Educación

El tiempo no siempre está de buen humor; expande sin orden tormentas y silencios

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Un día empieza cuando otro acaba. Si se accede a las noticias de lo que sucede en el mundo se percibe una mezcla de ironía negra -escrita en muchas lenguas- con algunos paisajes agradables –trazados por gente especial-; todo ello sin orden aparente y cargado con tintes de melancolía por lo que en ese día nos vamos a perder. Al momento la noticia deja de serlo; lo efímero es un distintivo de nuestro tiempo. La redes sociales amontonan tiempos de otros y se comen el nuestro; imposible huir de ellas, mejor es sobrellevarlas. El tiempo es imperfecto, incluso en su misma polisemia; hasta la naturaleza tiene los suyos. Hay varios tiempos, o este tiene diversas dimensiones, vino a decir Zubiri. Contamos el tiempo alternando días y noches, inviernos y veranos; cada cierto tiempo nos lanza sus exabruptos. Las tormentas y las riadas se suceden, con una cadencia sin tino con las sequías; todas son producto de muchos tiempos entremezclados. Las televisiones aumentan el tiempo de sus programas dedicados a explicarnos el tiempo que ha hecho o el que va a hacer. Se nos amontonan los tiempos, que dejan de medirse pues entre ellos se desvanecieron las pausas, y nos quedamos sin tiempo. No sé de qué tiempo escribo. Quizás debería empezar por preguntarme si el tiempo existe. Lo dejo; no tengo tiempo. Bueno, me queda un poco para releer “Tiempo sin tiempo” de Mario Benedetti.

El consumo responsable es una lucha permanente contra la algarabía de mensajes que nos incitan a lo contrario

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Seguramente mienten quienes dicen ser consumidores-as responsables. Porque un despiste los hará caer en un momento u otro. La vida es un consumo; llevarla sin que se pisoteen la inteligencia y los derechos es una tarea compleja, siempre inacabada y de la cual no podemos apartarnos. El consumo esconde desigualdades sociales en la producción de lo que consumimos, en el “disfrute” de los productos o derechos. El comportamiento consumista incentiva a las redes distribuidoras, que no dudan en “explotar” sus posiciones de privilegio y pueden originar atropellos en los lugares de producción. El híper consumo actual provoca el deterioro y agotamiento de los recursos naturales (como el suelo, el agua, aire, etc.), incrementa enormemente la contaminación industrial, provoca la generación de residuos innecesarios, significa un claro derroche de recursos, con el consiguiente deterioro del entorno próximo o lejano y esconde múltiples situaciones de desigualdad social. Consumiendo bien se expresan posiciones personales, se reivindica que otra vida es posible, incluso se actúa socialmente. Si quieren algunos espejos en donde mirarse, ahí van: ¿Necesitamos todo lo que compramos? ¿Hacemos regalos excesivos a niños y adultos en alguna ocasión? ¿Sabe dónde y cómo ha sido fabricada esa ropa que ahora porta o las zapatillas que tanto le gustan? ¿La da más de un uso a productos que otras personas utilizan solo una vez?, y así podríamos llegar hasta el infinito. Dicen que hoy es el Día Internacional del Consumidor, que hace hincapié en los derechos. Nosotros nos quedamos con el Día del Consumo Responsable, que habla mucho más de economía solidaria, comercio justo y preservación del medio ambiente. Por citar solo alguna de sus caras.  Si quieren una buena guía del consumo responsable, Oxfam Intermón se la proporciona gratis. Para leerla despacio. Porque ya es hora de pasar del “Homo consumus al homo responsabilus”.

La ayuda española a la educación en países pobres sigue empobreciéndose

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España era generosa en ayuda para educación pero ha desaparecido del panel de donantes. Se ha recortado un 90%, de 354 millones en 2008 a 34 en 2015, llegando a los niveles que se tenían hace 30 años cuando la conciencia de globalidad educativa apenas se formulaba. En la actualidad estamos en un 0,13 % la renta Nacional Básica, la media europea supone el 0,4%. Varias son las conclusiones más llamativas del informe La ayuda en educación, a examen elaborado por la Fundación Etea para el Desarrollo y la Cooperación y por Entreculturas y Alboan, dos ONG de la Compañía de Jesús. Merece la pena darle un repaso. Otro dato: España fue el país que más recortó en 2014 –los datos de los años siguientes no han mejorado- a la AOD en general; estamos en la cola  de los 34 donantes del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE, solo por delante de Polonia, Eslovaquia, Grecia, República Checa, Eslovenia y Corea. Nos preguntamos qué queda del Pacto de Dakar por la Educación que se firmó en el año 2000, cuando muchos pensábamos que la educación era la mejor herramienta para el desarrollo, y UNESCO así lo justificaba para el periodo 2000-2015. No ha tenido todo el efecto deseado. En nuestros días, merece la pena recordar que más de 750 millones de personas son analfabetas, un 64% mujeres. Algo habrá que hacer.

La UE suspende a España por su política ambiental; aquí no caben las repeticiones

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La UE acaba de publicar su “The Environmental Implementation Review”. España siempre figura entre los malos aprendices ambientales de la UE. Año tras año es reprendida por sus malas notas. Se nos antoja que no lo hace por falta de capacidades sino por un evidente desinterés. Da igual el gobierno que (mal)gobierne lo ambiental, siempre necesita mejorar en su interés y esfuerzo. Ya nos pasó en 2010 con la calidad del aire y la edificabilidad, después en 2011 con la condena por el impacto ambiental de la M-501, también por el reciclaje. Así año tras año. Las últimas notas, con reprimenda incluida, son por el desempeño en 2014. La UE escribe en rojo que nuestro país debe aumentar los impuestos verdes (1,85% frente a 2,46% de media en la UE), eliminar las subvenciones que perjudiquen al medio ambiente, potenciar su capital natural, mejorar el uso y saneamiento del agua, aumentar el reciclado de residuos, mejorar la calidad del aire, entre otros. La relación sería muy extensa; lo dejamos aquí.

Tantos años de escuela y todavía tenemos dudas sobre si debemos priorizar instrucción o educación

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Ya Aristóteles se planteaba en su “Política” sobre lo que debían aprender los jóvenes: “no está claro si conviene más atender a la inteligencia o al carácter del alma”.  A pesar del tiempo transcurrido, de las diferentes pedagogías y metodologías que han sustentado los diferentes planes de estudio, todavía no se ha logrado la intersección entre ambos cometidos, aunque ya hace un par de décadas Fernando Savater tachaba la contraposición de obsoleta y muy engañosa en “El valor de educar”, pág 47. Insistimos en la cuestión porque ante unos currículos cargadísimos en todas las materias de la enseñanza obligatoria –marcadamente instructivos, pocos lo negarán- hemos de pensar si queda tiempo para incentivar esa educación más compleja, que facilite posicionamientos personales del alumnado ante asuntos que suceden a su alrededor y de los que oye citar a menudo: libertad individual, salud, convivencia, educación ambiental, participación, paz y solidaridad, educación vial, consumo y un largo etcétera. Paradójicamente, es frecuente que los políticos–que se pierden a menudo en el desempeño de semejantes cuestiones- encarguen a la escuela la instrucción/educación sobre estas cuestiones. Recientemente la reina Leticia abogaba por convertir a los centros escolares en “prescriptores de salud”. Todavía en nuestros centros la instrucción -parte ineludible en la educación civilizadora- busca dar inmediata aplicabilidad a lo que se trabaja/aprende, mientras que la educación parece que está más preocupada de que el alumnado desarrolle un criterio propio y sepa combinarlo con los demás tanto dentro como fuera de la escuela, pues ambos entornos están muy marcados por una función formativa y socializadora. En este asunto siguen las controversias dentro de los centros entre el profesorado, y de este con las familias. Por eso, hemos de seguir hablando del asunto; aunque Savater lo daba hace mucho tiempo por resuelto. Habremos de releer “Creer en la educación” de Victoria Camps en donde dice que “no es posible educar sin enseñar, aunque es muy posible enseñar sin, a la vez, educar”.

Escuelas de Siria: algunas se reabren, intentan poner un pequeño remiendo en la infancia maltratada

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Decía Saramago que “Solo si nos detenemos a pensar en las pequeñas cosas llegaremos a comprender las grandes”. Que Unicef logre reabrir unas pocas escuelas en Alepo, siendo un pequeño detalle dentro de la barbarie internacional que es la guerra en Siria, supone que los niños y jóvenes retoman una parte de su cotidianidad, que aparcan los desgarros anímicos que están sufriendo. Los niños y jóvenes sirios necesitan la educación para mantener sin romper uno de los pocos hilos de esperanza que les quedan. Las imágenes son elocuentes: carteras y sonrisas entre los escombros. La educación es la última puerta para la esperanza individual y la supervivencia colectiva, pero para este cometido falta hacer algo más. ¡Lleva tanto tiempo cerrada!

P. D.: No nos olvidemos de las escuelas a las que acuden los niños sirios en Líbano, Jordania o Turquía. Tampoco de las de Yemen, Afganistán y ese largo etcétera que no deja de crecer. Más de una vez nos preguntamos qué podemos hacer desde aquí. Seguro que algo. ¡Encuéntrelo y adelante! La presión de muchos puede mover montañas.

Los maestros dan vida a muchas películas, con destellos anímicos, tramas diversas y variados protagonistas

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Cada día, en millones de aulas del mundo, maestros y maestras tratan de desarrollar su guión educativo previsto. Frente a ellos los actores esperan. El aula es un plató en el que los personajes se comunican, o no. Escenas repetidas conviven con sorpresas, emociones con bostezos, aplausos con malas caras, alabanzas con exabruptos, interés con dejadez. Se inicia la representación. Todo pasa mientras algo queda, porque cada alumno espera una escena diferente cada hora; después gestionará lo que en ella ha visto a su modo, en su cabeza. El cine, como espejo de la vida, ha representado -con aciertos diversos y estereotipos varios- el trabajo de los profesores. Aquí van muchos títulos de películas que ha recopilado Educacion 3.0. Seguro que conocen una buena parte; intenten ver si en ellas se ven representados, si son docentes, o si los protagonistas se parecen en parte a quienes les inculcó, o no, el placer de aprender. Lleven alguna a las aulas o véanlas en familia. En realidad, bien mirada, la escuela es una película, o muchas entremezcladas.

El comercio de las armas frente a preservación de la Vida, de la biodiversidad. ¿Y si intentáramos el recambio?

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Si la sociedad avanza o retrocede es algo difícil de explicar categóricamente; queda al albur de quien opina y del apartado de la existencia que revisemos. Si el asunto lo vemos en su conjunto nos inclinamos a decir que no, porque es de idiotas gastar dinero para tener la posibilidad de matar , asunto que se convierte en una prioridad de muchos gobiernos. Porque quienes matan lo hacen con armas que otros han fabricado y vendido. Amnistía Internacional denuncia que el comercio de armas es un negocio cada vez más lucrativo, que España está aprovechando. Desde hace tiempo, Oxfam Intermón se pregunta si es necesario y para qué sirve un Tratado Internacional sobre Comercio de Armas que ayude a preservar la vida. El presupuesto para la paz no figura en los balances económicos de los gobiernos.

Esta manía de matar al diferente, aunque no sea humano, acaba con “todo bicho viviente”. Recomendamos la lectura de un artículo antiguo (finales de 2014), que recogía datos de una investigación publicados en la revista Nature, que hemos rescatado porque el tiempo no le ha restado nada de actualidad. Habla de que con el 2,5% del presupuesto militar mundial se salvaría la biodiversidad del Planeta. ¿Qué opina del asunto? ¿Por qué opción votaría si le dieran a elegir?

P.D.: Algunos escolares se implicaron ayer en actos para conmemorar el Día de la No Violencia y la Paz. Proponemos a sus maestros que lleven más de una vez a debate en las aulas el comercio de armas, esas que siguen matando en Siria, Yemen, Afganistán, y tantos lugares de África.

La educación ambiental aparece como una luz intermitente ante la incógnita ecológica

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En el Día Mundial de la Educación Ambiental toca soñar, aunque el devenir diario te despierte. Lo pequeño puede ser hermoso para quien intente verlo así, vino a decir Schumacher hace tiempo; al menos reconforta momentáneamente haberlo intentado. En realidad, estos días están puestos en el calendario mundial para recordarnos que las cosas cambian en cada momento. “Evolución sí, destrucción desaforada no”, nos diría Mario Bunge para recordarnos que no es inevitable que sigamos destruyendo a posta la biosfera, como consecuencia de la absurda y acelerada depredación de los recursos naturales o de las estúpidas guerras. Como vivir de la nada es imposible, si queremos mantenernos, habremos de pasar de ser torpes explotadores a convertirnos en sabios administradores de los ecosistemas, una parte de ellos somos nosotros. Aun así, dentro del género humano son demasiados los incapaces de aprender que no tienen que ensuciar su propio nido más de lo necesario. A todos estos, a quienes dominan el mundo, los envalentona la creencia de que los humanos, como seres excepcionales, pueden dominar la naturaleza y prescindir de sus quejas. Pero suenan cada vez más fuerte las voces de quienes intentan convencer de que el principio básico de la vida es la aceptación de la finitud de los recursos del planeta y la interconexión entre todos los seres vivos que lo habitan (Kuhn). Ante esta tesitura, solo cabe armarse de la educación ambiental como proceso participativo, que siempre dejará algo pendiente. Porque en este asunto se cumple aquello que dijo Saramago: “La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva” ¡A ver si logramos derrotar a los malos!

El silencio educativo se agranda. Saber si esconde intenciones o despreocupación es siempre una incógnita

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De vez en cuando la educación asoma la cabeza en el comentario político. Lo hace sin tono, más que nada para recordarnos olvidos o fracasos de experiencias renovadoras, también alguna esperanza. Hace un mes, se removió con los resultados del PISA in focus 2015, que confirmaron leves avances con respecto a 2012 y más de un retroceso. Después se hizo el silencio; a algunos nos preocupa. Ni siquiera se habló suficientemente de los datos del Sistema Estatal de Indicadores de Evaluación 2015. Todos sabemos que la educación es un proceso, que como tal necesita recorrer varias fases, soportar algunos remiendos, para alcanzar la meta, al menos divisarla al unísono. Hemos comenzado el segundo trimestre del curso, tiempo adecuado para renovar iniciativas que surgieron al calor del “fracaso educativo” y la necesidad de pactar algo que renueve la educación. Es el momento de proyectar lo que queda de curso para empezar el siguiente con otra disposición, para que se consolide la educación que debemos presentar a nuestros alumnos a partir de 2020, que es cuando nosotros tenemos la meta de la legislatura marcada, cuando muchos pronostican que el mundo debe hacer un examen de su rumbo hacia 2030. De momento, nuestros parlamentarios, tanto en el Congreso como en Cortes Autonómicas, están más ocupados en pelearse que en construir.

El Maestro Bauman sigue con nosotros, pensando en cómo va la educación en la modernidad líquida

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BSe marchó hace unos días, callado, como ha sido siempre. Pero nos ha dejado su lucidez. El legado de Zygmunt Bauman es fundamental si queremos entender la vida hoy, plena de incertidumbres. Lo está en parte porque la sociedad ha generado unas apetencias colectivas aceleradas y confusas que han llegado a la escuela, que sobrevivía a impulsos poco claros e incluso divergentes desde hace varias décadas. En este estado de las cosas se considera a la educación –que es un proceso largo, condicionado por factores internos y externos, incompleto, sólido y a la vez siempre abierto- como un producto –efímero y ajustado al uso instantáneo- que unos adquieren y otros no. Además se ha extendido el síndrome de la impaciencia –que anula el aprendizaje lento, máxime si el hecho no conlleva una gratificación inmediata-. Por eso, a bastantes de nuestros niños y jóvenes –habitantes de una modernidad líquida- les parece agobiante el esfuerzo de hacer algo. Si además el mundo cambia de mensajes muy rápido -como sucede ahora mismo- modifica la trascendencia de un determinado conocimiento escolar; en este contexto los empeños pueden parecer engañosos. Por eso, el recurso a la memoria –cuyo proceso produce más desperdicios inmediatos que beneficios visibles- está tan mal entendido por nuestros alumnos.

Por otra parte, en bastantes ocasiones de la vida –la escuela forma parte de ella- cuenta más el comportarse que el comprometerse. Así no es extraño que muchos alumnos prefieran pautas muy cerradas para lograr el éxito antes que aceptar la invitación de sus maestros para recorrer un camino: aprender por sí mismos con más de una dificultad y bastante aplicación. Además la masa de conocimiento, lo que denominaríamos información que se vuelca en la sociedad y por medios tecnológicos, se convierte en una dificultad en sí misma, que enseñantes y alumnos no gestionan bien. Estos leves trazos, extraídos de “Los retos de la educación en la modernidad líquida” de Bauman, invitan a reflexionar sobre qué significa -nos susurra o reclama- la educación en general, que no parece otra cosa que un acomodo social, dentro y fuera de la escuela.

Gracias Maestro.

La ecointeligencia para el reciclaje gana adeptos, pero aún faltan algunos por apuntarse

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Hemos avanzado mucho en el asunto del reciclaje; cada vez más personas entienden que recuperar una parte de las materias primas empleadas para elaborar los productos que utilizamos, incluso pequeños gestos en nuestra casa tiene beneficios para todos, incluido el planeta Tierra. Como el saber no ocupa lugar, ahí van algunos datos y consejos que pone a nuestro alcance Ecointeligencia; aunque sean de hace 3 años la cosa no ha cambiado mucho. Anima a la gente remolona de tu casa con los últimos datos de España y convéncelos con argumentos y un mensaje claro: ¡Apúntate ya!

P.D.: Cuestión de difícil, y variada, respuesta: Hemos avanzado mucho para el lugar del que partimos, o podríamos haber avanzado más en razón a las campañas y llamadas empleadas para convencer a la gente. Y otra más difícil todavía: ¿Por qué hay tanta gente que no se da por aludida y qué podemos hacer para convencerla? Quizás podríamos empezarla a llamar “ecoignorante con posibilidades claras de ser ecointeligente”.

El alcohol anula la libertad de los jóvenes mientras la sociedad consiente. Algo habrá que hacer

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La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción nos avisa del deterioro social que supone la ingesta de alcohol por parte de los jóvenes. Lean estos titulares: “480.000 menores se han emborrachado al menos una vez en el último mes”, “el alcohol tiene gran presencia en nuestra cultura y se integra en nuestra manera de relacionarnos”, “Más del 75% de los jóvenes han tomado alcohol en el último año”. Unos cuantos datos de 2014, cuando la OMS ya nos avisaba de que duplicábamos los consumos de otros países. ¿Saben cuál es la cantidad de bebidas alcohólicas que consumirán jóvenes y menos jóvenes durante estas fiestas? Añadan alcohol, tabaco y drogas ilegales: aquí tienen las estadísticas de 2015. Piensen un rato; más allá de los números. ¿Valdrán las campañas restrictivas o necesitaremos algo más? Así lo veía El Roto en octubre de 2012.

Las regiones de Europa vistas en mapas de indicadores sociales. Hay envidias sanas, otras desigualdades escuecen

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Que cada capítulo de la vida colectiva es diferente lo sabemos todos. A menudo se hacen estadísticas –de grupos de gentes, regiones o países- que nos ayudan a revisar el presente y a plantear el futuro. Es lo que ha hecho Eurostat en “The Regional Yearbook”. Se puede ver cómo vamos, de forma comparada por regiones, por temas: salud, entendimiento, demografía, educación, empleo, empresas, algunos bienes públicos y privados, transporte, agricultura, etc. Es interesante para valorar también conjuntos: norte-sur, antiguos miembros frente a nuevos, centralidad o periferias, etc. Algunas Comunidades han hecho sus análisis. Por si tiene interés, aquí puede consultar cómo se sitúa la UE en relación con el mundo. Un buen entretenimiento para revisar en qué posición nos ha dejado el año que termina y plantearnos con qué intención colectiva podemos encarar el siguiente, que deseamos sea fructífero para todos, más para quienes padecen penurias o no encuentran el acomodo social que buscan. No olvidemos las guerras, xenofobias y otros fundamentalismos.

A PISA desde TIMMSS: la educación española juega en la ruleta de la excelencia (II)

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Apenas pasados diez días de conocer los resultados del TIMMSS, saltaban a los medios de comunicación los datos del PISA (Programa Internacional para la Evaluación de los Alumnos, por sus siglas en inglés). También en este caso las interpretaciones dadas a las cifras fueron muy diversas. Vayamos por partes, por si logramos esclarecer algo del asunto, que no es fácil habida cuenta de los intereses contrapuestos al mirar la educación española. Lo primero que hay que subrayar es que, como advierte la OCDE, “PISA no está diseñado para evaluar el aprendizaje de los contenidos específicos fijados en los programas de las escuelas”, ni siquiera a los docentes ni los programas vigentes. Se centra en el reconocimiento y valoración de las destrezas y conocimientos de los alumnos de 15 años, adquiridos por múltiples vías, escolares o no, aderezados por circunstancias familiares, sociales, culturales y escolares. A pesar de semejante contundencia, nuestro ministro de Educación, Cultura y Deporte se congratulaba con los resultados, que achacaba al buen hacer de los maestros (sic), y vaticinaba una sustancial excelencia futura. Resaltaba el incremento español con respecto a la media de la OCDE -recordemos que se han incluido varios países que han hecho rebajar la media-. Para la anterior corresponsable de Educación el “sistema está parado”, dice desde la lejanía de sus compromisos, si bien deberíamos ampliar los atributos del concepto parado.

¿Quién sabe dónde está el fondo de la “relativa mejora” de los resultados de la que tanto habla el actual ministro de Educación y a la que se apuntan responsables educativos de algunas Consejerías? Valórenlo con la media OCDE de 2011. Lo que sí está claro son las diferencias por CC.AA. ¡Por qué? En algunas (sus consejerías respectivas no tardaron en echar balones fuera) parece que puedan influir cuestiones socioeconómicas –comparen el PIB en Andalucía, Extremadura, Canarias, etc.-, aunque en otras no se intuyen las razones –qué puede suceder en el País Vasco con la mayor inversión por alumno y con un PIB que casi dobla a Extremadura o Andalucía para explicar los malos números-. Allí pocos son capaces de dar una explicación convincente.

En fin, querríamos dedicar un mensaje, qué atrevimiento por nuestra parte, a las administraciones: tomen las cifras con cautela transformadora – no son pocos los expertos que dudan de la eficacia de la prueba-; dediquen tiempo a adivinar el estilo de la educación que necesita la sociedad del futuro. Encuentren algunas de las razones por las cuales el sistema educativo falla, o no está preparado para atender a la heterogeneidad del alumnado, y adelántense al futuro. De todo este asunto, que tanto se ha hablado momentáneamente (tertulianos, políticos y periodistas) con juicios tan desajustados, enseguida será olvidado. Sin embargo a nosotros nos queda una cuestión importante dirigida a quienes opinan/mandan: calibren la prueba que se ha planteado a nuestros chicos y chicas de 15 años. Aquí tienen la posibilidad de examinarse. Después hagan algo, pero pronto.

P.D.: Si como parece cada vez más el estudiante está formado por las circunstancias, entonces sería necesario organizar las circunstancias un poco más equitativamente (hipótesis al estilo Saramago). Valdría para todas nuestras escuelas e institutos, del norte y del sur, de comunidades ricas y pobres, de familias privilegiadas o con problemas serios. En este momento nos acordamos especialmente de los adolescentes de Siria que tienen secuestrada su formación escolar, y sus esperanzas y valores malviven entre la inacción internacional.