Educación

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La salud ambiental y el aire urbano como proyecto educativo escolar

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Por insistir que no quede, pues muchos dirigentes y ciudadanos lo olvidan, que toda ciudad debe ser educadora; un territorio para enseñar a las personas, un lugar en donde se respiren relaciones satisfactorias y vida saludable, se sepan aminorar las dificultades que comporta ser muchos juntos y querer satisfacer las necesidades diarias, personales y colectivas. En todo este contexto, el aire contaminado es uno de los principales vectores de vida. La mala calidad del aire tiene graves consecuencias en la salud y en el rendimiento escolar; así lo han demostrado trabajos desarrollados dentro de la iniciativa Urban planning” de ISGlobal.

Se puede abordar el estudio de la contaminación del aire urbano con ejemplos concretos, perceptibles por el alumnado, pero relacionados con otros para que se vea una malla de la complejidad urbana. Debe llevarse a cabo a distintas escalas, tanto en primaria como en secundaria. Sería conveniente que “Salud y contaminación urbana” pudiese constituir por sí misma un proyecto de trabajo de centro. Resulta interesante desde todos los puntos de vista que se mire: permite analizar el presente y proyectar el futuro, enlazar lo individual con lo social, consolidar el sentimiento de pertenencia ciudadana entre los escolares, trabajar conocimiento curricular y cotidiano, mezclar salud y hábitos de vida, apelar al cambio de actitudes y a la consolidación de una serie de valores de alta trascendencia colectiva. Además, y no es poco, ayuda a combatir la fragmentación del saber y el dominio disciplinar que tan presentes están en la escuela; en suma, es una clara apuesta por la visión compleja de la vida, que los currículos olvidan a menudo. Revise los libros de sus hijos e hijas y lo comprobará; son escasamente saludables. 

Seguir leyendo en el blog “Ecoescuela abierta” de El Diario de la Educación.

¿Inteligencia escolar? ¡Diga!, hubiera exclamado Tonucci

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Es de sobras conocido que la escuela casi nunca aprovecha las inteligencias de quienes la componen; llámense profesorado o alumnado. Incluso nos atreveríamos a decir que los gestores educativos esconden la suya en el cajón, abrumados por la tiranía/urgencia de lo organizativo. La escuela, en general, tiene como misión sacar a flote el talento de niños y niñas, desarrollar su creatividad, impulsar las vocaciones particulares. Todo ello, en el contexto de aprendizajes útiles para la vida. Por el contrario, debe ser a propósito porque el desvío dura ya demasiadas leyes y años, la escuela es el lugar perfecto para las rutinas, los calendarios exigentes, los contenidos poco útiles y el paraíso de los exámenes uniformados para todos los alumnos, independientemente de sus destrezas y capacidades.

Hagan un repaso de su paso por la escuela, piensen si ha cambiado mucho desde entonces, hablen con sus hijos e hijas del asunto, coméntenlo con el profesorado de sus hijos. Lean esta antigua entrevista a Ken Robinson para reconocer en ella pensamientos propios o desacuerdos. Unos y otros le servirán para argumentar su conversación. Pero la escuela no puede seguir tal cual, después de tantas leyes educativas.

Vaya desde aquí un homenaje a Francesco Tonucci, explorador de inteligencias escolares (Frato), ilustrador de los pulsos de la educación y creador de “La città dei bambini“. Distinguido con el Premio Unicef Comité Español 2019. Gracias Maestro.

Comer o no comer según qué para frenar el cambio climático: ¡He ahí la cuestión!

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Sencillo e ilustrativo, sin grandes discursos; simplemente planteándose, planteándonos, preguntas sobre nuestra alimentación y buscando alternativas a partir de la consideración de lo que comemos y su influencia en el cambio climático. Muévase despacio por esta propuesta de New Yok Times, alimente su pensamiento y su cuerpo, comente en su casa lo que aquí se dice, pero sobre todo, piense en la crisis climática, social y planetaria que entre todos hemos ocasionado. Es tiempo de actuar: ¡Entre todas las personas podemos mirar hacia adelante sin graves temores y frustraciones!

Casi una quinta parte de las escuelas del mundo no disponen de agua potable

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La cifra, que proviene de un informe de UNICEF y de la OMS, muestra severas restricciones a la vida de muchas personas; la vulnerabilidad destroza las expectativas de futuro en ambientes pobres. Además lleva detrás limitaciones sanitarias pues una parte de esas escuelas tampoco tienen wáter, por lo cual muchas familias impiden a sus niñas que vayan a la escuela, que reciban una buena parte de la educación que como derecho humano les pertenece.  Este asunto pone a las claras la dejadez global de quienes tienen poder en el mundo. Podría pensarse que el problema se resolverá en el año 2030, allí donde los países se han comprometido a mirar por el bienestar de las personas. Revisen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS); miren la interdependencia de los señalados con los números 4 (Educación de calidad), 3 (Salud y bienestar), 6 (Agua limpia y saneamiento),  5 (Igualdad de género)… Seguro que aprecian su interdependencia. El problema no es nuevo, pero está sin resolver. Pregunten a sus hijos e hijas, en sus escuelas, qué piensan de todo esto , qué les supondría a ellos y ellas ir a una escuela sin váteres. Entérese de qué va el programa de UNICEF Wash in Scools.

Empantallados, así viven los niños y adolescentes españoles; no solo ellos

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Madres y padres están preocupados porque sus hijos, desde la más tierna infancia, están muchas horas agarrados al influjo de las pantallas tecnológicas. Por ellas les llegan impactos coloridos y a la vez peligros comprobados: contenidos inapropiados, acosos cercanos o lejanos, llamadas de todo tipo. Los más pequeños empiezan a desdeñar la atracción de cosas importantes, si no salen de una pantalla, también pierden el placer del descubrimiento lento; los jóvenes disminuyen su productividad estudiantil si compaginan las preocupaciones escolares con la atención instantánea al dispositivo móvil o a la música trepidante. Este inútil desperdicio de tiempo, criticado por madres y padres, es practicado por ellos mismos; no se dan cuenta, no saben o no quieren saber. Los multiconectados –grandes y pequeños- deben pensar que si no leen la noticia que sea, bueno el titular, o no responden al segundo a ese wasap que acaba de entrar, y a veces sonar de forma estridente, no están en este mundo. El control propio y de los hijos e hijas –debe haber algún control parental– forma parte de la vida colectiva. Así se entiende en muchos asuntos convivenciales. ¿Por qué se distrae tanto en el uso de los dispositivos electrónicos? Quizás nos están engañando; lo que es seguro es que  abducidos ya lo estamos. Échenle una ojeada a Empantallados: Cómo convivir con hijos digitales, que ha escrito el profesor Santiago Moll. Y no olviden que en demasiadas ocasiones el móvil usurpa la privacidad, tanto de niños y jóvenes como de mayores, y facilita la manipulación.

El bolígrafo se posiciona en la batalla contra el plástico

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De Ecoescuela abierta en El Diario de la Educación, 17 de mayo de 2019.

El mensaje más contundente del bolígrafo era su adhesión a una campaña para reducir el mundo plástico. En ella se propone que no se fabriquen bolígrafos de un solo uso y que se elaboren con plástico 100% reciclable, además deben instalarse contenedores para su recuperación en todos los centros educativos, asociaciones de barrios, papelerías, ayuntamientos, etc. Cada año se desechan unos 1600 millones de ellos en Estados Unidos de América –lo asegura la EPA, que es la Agencia de Protección Ambiental–, en China se fabrican unos 38 000 millones.

Pásense por una papelería o por la sección de material escolar de la gran superficie comercial, para fotografíar su plastificado estuchado y estudien esas imágenes, para ver si les dicen algo. Así podrán saber si predominan los de un solo uso y ver si portan o no instrucciones de reciclado o recarga; fíjense también si en esos comercios venden cargas para renovar una y otra vez su uso. Al final, el bolígrafo escribía con letras grandes, que no deben arrojarse al contenedor amarillo, que ha conocido una empresa, Terracycle, que los recoge y trata sus materiales; en su web informan de sus puntos de recogida, que en ocasiones están en colegios o ayuntamientos, y de la forma de hacérselos llegar si no se pueden llevar a esos lugares.

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La batalla contra el “plástico maldito” no está ganada; más bien parece lo contrario

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Estábamos casi hermanados con el contenedor amarillo; bueno, no toda la gente, hay que reconocerlo. Pero las cifras decían que sí, que en España se depositaban en el contenedor multifunción una buena parte de los residuos plásticos, metálicos y eso (sobre el 67 %). Esta bella acción llevaba implícito el pensamiento de que de una forma u otra tendrían un segundo uso, y así contribuíamos a aminorar el desastre que inunda tierras y mares y nos plastifica la vida. Nos habíamos acostumbrado a pensar que con dejarlos ahí, en el contenedor, se había acabado el problema, que la gestión de los mismos era impecable; pues no. Greenpeace acaba de publicar Maldito plástico: reciclar no es suficiente. Lean despacio: “Solo el 25,4% de los envases plásticos se recuperaron en España en 2016, según una media de los datos aportados por las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos, y las caracterizaciones de residuos que hacen estas administraciones. Una cifra que contrasta con los datos aportados por el Ministerio para la Transición Ecológica que lo eleva al 38% y que alcanza, incluso, el 77% para el conjunto de envases ligeros, si la cifra procede del gestor de bolsa amarilla Ecoembes”. Y aquí vienen las preguntas polémicas sobre la gestión de residuos: ¿Son creíbles los datos de los que disponemos? ¿Todo el material plástico que se deposita en el contenedor amarillo es reciclable? ¿Por qué no se dictan normas que obliguen a los fabricantes a que así sea? ¿Se emplean las empresas recicladoras como deberían? ¿Hace falta una vida tan plastificada? Aun hay más, lea el informe y documéntese también por otros medios. Sepa que la batalla parece que amenaza con estar perdida.

Atentos todos: no hay que dejar de reciclar, sino hacerlo más y mejor. Háganlo saber a todos, incluidas las administraciones. Difundan lo que aquí cuestionamos entre sus amistades. Invítenles a que lean también el artículo publicado recientemente en Público para profundizar en el tema. O ese de Ecoticias que titula Estrepitoso fracaso en la gestión de residuos plásticos en España.

Juego de tronos en “Insectilandia” o un “aliciado” país de las maravillas

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Nos vamos a dedicar a revolotear por el mundo de los insectos. Porque se lo merecen, aunque nada más sea para “lavar” un poco la inadecuada imagen que muchos tienen en la cultura universal. Hay que conocerlos para respetarlos, mucho más para quererlos. Aunque la gente no llega a entenderlos del todo; será debido a que la vida de los insectos parece un compendio de batallas por la supervivencia y, a veces, un idílico mundo que podría acontecer en el país de las maravillas y encantar hasta a la Alicia de Lewis Carroll. Por eso nos apetece hablar de ellos.

Queríamos empezar resaltando que el masivo desplazamiento alado hacia las flores comenzó cuando las angiospermas aparecieron sobre la Tierra. Hoy se calcula que el 70% de los cultivos de uso humano en España dependen de ellos. Tanto que los científicos está muy preocupados por su posible desaparición, por su incidencia en la formación de las frutas y en el desarrollo de las hortalizas. Además del enorme beneficio general que nos procuran, se puede hablar de curiosidades; suelen impresionar más al alumnado y abren la puerta a nuevos intereses y conocimientos. Comencemos hablando de maravillas aladas, de esos viajes extremadamente largos (4000 km), si tenemos en cuenta la energía que pueden acumular, de seres tan diminutos como las mariposas monarca, famosas en Norteamérica por su millonaria eclosión multicolor. Que conozcan quienes no valoran mucho a los insectos que hay una diminuta libélula, de unos 4 cm, que es la reina del desplazamiento, pues recorre 7000 km entre la India y África con una sola intención: tener la humedad necesaria para reproducirse. Perpetuar la especie está en el ADN de todos los insectos, lo particular no cuenta para ellos.

Seguir leyendo en Ecoescuela abierta de El Diario de la Educación.

El poder transformador de la educación temprana no llega a 175 millones de niños y niñas

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El horizonte 2030 nos avisa de que la educación debe cambiar y plantearse su acción transformadora. Debe hacerlo en particular en la primera infancia. Hay muchas investigaciones que corroboran la relación entre una completa formación en las primeras etapas de vida y una mejor preparación para afrontar los retos que las personas se encuentran posteriormente. Sin embargo, UNICEF denuncia que casi la mitad de los niños en edad preescolar, nada menos que 175 millones (siempre de países bajos o de familias pobres), “quedan rezagados en estos primeros años, por lo general nunca llegan a alcanzar a sus iguales, lo que perpetúa un ciclo de bajo rendimiento escolar y altas tasas de deserción que sigue perjudicando a los jóvenes en condiciones de vulnerabilidad”. Por eso recomienda que los países dediquen a la educación preescolar al menos el 10 % del presupuesto educativo. En España, se observa una atención de los partidos a la educación de 0 a 3 años, y un compromiso de hacerla posible y terminar con el olvido en el que ha estado sumida durante tanto tiempo. El tiempo nos demostrará la verdad de estas intenciones. Hay muchas más cosas que decir sobre la educación preescolar. Acérquense al blog del periódico El País.

P.D.: Ayer se celebraron elecciones generales en España. Los partidos “triunfadores” lo será cuando atiendan esta demanda social de universalizar la educación infantil, aquí y en forma de compromisos internacionales para que los pobres del mundo acumulen recursos educativos. Estaremos vigilantes pues hay que hacer realidad ya la Agenda 2030.

¿Y si el camino más apropiado hacia la sostenibilidad planetaria fuese la multiforme educación?

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Para que el Día de la Tierra sea eterno:

Caminar hacia el planeta deseado.

Hay mucha gente a la que le preocupa el futuro del planeta. Seguro que son conscientes de que, mal que nos pese, siempre será imperfecto, pues está marcado por las incertidumbres. Estas las provocan sucesos diversos. Unos le son propios, procedentes del medio natural en forma de dinámica atmosférica, pulsiones geológicas y muestras de biodiversidad, y sus interconexiones en ritmo rápido o lento. Otros vienen de la apropiación social y económica que la humanidad ha construido a partir de su uso: de un lado, la práctica antropocéntrica, que entendió que todo estaba a su servicio; de otro, el hecho de que el medioambiente se ha convertido en un espacio político multivariable y cambiante, que se mejora o debilita con acciones u olvidos tóxicos, con tendencias de moralidad o presiones económicas bajo la forma de crecimiento.

Seguir leyendo en Planeta futuro de El País

La salud planetaria se asegura con dietas personales acordes

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Mucha gente no se da cuenta, pero las dietas humanas están totalmente vinculadas con la sostenibilidad ambiental. Es indudable que el incremento de la producción de alimentos en los últimos 50 años ha contribuido a mejorar la reducción del hambre severa y la esperanza de vida pero también ha generado cambios de dieta planetaria poco saludables. Las tradicionales –basadas más en alimentos de origen vegetal– han cambiado hacia un “modelo alimentario de estilo occidental” –un alto consumo de calorías, alimentos altamente procesados, bastantes azúcares añadidos, sodio y grasas no saludables– procedentes de altas cantidades de productos animales, con los consabidos peajes ambientales que supone; en ellos, el gran incremento de productos utilizados en la ganadería intensiva para hacerla económicamente rentable, que después dañan el planeta y nuestra salud. Por otro lado, no se está priorizando el consumo de alimentos vegetales de temporada y de agricultura de cercanía. Así el planeta sufre trastornos en su salud, que nunca será perfecta porque la entropía siempre está presente.

Todo esto está teniendo sus impactos en la salud humana, a escala personal y colectiva, con elevados gastos sanitarios, pero también es insostenible a escala ambiental. La producción actual de alimentos ya está impulsando el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y demasiados cambios drásticos en los usos del suelo y el agua.

Seguir leyendo en Ecoescuela abierta de El Diario de la Educación.

Es urgente desarrollar una Educación para la Sostenibilidad que genere compromisos participativos

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Han transcurrido 20 años desde que se publicó el Libro Blanco de la Educación en España, un trabajo colectivo de búsqueda y de pensamiento acerca de qué hacer para sintonizar nuestras acciones educativas a la salvaguarda del medioambiente en las mejores condiciones. Ahora REDS (Red Española de Desarrollo Sostenible) y el Ministerio de Transición Ecológica impulsan la publicación de Hacia una Educación para la Sostenibilidad. 20 años después del Libro Blanco de la Educación Ambiental, que ayer se presentó en la Universidad Autónoma de MadridSe trata de un compendio de visiones retrospectivas, una expresión de necesidades y deseos, una formulación de propuestas para avanzar en la imprescindible y urgente tarea de repensar nuestras relaciones e impactos en el medio ambiente, en la articulación de acciones educativas para fomentar en toda la población una cultura de la sostenibilidad. Nos atañe a todas personas, las que tenemos cerca y lejos (familias, administración, empresas, medios de comunicación, etc.), ahora y para siempre. Debemos empezar ya, mañana puede ser tarde. Identifiquen sus relaciones cotidianas con el medioambiente e implíquense en nuevos aprendizajes y cambios sociales. El reto es colectivo: para quienes piensan, sueñan, proyectan futuro, o simplemente quieren vivir. Las generaciones futuras se lo agradecerán.

Chequeo al papel ambiental del papel en la escuela

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Hubo quien afirmó hace unos años que la llegada de la informática a las escuelas iba a suponer una auténtica revolución en el uso del papel: menos fotocopias y cuadernos junto con la paulatina desaparición de los libros de texto tal como los conocíamos hasta entonces. Pero la experiencia nos ha demostrado que no ha sido así, hasta el punto de que en la entrada de todas escuelas habría que colgar un cartel que dijese: STOP a las fotocopias y al derroche de papel.

Sucede que, desde la educación infantil hasta la universidad –aunque ahora esta esté plagada de archivos en la nube-, las fotocopias son el medio más utilizado para animar o retener aprendizajes, al menos en los países ricos. Los costes ambientales que esta moda supone son enormes: papel virgen más o menos clorado procedente de bosques bien o mal gestionados, lixiviados más o menos controlados, emisiones más grandes o pequeñas, energía de todo tipo, transportes desde los centros de producción más bien largos, y más cosas como los residuos del tóner y similares. Además, los cuadernos que atiborran las mochilas se utilizan mal, quedan en blanco cientos de hojas. Por eso, el papel es un buen material para hablar de medioambiente y escuela, pues su uso tiene un elevado papel ambiental.

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Con menos plástico también hay vida placentera

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De Ecoescuela abierta en El Diario de la Educación.

Era por junio de 2015 cuando propuse al alumnado de secundaria un asunto que por entonces parecía de ciencia ficción: Es posible vivir en un mundo sin apenas plásticos. Para motivar los posicionamientos apelé a la ciencia, que siempre ayuda al reconocimiento de lo que uno dice. Les conté que la prestigiosa revista Science había publicado una investigación que estimaba que en 2010 se vertieron entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de basura plástica a los océanos de todo el mundo. Sin duda era una cantidad enorme –difícilmente imaginable para quienes pocas veces medimos o pesamos las cosas- pero que taparía con una altura de varios metros el césped de un campo de fútbol; eso sí que tenemos idea de lo que abarca. Tal cantidad, aunque enorme, representaba una pequeña parte de los 275 millones de toneladas que aquel año se generaron solo en los países que tienen costa. También decía el artículo que la producción mundial de plástico se había incrementado un 500% desde 1980.

Como no quería que cundiese ni la indiferencia ni la impotencia, les propuse imaginar cómo vivían sus abuelos hace 60 años. Entonces el tema dejó de ser tan ajeno, más todavía cuando empezamos a enumerar los objetos plastificados que nosotros utilizamos cada día y no tendrían entonces.

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Ha comenzado la rebelión reclimatizadora de los jóvenes. El 15 de marzo tendrá el impulso definitivo

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De Ecoescuela abierta en El Diario de la Educación.

Por una vez se escucha el quejido de una parte de los sectores “invisibilizados”: aquellos adolescentes y jóvenes que se verán muy afectados por el cambio climático. Demandan al sistema político-económico que empiece a limpiar el desastre en el que nos han metido. La sociedad ha pasado mucho tiempo ajena al medioambiente global. Por eso, las marchas o concentraciones de jóvenes que tendrán lugar el 15 de marzo de 2019 contra la inacción climática de los políticos de todo el mundo –recordemos aquí la denuncia de 21 adolescentes estadounidenses contra el presidente Trump o la iniciativa de los jóvenes colombianos contra la deforestación–, nos refrescan. Las queremos ver como una alegoría del futuro. Ese mundo imaginado y demandado por ellos llegará o no pronto, adornado de esperanza o teñido de incógnitas climáticas; de una forma u otra se verán afectados. Por eso, los escolares que desde hace varios viernes se manifiestan, tienen prisa por cambiar las políticas gubernativas y económicas, principales causantes del incremento de las emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero) y sus efectos colaterales.

Las redes sociales habrán acercado a los jóvenes de su centro educativo la propuesta de celebrar el “Fridaysforfuture”. La huelga de esos “viernes por el futuro” –que tanta carga alegórica encierran– recorrerá grandes capitales de Europa al menos. Esta protesta no puede ser vista como una simple maniobra de relajación escolar. Quienes no la aprueben, al menos, que observen y se pregunten qué querrán decir los chicos y chicas con esos posicionamientos críticos, apoyados desde fuera de la escuela, como ha sucedido en España por medio centenar de académicos e investigadores. 

Cada día que permanezcamos impasibles, aumentarán los riesgos para los niños y jóvenes en el presente y en el futuro. ¿Acaso no merece la pena intentar (re)climatizar el cambio climático?

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