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La pérdida y el desperdicio de alimentos no caben en la cesta de la compra

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La FAO ha propuesto el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos para hoy 29 de septiembre. Alguien pensará que ya está bien de días internacionales. Pues no. Su eficacia está por demostrar, de acuerdo. ¿Sin embargo, qué sería de muchas causas globales si ni siquiera hubiese un día para recordarlas? En cierta manera esto es como el día del cumpleaños o de cualquier otra celebración. Sirve en unos casos para recordar tiempos gratos, en otros para avisarnos de que algo queda ahí en el pensamiento.

La cesta de la producción y compra, global, contiene hoy demasiados alimentos que se pierden. ¡Con todo lo que ha costado producirlos! El Planeta sufrirá viendo semejante ritmo de desperdicios, las personas que no tienen qué comer también. Las hay que ni siquiera necesitan cesta pues nada pueden comprar.

Dice la FAO: La reducción de la pérdida y desperdicio de alimentos es esencial en un mundo en el que el número de personas afectadas por el hambre ha ido lentamente en aumento desde 2014 -un tercio ahora- y donde cada día se pierden o desperdician toneladas y toneladas de alimentos comestibles.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible núm. 12 apuesta por la producción y consumo responsables. Habrá que hacer caso al que podría ser el mensaje principal de la FAO para hoy:  ¡La pérdida y desperdicio de alimentos no tienen cabida en estos tiempos de crisis como la actual pandemia de la Covid-19! ¡Aprovechémosla para reconsiderar la forma en la que producimos, manipulamos y desperdiciamos nuestros alimentos! Además ahorraremos energía y evitaremos muchas emisiones de GEI.

Va para todos: desde la producción hasta el consumo particular, pasando por el transporte y la comercialización. El Planeta no da para tanto desperdicio. La concienciación comprometida debe extenderse a países, grandes compañías que comercializan los productos de la tierra y la ciudadanía. Quienes todavía no lo crean no duden en visitar esta entrada de National Geographic.  

Zigzagueantes desarreglos alimentarios de la juventud

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Ahora no se habla mucho del asunto, pero los desarreglos alimentarios no han disminuido en estos seis inciertos meses; más bien al contrario. En el contexto global, ha aumentado la gente que carece de medios para consumir productos ricos en nutrientes básicos. En los países ricos también, pues cada vez son más familias las que se acercan a los centros en donde se reparte comida a quienes no pueden adquirirla. Esas familias tienen hijos, chicos y chicas pequeños o jóvenes. Por todo el mundo se está acrecentando este problema.

Al margen de este impulso por la pandemia, continua la antigua desorientación alimentaria en una parte de los jóvenes, también en adultos pero aquí vamos a hablar de los primeros; suelen tener menos estrategias vividas para conducirse. En octubre al año pasado, Unicef publicaba El Estado Mundial de la Infancia 2019: Niños, alimentos y nutriciónCrecer bien en un mundo en transformación, coincidiendo con el Día Mundial de la Alimentación. En este informe se decía que al menos 1 de cada 3 niños menores de cinco años –más de 200 millones cuando se tomaron los datos– estaba desnutrido o sufría sobrepeso. El problema está muy presente en los países de Latinoamérica que visitan este blog. 

Casi al mismo tiempo, UNICEF Comité Español lanzaba su Malnutrición, obesidad infantil y derechos de la infancia en España. En él se afirmaba que más de un tercio de los niños/jóvenes entre 8 a 16 años, más en los hogares pobres, tenía exceso de peso debido a causas como la ingesta de una dieta inadecuada o hábitos no saludables. En el mismo informe se detallaban las poblaciones jóvenes que padecen TCA (Trastornos en la Conducta Alimentaria). ¿Qué dirán los informes de este año, con todos los trastornos que ha originado la pandemia? Atentos porque el Día Mundial de la Alimentación llegará pronto.

Aquí el enlace para el artículo «Malnutrición y obesidad en el laberinto alimentario de los jóvenes» que publicamos el pasado 23 de septiembre en el portal DKV- Salud y bienestar.

Añoranzas que impulsan la acción frente al cambio climático

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Para hoy están programadas muchas llamadas a la reflexión en torno al cambio climático. Se ha señalado esta fecha, 25 de septiembre, como Día Global de Acciones Climáticas. Nos llegan convocatorias diversas: sindicatos, la gente de las ONG que se rebelan por el clima y otras muchas. En todas ellas es una parte de la sociedad civil la que apela al resto, como queriendo animarla a la esperanza climática a través de la acción. Sin duda es necesario.

Qué lejos queda el año pasado por estas fechas, cuando coincidieron tantas circunstancias favorecedoras de la acción, de la emisión de mensajes, de la preparación de nuevos escenarios compartidos. Desde entonces hemos conocido el Green Deal de la UE; nuestro Congreso acaba de iniciar la tramitación de la Ley de de cambio climático. Es más, ahora China anuncia que se va a descarbonizar (neutralizar) completamente en 2060. Tendrá un final feliz todo esto?; quién sabe. Sin duda, si algo se mueve es en buena parte por la presión de la sociedad civil (Greenpeace, Ecologistas en Acción, Alianza por el clima, Extintion Rebellion, y todas las demás); también porque la comunidad científica empieza a ser escuchada. 

Un año después y parece que ha pasado un siglo desde entonces. Con tal virulencia nos ha golpeado la covid-19 que vamos desistiendo de hacer planes, temerosos de que el mañana nos traiga nuevos sustos o temores. A pesar de todo, o por eso mismo, dediquemos hoy todo el tiempo que podamos a entender el cambio climático, que ha venido para quedarse. Una parte del día hemos de desarrollar acciones para mitigar el cambio climático. Da igual donde sea: en casa o en el trabajo.

¡Qué todo no se quede en un día! En este envite lo importante es participar, pero con compromiso; lo de ganar o perder se escapa a nuestra visibilidad.

Aprendizaje servicio, cuando el compromiso social actúa

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Se podría sintetizar diciendo que nos encontramos formando parte de una esfera polivalente, llena de ventajas. ¿Qué si no es aprender llevando a cabo un servicio a la comunidad? Pongamos por caso que ese servicio se presta en un ámbito determinado que siente la mejoría. No queda ahí solo la trascendencia pues el servicio otorga sentido al aprendizaje propio y colectivo. 

Al principio de todo está la ética del cuidado, que con el tiempo llega a componer una malla esférica, nunca vacía por dentro, construida con relaciones de responsabilidad, con encuentros interpersonales. Se trata de practicar ciudadanía. Imaginemos que pegada a esa esfera, imaginaria en parte, real la mayoría de las veces, se encuentra otra que se llama Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un marco relacional de dimensiones todavía por mejorar. El aprendizaje servicio (ApS) tiene un distintivo de necesidad social del entorno, de servicio a la comunidad, basado en los aprendizajes y en el trabajo en red; señales todas que habrían de delimitar el camino hacia los ODS. 

Es necesario bucear en el ApS para disipar dudas, para dimensionar los proyectos de enseñanza/aprendizaje, para adaptarlos a la comunidad educativa concreta, para entrenar los pasos y fases desde la idea inicial a la valoración de todo lo acontecido. 

De todo esto y más se habla en Aprendizaje servicio. El compromiso social para la acción, de Roser Batlle, recientemente publicado por Santillana. Incluye una guía para ponerse en marcha y ejemplos reales. Ningún centro escolar debería dejar de conocer lo que aquí se dice, practicarlo en todo o en sus partes. Ahora más que nunca necesitamos el ApS. En roserbatlle.net encontrarán muchas más sugerencias para transformar su clase en esa esfera imaginaria que gira y gira en el espacio educativo y social en busca del aprendizaje servicio. La escuela necesita/agradece estos impulsos transformadores del escenario educativo.

¿Y si lo del cambio climático fuese irrefutable?

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Durante los últimos años se ha hablado de la aceleración del cambio climático, de las emergencias de todo tipo que este asunto puede originar a escala planetaria. Todavía hay gente que no lo cree, y al menos no le preocupa, o ni siquiera tiene fuerzas para luchar en dirección contraria.

Negar lo del cambio climático es cosa difícil de entender . Pongamos que nos fijamos en las barras ideadas por Ed Hawkins, profesor de Ciencias Climáticas en la Universidad de Reading, Reino Unido. La serie va de azules a los rojos más intensos y sus tonalidades. Quienquiera puede realizar sus cálculos para la zona mundial o el país que le interese. Se puede descargar las imágenes para comentarlas con la gente.

Ahora, Alexander Radtke, ingeniero de 30 años de Duisburg (Alemania), recoge las variaciones de temperaturas medias globales entre los años 9980 antes de Cristo y 2020, ¡Nada menos que 12 mil años! Si se quiere, se puede entrar ver su interpretación de lo que ha sucedido en los últimos 170 años. De todo esto habla un artículo publicado hace unos días en Verne de El País. Merece la pena leerlo. Si lo que aseguran ambos investigadores fuese cierto, qué razones se le ocurren para semejante variación climática. ¿Es o no irrefutable?

La covid-19 nos hunde en la turbación socioambiental

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No resulta exagerado decir hoy que casi todo que afecta a nuestra vida está en paréntesis, que cualquiera de las relaciones sociales es una incógnita marcada por las incertidumbres. Si esto es realmente así, habrá que aprender a saber campearlas; acaso componiendo nuevas estrategias vivenciales. Se comenta que fue Confucio quien alertaba de que para aprender lo primero que hay que hacer es reflexionar; a la vez, o después, convendría fijarnos en el espejo de los demás; incluso habiendo pensado las cosas adecuadamente, no debe faltar la experiencia. Pero ni siquiera eso asegura la protección ante lo que se nos viene encima.

Todo esto sucede cuando las actuaciones para aplanar la virulencia del coronavirus en la salud se enfrentan a una batalla contra el tiempo. ¡Vaya encomienda que se presenta al sistema, a la gobernanza y a la ciencia! Hay que hacerlo bien y rápidamente, extremos que la mayoría de las veces restan bastante eficacia a cualquier transformación social, o de mejora colectiva como puede ser encontrar la tan anhelada vacuna. Un proyecto colectivo de tal envergadura requiere una medida previsión, una planificación exquisita, la colaboración multisectorial y una pausada ejecución.

En este escenario complejo, el mundo mantiene pendiente el reto socioambiental en forma de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). Tampoco tienen solución rápida ni universal y sin embargo urge extenderlos a mucha gente; no muy tarde para no dejar demasiadas personas atrás. Seguro que si los ODS se pudieran expresar -en particular el núm. 3 que postula una salud y bienestar universal- maldecirían a la covid-19. Ha sumido al mundo en una emergencia imprevista, que no respeta fronteras ni ideologías, de complicada gestión tanto a escala próxima como lejana.

Cunde la impresión de que la atención prioritaria a la covid-19 va a arrinconar a los ODS en todo el mundo. Lo asegura Naciones Unidas en su informe Responsabilidad compartida, solidaridad global: una respuesta a los impactos socioeconómicos de la COVID-19

Seguir leyendo en La Cima 2030 de 20minutos.es

La enorme sobreexplotación del agua provoca graves daños

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https://www.elsaltodiario.com/medioambiente/espa%C3%B1a-lidera-uso-pesticidas-agricultura-intensiva-agua-invernaderos

Acuerdo unánime: el Mediterráneo pasa a denominarse “Mare Plasticum”

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Con motivo del Día Mundial de los Océanos, el 8 de junio pasado, WWF publicaba el informe Una trampa del plástico. Liberando de plástico el Mediterráneo, en el que alertaba de que España es el segundo país que más plástico vierte al Mediterráneo; además ocupa el cuarto lugar de la Unión Europea en el consumo de plásticos. El Mare Nostrum es más nuestro que nunca, los plásticos nos pertenecieron en su día. La salud ecológica del mar, de sus habitantes, pero también de las zonas costeras y su atracción turística están en peligro por el masivo uso de los plásticos, por una pésima gestión global de los residuos en las poblaciones que vierten al mar (a la cabeza Turquía, España, Italia, Egipto y Francia) y por la adición que provoca el masivo turismo. Entre trozos grandes que matan la biodiversidad y microplásticos que entran en la cadena alimentaria, hacen temer que dentro de pocos años el pescado, los artrópodos y las algas mediterráneas que lleguen a nuestras mesas estarán plastificados, ahorrándonos el envoltorio.

Ya venían dando la bolsa los de Greenpeace con su informe “Un Mediterráneo lleno de plástico Estudio sobre la contaminación por plásticos, impactos y soluciones”, pero es tan poca la gente que les hace caso. En fin, que ahí se queda el nombre hasta que se limpie del todo.

Si yo fuera niña-o sirios y quisiera aprender

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Querría ir a la escuela de mi pueblo, pero no puedo; a la de ese sitio donde me han llevado por la guerra, pero no hay sitio para los refugiados/desplazados. Quisiera ir al curso que me correponde por edad, pero ya no me acuerdo donde lo dejé hace siete años. Querría estudiar historia pero apenas me acuerdo de la nuestra; me parece que hubo un tiempo en el que éramos felices aprendiendo matemáticas y dibujando. Han abierto unas aulas de Unicef y Save the Children, son extranjeros pero nos enseñan maestras y maestros sirios. Ahora no me apetece dibujar, solo me salen cosas malas y esos dibujos me entristecen. Yo querría aprender pero me cuesta tanto…

P.D. : REPASEMOS ÚLTIMOS DATOS DE UNICEF: En los últimos siete años 2, 8 millones de niños y niñas han buscado refugio fuera de sus poblaciones o regiones, otros 2,6 millones han huído fuera del país.

¡Qué desastre! Saltó por los aires la convivencia en Cataluña

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La convivencia nunca tiene una estructura simple y definitiva; menos todavía en estos tiempos tan complejos en lo social. La convivencia es compatibilidad, entendimiento, tolerancia y diálogo. A veces, aunque alguien se embarque en el empeño no siempre lo consigue, por la dificultad intrínseca de la tarea o acaso por el poder magnético que ejercen otros para llevarnos por caminos no deseados. Quienes condicionan las coexistencias son los amos del universo anímico, que se empeñan en diseñar futuros para los demás, aunque muchas veces el beneficio sea propio. Quisimos entender que Noan Chomsky dijo algo así como que en el mundo el impacto que ejercen las élites políticas y los grupos organizados es trascendente, mientras que los afanes del conjunto de los ciudadanos comunes tiene escasa influencia, por más que en ocasiones esos acudan en tropel a convocatorias públicas; puede que aquí haya sucedido esto. Así transcurre el malvado tiempo social en España y Cataluña, en estos momentos supeditado sobre todo a intereses doctrinarios y políticos que utilizan la ira como argumento. Hay que restaurar la convivencia; de otra forma nos negaremos a nosotros mismos el futuro.

«Atrumpados» todavía más por el cambio climático

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La decisión del mandatario americano de abandonar los compromisos asumidos por EE UU en París es una pésima noticia. Trump se ha colocado a la altura de los presidentes sirio y nicaragüense, discreta compañía. ya nos había avisado con varias acciones previas , incluso había titulado el acuerdo de París como «un fraude chino«. Puede que enseguida le salgan imitadores, o al menos despistados que se quieran hacerse protagonistas; desde España el Gobierno ha expresado su silencio. Algunos presidentes como el francés Macron o el canadiense Trudeau ya le han dicho que sus países seguirán luchando por el futuro del mundo. ¡Hasta algunas de las grandes empresas se han opuesto!, alarmadas por perder su posición hegemónica. Pero además ha lanzado al mundo tales soflamas que harán mella en muchos ciudadanos de su país y del mudo, relajados en sus contenciones climáticas al sentir que poco pueden hacer si el máximo responsable de la contaminación mundial no hace nada. «París no vale una misa»; en tiempos sí. No se pierdan la edición de hoy de Le Monde.

La ciencia aplicada está viva para contestar con argumentos la mentira de aquellos que achacaban el fracaso escolar a la genética

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Tenían el poder, por eso podían decir lo que quisiesen: “no merece la pena enseñar a los torpes”. Semejante aportación salió del Instituto de Estudios Económicos de la CEOE, la patronal española. Todo para ahorrarse unos euros, o impedir que la educación fuese una lanzadera social. ¡Cuánto nos acordamos de Camus o Muñoz Molina!, de lo que decían los Informes PISA que asignaban al ambiente socio familiar un factor predominante en el desarrollo educativo.  Pero ahora la ciencia se pone de nuestro lado para demostrarles (nos) que las cargas genéticas relacionadas con el éxito educativo tienen un efecto mínimo en el ficticio universo de los torpes, aunque sean 74 las variantes que no ayudan, según publica la revista Nature. Algunos, que no hemos empeñado en enseñar a aprender durante 40 años, ya intuíamos que el ambiente era el factor dominante en el éxito escolar, que las familias favorables al hecho educativo, y sin excesivas cargas existenciales de futuro, daban a chicas y chicos el mejor acomodo para educarse. Eso sí hacía falta que vivieran en un país aparente.

En el «Día de gestos y firmas por la Tierra» cabe desear que las metáforas se hagan realidad

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Este 22 de abril es el Día de la Tierra y el señalado para la firma, que no ratificación -el proceso será largo y tedioso- de los acuerdos de París en la COP 21 por el clima. Qué malo que tengamos que celebrar un día para la Tierra, la madre la llama la agenda mundial, cuando en el calendario todos los son y le pertenecen; a nosotros también que somos parte de ella. Hoy se firma la promesa del cambio en la maniobras para mejorar la cuestión climática. Hasta el Gobierno de España, escasamente activo en este preocupación climática, va a estar representado. A ver si el gobierno próximo lo hace mejor. Porque Alianza por el clima, allí donde se guarda la verdadera sensibilidad, nos recuerda que el camino será largo, que no hay que esperar a gastar día si no empezar a hacerle frente a la gran incógnita que tenemos planteada: ¿Llegaremos a tiempo?

Lo que sucede fuera de nosotros pasa tan rápido que se ve extraordinariamente plano; si hay eco, suena monocorde y lejano

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Por eso, hay que tomarse un tiempo para hacerse alguna pregunta en busca de posibles respuestas; siempre incompletas, a menudo interesadas, pero necesarias. Si las comparte con sus amigos, en el trabajo o con su familia dará valor a su tiempo colectivo. Ahí van algunas sugerencias para planteárselas: ponle cara a la Tierra dentro de 50 años; imagina que vives de acuerdo con una intención de consolidar un mundo sostenible y justo y tratas de hacer el menor daño al planeta; cómo se conjuga la intención universal del crecimiento infinito en un mundo finito del que todos conocemos sus fronteras medioambientales; una ciudad sostenible necesita que los hogares lo sean, empezando por el tuyo; identifica los tres grandes problemas ambientales que resolverías si estuviese en tu mano; mira a tu alrededor y pregunta si a la gente le preocupa mucho esto del medio ambiente; demuestra si la sociedad se beneficia o se perjudica con el cuidado del medio ambiente; imagina que se encuentran en un diálogo los valores sociales y ambientales y se llevan bien. No se trataba de ningún examen, simplemente de pasar despacio un tiempo para tener tiempo de pasarlo, al menos para los que nos siguen en este asunto de vivir; ahí podría estar el eco, y seguro que no era monocorde.

El valor de lo usado trata de sobreponerse a la conjura de los necios: todo que no sea útil para ellos es inútil basura

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La trastienda de la acción ambiental de la UE almacena residuos no imaginados, acarreados por algún lobby. La política de la UE tiene tics que demuestran polaridades contradictorias.  Hace un año se posicionaba por una economía circular con menos ambages, atendiendo a algunos postulados de la federación ecologista europea European Enviromental Bureau (EBB); hoy, todavía no ha aprobado la directiva, pero exhibe condescendencias “basuriles”, políticas menos ambiciosas, en cuestión de la recuperación de desechos. Alguien titulo la maniobra como la «conjura de los necios»; no dejen de leer el libro de John Kennedy Toole.

Por aquí no todos vemos bien esa estrategia de blandura comunitaria, porque algo habíamos avanzado y corremos el riesgo de pararnos satisfechos. La patronal de la economía circular reclama mayor celeridad y menos trabas al Gobierno para poder aprovechar lo mucho servible que cada producto usado una vez contiene. Nos costará, pero al final lo conseguiremos. ¡La basura todavía guarda tesoros!, y no es una conjura para mover a los necios.