muzzoon Almellehan. Para ella, la educación es el único camino, aunque tenga imperfecciones; porque la educación le da esperanza y futuro.

En fin, felices vacaciones a todos; el silencio les guardará algunas ilusiones y se las susurrará en septiembre, para que las comunidades educativas las asuman o las hagan llegar con fuerza a los callados referentes políticos y a la perezosa administración educativa. 

 

Poner cara a la pobreza para conseguir que muestre satisfacción

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Llevamos mucho tiempo hablando de la pobreza en España; tanto que ya demuestra que es un problema estructural, para nada coyuntural. Las cifras no engañan, pero no tienen cara. Será por eso que no hacemos visibles los colectivos que están en riesgo de exclusión o padecen pobreza severa. 

La pobreza es algo así como una insustancia que se extiende; su supuesta incorporalidad se adueña de las personas. Se la nombra una y otra vez, asociada a veces a números y porcentajes; concluyendo la necesidad de asignar una cantidad económica a aquellas personas, identificables fácilmente con estudios rigurosos, que padecen pobreza severa. Pero ahí sigue, creciendo en España sin ser escuchada, al menos reduciendo sus impactos. 

Bueno, en realidad alguien sí dice algo, por más que la escucha política no sea atenta. Lean despacio el artículo de eldiario.es en donde desgrana la propuesta valiente de la autoridad fiscal: “Una renta mínima reduciría la pobreza severa un 60% con un coste de 3.500 millones”, en relación con una Iniciativa Legislativa Popular presentada por UGT y CCOO en 2016, con 700.000 firmas, para establecer una prestación de ingresos mínimos (426 euros) en el ámbito de la protección de la Seguridad Social. 

Póngale rostro al asunto. Valore su pulsómetro de la pobreza: emocional o no, alta o baja, espacial, de cerca o de lejos, conocida o ignorada, de ayer y de mañana, etc. Recuerde: eliminarla es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

 

Tanta pobreza, también en España, cuestiona la Agenda 2030

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El objetivo núm. 1 de los ODS desea “poner fin a la pobreza en todas sus formas en todos los lugares del mundo”. Restrinjamos el mundo y centrémonos en España. El último informe de Cáritas/Foessa dado a conocer en junio de 2019, afirma “el número de personas en exclusión social en España es de 8,5 millones, el 18,4% de la población, lo que supone 1,2 de millones más que en 2007 (antes de la crisis)”. Los pobres, de aquí y del mundo, son invisibles para muchos de nosotros. Quienes hemos nacido en entornos privilegiados tendemos a olvidar las situaciones límite de aquellos que viven en contextos desfavorecidos. Parece increíble que los ODS, que mostraban que la pobreza y exclusión social estaban en el origen de la crisis mundial, y por eso la colocaron en primer lugar de sus objetivos, caminen tan lentos; incluso en ámbitos del mundo rico.

No solo son pobres quienes nos demandan ayuda por las calles o acuden a los centros sociales que los auxilian. Imaginen hacia qué proyectos de vida podrán encaminar a sus hijos quienes perciben salarios mensuales de 500 o 600 euros.

El informe citado separa la población española en dos grandes sectores: el de las oportunidades (unos dos tercios de la población española), que consumen en exceso, sin importarles los efectos y tienen capacidad para que sus necesidades figuren en la agenda política. Además, están seguros de sus prácticas cotidianas y las razonan con ideas poderosas (sic); también muestran muchos  olvidos en su  solidaridad.

Después, muy lejos, están los otros.

Los buenos deseos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima

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Pocas veces las asociaciones gubernativas obedecen a la multidimensión de la vida colectiva. Suelen estar dirigidas a un aspecto concreto, determinado por pocos vectores. En el caso del proyectado borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para 2012-2030 sucede lo deseado: se relacionan causas y efectos, se aíslan dimensiones determinantes para focalizar sus interacciones, se proyecta el futuro pensando en las personas. define como objetivos lograr la descarbonización, conseguir la eficiencia energética, asegurar la independencia energética, esboza política para mejorar el sistema interior de abastecimiento y uso, y quiere apoyarse en la innovación, investigación y competitividad. También pone fecha al cierre de siete centrales nucleares, porque las renovables ya darán la energía de la vida. ¡Casi nada!

No se pierdan los escenarios previstos para la red eléctrica en 2925-2030. El último anexo trata de la contribución del plan a los ODS en 2030. Tras su publicación, las organizaciones ecologistas han mostrado sus temores. ¡A ver cómo queda su realización!, en estos convulsos tiempos políticos en los que tan poco importa el futuro de la ciudadanía y tanto las peleas por gobernar. Los meses pasan y el cambio climático cabalga desbocado, azuzado por nuestros comportamientos.

De momento, la Unión Europea no está muy contenta con los planes que le han presentado los estados miembros.

¿Inteligencia escolar? ¡Diga!, hubiera exclamado Tonucci

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Es de sobras conocido que la escuela casi nunca aprovecha las inteligencias de quienes la componen; llámense profesorado o alumnado. Incluso nos atreveríamos a decir que los gestores educativos esconden la suya en el cajón, abrumados por la tiranía/urgencia de lo organizativo. La escuela, en general, tiene como misión sacar a flote el talento de niños y niñas, desarrollar su creatividad, impulsar las vocaciones particulares. Todo ello, en el contexto de aprendizajes útiles para la vida. Por el contrario, debe ser a propósito porque el desvío dura ya demasiadas leyes y años, la escuela es el lugar perfecto para las rutinas, los calendarios exigentes, los contenidos poco útiles y el paraíso de los exámenes uniformados para todos los alumnos, independientemente de sus destrezas y capacidades.

Hagan un repaso de su paso por la escuela, piensen si ha cambiado mucho desde entonces, hablen con sus hijos e hijas del asunto, coméntenlo con el profesorado de sus hijos. Lean esta antigua entrevista a Ken Robinson para reconocer en ella pensamientos propios o desacuerdos. Unos y otros le servirán para argumentar su conversación. Pero la escuela no puede seguir tal cual, después de tantas leyes educativas.

Vaya desde aquí un homenaje a Francesco Tonucci, explorador de inteligencias escolares (Frato), ilustrador de los pulsos de la educación y creador de “La città dei bambini“. Distinguido con el Premio Unicef Comité Español 2019. Gracias Maestro.

¿Llegará el apocalipsis global en 2050?

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El informe “Riesgo de seguridad existencial relacionado con el clima: una propuesta de escenario futuro” (Existential climate-related security risk: A scenario approach), publicado por el Breakthrough – National Centre for Climate Restoration (NCCR), un centro privado independiente de Melbourne (Australia). En él, se asegura que la Humanidad puede enfrentarse en 2050 a un mundo en “colapso social y caos absoluto”, si sigue el acelerado deterioro actual de los sistemas ecológicos por la intervención humana; causa y efecto del hipotético apocalipsis -incluye millones de muertes prematuras y desplazamientos masivos-.

En el informe se critican las previsiones demasiado conservadoras del IPCC(Grupo Intergubernamental de Expertos sobre al Cambio Climático) y la ONU; también los acuerdos de París. Los ciudadanos preocupados por estos temas estamos confundidos, seguramente nos encontramos ante dudosas verdades y post verdades matizadas; quizás ambas sean caras del mismo dado social, en este caso también climático.

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