Educación

La escuela ha hecho tantos (re)cambios que necesita (re)inventar su esencia; lo justifica muy bien Tonucci

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Lo viene diciendo desde hace mucho tiempo; lo acaba de repetir en una reciente entrevista publicada en Público: “Las reformas educativas han cambiado todo, menos la esencia misma de la escuela”. Y claro, con la esencia viene pegada la existencia, que no significa solo qué sucede sino qué se hace cada día y a qué principios éticos y con qué estrategias pasan los minutos escolares. Quien fuera el impulsor en 1991 de La ciudad de los niños ve la diversidad como un valor y no como problema, por eso acusa a la escuela de ir en contra de la Constitución. La administración escolar que se preocupa por las calificaciones y desdeña los progresos ha pensado que a golpe de reformas cambiaba a las escuelas y maestros; craso error repetido una y otra vez. Merece la pena leer la entrevista completa. ¿Acaso comparten su afirmación de que lo escolar tiene muchas similitudes en esencia y existencia con tiempos pretéritos como en los que algunos estudiamos? Eso sí, un poco más coloreada y con mensajes tecnológicos. De vez en cuando hay que retomar estos pensamientos para confirmar o rebatir si necesitamos otra escuela. Por cierto, no se pierdan la idea de educar que defiende Francesco Tonucci. Desde aquí nuestro homenaje al gran maestro/dibujante/pedagogo.

La escuela grita; será que los decibelios la han ensordecido

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ECOESCUELA ABIERTA  de El Diario de la Educación 

Las escuelas hablan, cantan, ríen y lloran en una mezcla no programada. Dentro de ellas fluyen voces diversas que muestran episodios concretos y comportamientos consolidados; tanto es así que podrían ser magníficos centros de investigación sobre el sonido y la comunicación en nuestra sociedad. Sonidos que van y vienen, a veces sin escucha; unos suenan mejor que otros, algunos mandan más. Los más numerosos los emiten preferentemente los escolares. Los hay graves y agudos pero dominan estos últimos debido a la longitud de las cuerdas vocales de los más pequeños; en los centros de Secundaria la cosa cambia. La coincidencia de tantos sonidos –de frecuencias, volúmenes y tonos tan diferentes– convierte las conversaciones en murmullo, incluso en ruido, que es más o menos el sonido no deseado. La escuela es ruidosa por naturaleza mientras en las clases se anhela el silencio; así opinan muchos profesores.

Pero los ruidos llegan a la escuela desde todos los lados. Seguir leyendo en El Diario de la Educación.

Armamento educativo para hacer las escuelas españolas más patriotas

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Algunos dudamos cuando los medios de comunicación recogieron que se había elaborado el proyecto “Conocimiento de la Seguridad y la Defensa Nacional en los centros educativos (Educación Primaria)”; pensamos que era un globo sonda. Pero no, las 240 páginas del documento de una asignatura optativa para Educación Primaria, bien que borrador, están llenas de “petardos” hacia el quehacer pedagógico. Pocos profesores-as en activo sabrán adaptar esta propuesta (Unidad didáctica incluida) para el trabajo en las escuelas, aunque se suponga la buena intención de quienes por encargo del Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (CNIIE) han redactado el borrador. Hemos rescatado algunas sugerencias de este que sometemos a la consideración de quienes esto lean: el cuestionario para demostrar si niños y niñas valen para ser militares y que se les otorgue el carnet de defensor de la paz en el cole, la degustación de los valores militares viendo un desfile, el canto de los himnos del ejército o el tres en raya con los emblemas de las Fuerzas Armadas, etc., la correcta entonación del pasodoble La Banderita, además de cuestiones discriminatorias varias que no reproducimos. Si esta es la idea/enfoque que el Ministerio de Educación y el de Defensa entienden sobre el papel social que debe cumplir la escuela habremos de convenir que es extraordinario el nivel de nuestros escolares con semejantes (despistados en lo que se llama valores, interesados, desconocedores de la escuela, etc.) dirigentes. Las Fuerzas Armadas y el resto de las instituciones del Estado, así como los símbolos colectivos, merecen un respeto, pero que se adquiere de otras formas. ¿Seguro que lo del borrador va en serio? Lo dejamos en suspenso, pero si tienen interés pueden descargarlo de aquí.

P.D.: A quienes durante la Dictadura estudiamos la Primaria con la Enciclopedia Álvarez el asunto nos trae recuerdos muy confusos. Tanto que estamos releyendo El florido Pensil, para muchos la satírica memoria nacional católica del franquismo.

Un viaje a las Galápagos en busca de conocimiento y aventura tras los pasos de Darwin

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Hacer un viaje virtual, vía Internet, a las Galápagos, puede ser un buen enganche para el alumnado, para hablar del currículo. También para tratar temas como el turismo y su impacto en el medio ambiente.

Siempre me han atraído esas islas, desde chico; será por el nombre tan llamativo que tienen, porque no es normal llamar a una isla como un animal. Por eso en mis años de escuela me entretenía en buscar las de este estilo en los topónimos. Así encontré las caribeñas Caimán, Anguila, Alcatraz y Tortuga –después he sabido que hay otra Tortuga costarricense en el Pacífico–, y así otras más.

La maestra decía que el archipiélago de las Galápagos estaba situado en las proximidades del Ecuador; otro misterio para los primerizos estudiantes de la geografía. Nuestra comprensión se limitaba a imaginar una línea (o algo) tan grande que dividía el Planeta en dos mitades similares, que luego comprobábamos que no se parecían del todo. Seguir leyendo en El Diario de la Educación.

Desigualdades educativas en el mundo: suma y sigue para restar la esperanza

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Durante un tiempo se dijo que la nueva cultura social había hecho suyo el compromiso de proporcionar bienes públicos mundiales para la educación, como una muestra de solidaridad emocional. Sin embargo, la realidad es que los bienes disponibles son escasos, están mal financiados y rara vez se coordinan; ni siquiera se hace una correcta búsqueda de datos, ni se destina el dinero necesario para ello. ¿Se acuerdan de aquella ilusión del ODS 4 para 2030? El gasto público en educación cada vez es más asimétrico, la brecha ricos pobres se ahonda. Además, para algunos la estafa no es solo que los pobres puedan ir o no a la escuela; es que allí no aprenden lo que realmente les sería útil para remontar una parte de su desigualdad social.

El último que salga que apague la luz; mañana también se tiene que alumbrar el planeta

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Dicen que ayer 25 de marzo fue la Hora del planeta, cuando este se apaga un poco para pensar. Cada cierto tiempo la NASA publica una foto nocturna, que es muy reproducida, con las zonas terrestres más iluminadas. La imagen atrae; es plástica y sugerente. Sin duda porque señala puntos de luz y esta se asocia a vida, también a señal de esperanza. Por lo que sea, la más pequeña luminaria ejerce sobre nosotros una seducción especial. Seguramente este hecho tendrá raíces culturales que se sustenten en la mitología -como puede ser el dios Ra egipcio, la influencia de Heindall en el norte de Europa-, la luz divina de la religión cristiana o el Sol de los aztecas o mayas. Esa claridad supone en muchos casos la salida de las tinieblas y la resolución de lo incógnito. El “hágase la luz” viene ya del Génesis y ha tenido un largo recorrido; normal que se la relacione con la sabiduría. Sea por lo que fuere, la presencia de la luz acuna nuestros sentimientos y nos disimula la cotidianeidad de las cosas. Además, durante mucho tiempo –ahora se cuestiona- el consumo de luz y energía se asoció a la mejora de las condiciones de vida, incluso hoy es una de las variables económicas para demostrar si un país marcha o se encuentra en recesión.
Por eso no es extraño que también en los centros educativos se rinda un pequeño homenaje a luz: cuantas más lámparas y fluorescentes haya activados mejor. Seguir leyendo en El Diario de la Educación.

Una lectura socioecológica de los bosques de la mano de Thoreau y Daudet

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Sugerencia para esta semana, coincidiendo con el Día Internacional de los Bosques; mejor para siempre.

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Se acercaba el 21 de marzo, Día Internacional de los Bosques. A una profesora de mi instituto de Secundaria, harta de explicarlos mediante aspectos morfológicos y clasificaciones espaciales, se le ocurrió celebrarlo leyendo un par de libros. Quería acercar a sus chicos y chicas la idea de que los bosques son el resultado de los tiempos construidos en interacción entre las condiciones ambientales y la apropiación social. Buscaba que entendiesen los bosques en clave de sostenibilidad porque notaba que buena parte del alumnado mira este asunto y lo ve complejo; aprecia los contenidos ambientales como cerrados y estáticos, quizás porque en las clases de Conocimiento del medio y Ciencias naturales así se estudian. La maestra empleaba a veces la imaginación literaria para abrir los compartimientos estancos escolares. En ese momento, la literatura se convierte en un espacio abierto de reflexión participativa, crítica y motivadora, que nunca se llena.

En 1854 Henry D. Thoreau publicaba Walden. La vida en los bosques, en donde exaltaba el valor de la naturaleza y la necesidad de salvarla de la explotación. Quería demostrar que la vida en ella está sometida a la libertad impuesta por la convivencia del escenario, ajena a los avatares de la sociedad que cuando el autor vivió se industrializaba.

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La educación transita entre decepciones y disfrutes en los presupuestos de los países

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La educación mundial se lleva un 5 % del PIB global, en un mapa desigual. Si es mucho o poco nadie lo sabe aunque a la vista de las mejoras en las capacidades globales parece que haría falta mucho más, en particular en los países que desatienden la tarea, porque no quieren o no pueden. Luego está el aprovechamiento de ese dinero invertido. En el supuesto de una buena planificación educativa, con una argumentación trabajada y flexible de lo que los escolares aprenden y de cómo lo aprenden, cualquier inversión se queda corta hasta que se alcancen los niveles de universalidad exigidos por la ética universal. Pero el contexto educativo no es perfecto ni siquiera en los países ricos. Dicen que España era hace unos meses el quinto país de la UE con menor gasto en educación en relación a su PIB. Tampoco está bien situada, con un 5,6 %, en el ranking de la OCDE, que encabeza Dinamarca con un 8 % y cierra Grecia con un 4,3 %. Aunque dicen que el gasto por alumno se aproxima a la media europea en España.

ÚLTIMA HORA: El PSOE abandonó ayer las reuniones del Pacto por la Educación a causa de la negativa del PP a fijar un 5 % del PIB.

Un monolito dedicado a las algas preside la escuela de mi pueblo

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En mi pueblo no hay mar; tampoco un río mínimo en el que poder bañarse la gente. Solamente unas pequeñas corrientes salobres que se deslizan por los barrancos cuando le sobra agua al suelo, que sucede pocas veces, tras las tormentas y algo en otoño o primavera. Allí resulta complicado entender la vida ligada al agua. Pero hace muchos años tuvimos un maestro –un tipo similar a aquel que salía en el cuento de Manuel Rivas, La lengua de las mariposas, que llevó al cine José Luis Cuerda– que nos descubrió que las aguas oscuras que corrían apelotonadas, y a veces se remansaban estacionalmente en un saladar, albergaban una extraordinaria vida.

De los animales grandes que nos presentó recuerdo las avocetas y cigüeñuelas; los nombres de plantas se me han olvidado excepto que había algas y halófilas –ambas nos hacían gracia a aquellos chicos rurales que solamente entendíamos de cereales, vides, olivos y almendros–.

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El ADN ambiental existe: otra cosa más que habrá que estudiar

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Si la palabra ADN surge en una conversación normal es para decir que el asunto está en el fondo de la cuestión de la que se habla, o es su meollo real. Nos sirve como ejemplo aquella frase de la escritora sudafricana Nadine Gordimer, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1991, que dijo que “separar al hombre de la naturaleza como si no tuvieran nada que ver es un grave error. La naturaleza está en nuestro ADN”. Es de suponer que pocas personas, excepto los estudiantes, habrán utilizado el Diccionario de la Lengua Española para conocer el significado de estas tres letras unidas: “Un biopolímero cuyas unidades son desoxirribonucleótidos, que constituye el material genético de las células y guarda en su secuencia la información para la síntesis de proteínas”. Mejor si no lo han hecho, porque alguna estará sumida en la confusión y el ácido caerá en desprestigio. A pesar de eso, es bueno reconocer el significado de ADN pues ha llegado a la escuela y, además, para quedarse; incluso lo hemos leído en algún libro de Educación Primaria. ¡Qué osadía!

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Océanos de plástico. Existen y son cada vez más extensos

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Hubo que cambiar la clasificación escolar de los océanos y añadir el de plástico 

Los océanos y mares, habrá que recordar para los curiosos que representan el 71 % de la superficie del planeta, se estudian en muchos cursos de la escuela y adornan nuestra vida con cantidad de imágenes, casi todas espectaculares. Son protagonistas de muchos documentales –recordemos a Jacques Y. Cousteau, la BBC o National Geographic- en los que se ensalza su inmensidad, el color y los movimientos de sus aguas, la grandiosidad de la vida que albergan. Su magnetismo atrae desde hace siglos en la cultura universal y por eso son protagonistas de aventuras noveladas, como “Moby Dick” de Herman Melville –vivió sus andanzas oceánicas con poco más de 20 años y publicó en 1849 su ballenero libro, que supuso entonces un espectacular fracaso- o “20 000 leguas de viaje submarino” de Julio Verne –publicado veinte años más tarde, en donde se explora la variada vida marina y las contradicciones de la condición humana-. 

Pero además los grandes depósitos de agua pueden ser una muestra novelada de la vida …

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Se dice por ahí que la escuela española es una de las que más segrega. Si es así la inequidad consentida es un atraco social

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Anda revuelto (sic) el mundo educativo español con el asunto de la segregación que es como el aire: nadie la ve pero existe y la respiramos. No lo decimos solamente quienes intentamos llevar a cabo una lectura crítica del devenir colectivo sino que lo corroboran hasta los datos del PISA (Programme for International Student Assessment). Los investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid F.Javier Murillo y Cynthia Martínez Garrido son los autores del estudio Magnitud de la segregación escolar por nivel socioeconómico en España y sus Comunidades Autónomas y comparación con los países de la Unión Europea a partir de los datos del último Informe PISA. Han comprobado lo que nosotros sospechábamos: el sistema educativo español es segregador, lo sitúan en el sexto lugar de Europa, con niveles similares a los de Eslovenia, Bulgaria o República Checa; la peor comunidad es Madrid, allá dónde se aloja la capital de España hacia la que todos miramos. Nos quedamos, nos produce una gran preocupación, con una afirmación de las muchas que advierten del peligro: “La segregación escolar (…) es uno de los factores que contribuyen en mayor medida a impedir una verdadera igualdad de oportunidades y generar desigualdad social”. El tiempo pasa y la esperanza se nubla. Por cierto, poco revuelto anda el sistema educativo; casi ni siquiera protestan los que sufren la segregación. Los políticos hablan y hablan pero poco dicen; actuar no entra en sus cálculos.

(Volver a) aprender que tiempo y clima no son la misma cosa

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Deberemos estudiar si tanto tiempo atmosférico revuelto no significa que estamos en un cambio climático.

La costa este de los Estados Unidos se vio sacudida por violentas nevadas en las navidades pasadas, como sucede en muchas ocasiones. Los hechos, más bien las incomodidades causadas a la población, llevaron al presidente Trump a tuitear algo así como que anhelaba un poco de calentamiento global para evitar esos fríos. Por lo que se ve, ningún asesor del mandatario americano le ha explicado que tiempo y clima no son la misma cosa. Claro que el señor Trump también dijo que lo del cambio climático es cosa de los chinos; en parte tiene razón pero también de los americanos, de los europeos y de todos los habitantes que consumen una parte del futuro del Planeta. Desde aquí le invitamos a nuestras clases para explicarle algunas relaciones y las enormes diferencias entre tiempo y clima; también nos interrogaremos con él sobre qué puede suceder si las temperaturas globales siguen con su ritmo ascendente y continuado

No resulta fácil utilizar con corrección tiempo y clima…

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La burocracia educativa corre el riesgo de convertirse en la estampa fija de la acción escolar

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Los docentes deben rellenar cada vez más papeles para justificar a la administración lo que hacen, o no pues no siempre coincide lo dicho con lo ejecutado; pero manda el protocolo burocrático, que al fin y al cabo es lo que cuenta desde hace bastantes años. La Lomce convirtió la evaluación como método de progreso en un fin en sí misma; se evaluaban todos los estándares, hasta casi cuando tosía cada alumno-a, tanto que se han convertido en una pesadilla para los enseñantes. Antes se decía que la función básica del profesorado era enseñar bien para que así el alumnado tuviera el mejor escenario para aprender. Cuanto más tiempo se emplea en rellenar casillas para los que mandan menos se utiliza en preparar, en pensar si servirá el método, en cuestionar el proceso, en atender las demandas. La práctica educativa se ha mecanizado. Con lo necesaria que para progresar es la evaluación de nuestras intervenciones y el efecto provocado, pero si la atiborramos de estándares corre el peligro de hacerse indigesta.

Los animales migrantes nos enseñan que el mundo ya no es lo que era, ni en lo climático y en lo social

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La escuela lleva muchos años hablando de migraciones. Lo hace para explicar la aventura de la especie humana en su expansión por todo el mundo desde las tierras africanas –por allá donde cae Etiopía–. ¿Quién no tiene noticias de Lucy?, aquella Australopitecus affarensis que caminaba erguida y dejaba la permanente vida arbórea para demostrarnos con su esqueleto fosilizado la evolución de los homínidos –por cierto, las últimas investigaciones dicen que murió por la caída de un árbol, ¡qué ironía!–. Los currículos escolares recogen las migraciones en Educación Primaria si bien suelen hacerlo con un mero tratamiento fenológico. También en la cultura popular planean muchos animales migrantes: “Por san Blas (3 de febrero) la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves”, o “A 15 de marzo da el sol en la umbría y canta la golondrina” decimos en España, pero los ciclos migratorios no están nada claros hoy; vamos a tener que cambiar libros y cultura popular. Esas dos aves podrían representar al resto de migrantes pues resultan universalmente reconocidas: la una hasta se ha idealizado trayendo los niños de París y la otra sale tanto en poemas como en obras pictóricas, ya desde “La Anunciación” de Fra Angélico. Tal recorrido social, metafórico y paradójico, ha tenido la migración de las golondrinas que hasta llegó al cine en forma de canción con Sam Peckpinhah, que contrapuso su violencia en Grupo salvaje (1969) con un final músico y lírico escalofriante en donde habla de una golondrina mexicana que marcha de la patria querida porque no tiene cielo y se halla extraviada buscando abrigo, y no lo encontrará. Pero a la vez le ofrece su pecho para hacer de nido en donde pueda la estación pasar, porque el que canta también está perdido -¿será migrante?- y sin poder volar. No dejen de escuchar esta canción, figuran muchas ediciones en Youtube pero gustan especialmente las de Los Panchos, aunque no se pierdan las de Alfredo Kraus o Nana Mouskouri, y tantos cantantes latinoamericanos. ¿Por qué será? Usemos una parte de esta lírica en el aula y unamos ambas intenciones formativas: las especies migrantes con el fenómeno de la migración humana, la actual especialmente. Podemos abrir en clase debates, disponemos hoy de bastantes documentales que pueden servir de referencia, para acercarnos a la historia vivida –cambiante y anónima- y dejar de lado la historia contada –excesivamente ligada a grandes hombres y conquistas-.

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