Educación

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La escuela olvida a menudo el escenario habitado, que es muy diferente de lo que se estudia en ella

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La enseñanza reglada habla poco del mundo cercano que nos rodea, o al menos no logra interconectar lo cotidiano y lo escolar. Así es difícil la motivación continuada, encontrar sentido a lo que se aprende. Lo que interesa al alumnado a menudo no coincide con lo que cada materia necesitaría para ser bien aprendida como tal. Cada persona construye muchos aprendizajes, de forma particular, en la vida, y sin embargo la escuela es muchas veces despersonalizada; todo el alumnado de un curso concreto debe aprender de manera similar y con parecidos argumentos lo que dicen los currículos y llegar juntos a la meta. ¡Hay que encontrar sentido a lo que obligamos a aprender en la escuela! Hay que buscar qué parte de lo que se enseña es trascendente, para las diversas materias y para el alumnado de una determinada edad que las disfruta o soporta. No todo lo que es conveniente saber se aprende en la escuela, no solo se aprende en la escuela; por eso hay que lanzar una mirada hacia los contenidos del escenario cotidiano.

CODA: Un par de preguntas para sincerarse, pertenezcan o no al ámbito profesional de la educación: ¿Cuándo iban a la escuela dudaban alguna vez de si les servían o no los contenidos que les obligaban a aprender? ¿Cuánto tardaron en olvidar una buena parte? Pues eso; los conocimientos son una construcción personal motivada. ¡Nuevos currículos ya!, pero dejando una parte importante a la opcionalidad.

Antártida en deshielo acelerado; presagio de problemas globales

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De Ecoescuela abierta en El Diario de la Educación.

La Antártida apenas tiene cabida ni en la vida ni en la escuela, tanto que mucha gente duda si es un continente o no. Está tan lejos y es tan desconocida que solo sabemos de ella por fotos, y porque hace más de 100 años Scott y Amudsen se lanzaron a recorrerla. Pero tiene una importancia trascendental en el presente y en el futuro. El también llamado desierto helado –por la escasez de precipitaciones básicamente– resulta ahora un poco más cercano porque cada año lo visitan varias expediciones científicas en los meses de enero y febrero; allí es verano como en el mayor parte de América del Sur; cuesta explicar esto en clase pues los argumentos científicos chocan con las ideas desordenadas que el alumnado -la gente normal también- utiliza para interpretar la esfericidad de la Tierra y sus movimientos elípticos. Quienes están allí ahora, algunos compañeros de quien esto escribe, científicos de la UAM, rastrean marcas que sirvan para entender el pasado, que saben que está conectado con el futuro, pues conocen que el hielo acumulado atrapó restos, semillas, granos de polen, etc., a lo largo de tiempos remotos. También se asombran de la pérdida de una buena parte de su hielo.

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¿La hora climática de los jóvenes?; en ellos estará la esperanza si se movilizan y cambian sus hábitos

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En los ámbitos ecologistas y sociales ha llamado la atención la protesta de los jóvenes belgas –no solo había jóvenes sino también de todas las edades- ante la dejadez de sus dirigentes para atajar de verdad una parte de los efectos del cambio climático. A esa protesta social, el Primer ministro Michel respondía en Le Soir que se ha hecho mucho contra el cambio climático pero quizás no se ha explicado bien. Quizás hay que escuchar con más atención la contundente crítica de la adolescente sueca Greta Thunberg en el sentido de que se está robando el futuro de la gente que viene detrás y por eso anima a la “Huelga climática, Climate Strike” – , no yendo los viernes a clase, para que el problema climático forma parte de la acción colectiva. ¿Qué deberíamos dejar de hacer los demás para recordarnos a nosotros mismos que el asunto es serio? Sin duda arrimarnos al fuego que pretende calentar el debate climático en Europa. Cada día que permanezcamos impasibles, los niños y jóvenes lo sufrirán en sus vidas.

Medioambiente y escuela se interpelan en clave de sostenibilidad

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De Ecoescuela abierta en El Diario de la Educación.

Se trata realmente de rescatar la posible trascendencia de la escuela en la mejora o el deterioro del escenario ambiental y social, y de sus múltiples expresiones. Ahora mismo, la escuela puede ser un laboratorio de participación en torno a lo que es la vida, a cómo una parte de las sociedades han llegado a ser ecológicas, a debatir de qué forma se puede mitigar las complejas problemáticas ambientales o compartir si simplemente nos queda adaptarnos a ellas. Para lograrlo, la escuela debe llevar a cabo una revisión crítica de sus currículos, una buena parte de ellos obsoletos y marcadamente epistemológicos. Además, debe ser en sí misma sostenible, como institución formada por personas que se relacionan con distintos intereses: la gestión de los recursos, la generación de residuos, el uso de la energía, los planes de movilidad que aconseje al alumnado y al profesorado, etc.  Aunque todo salga bien, siempre hay que tener presente que cuando se crea disponer de todas las respuestas a las problemáticas socioambientales, después de un trabajo bien hecho, seguro que aparecerán nuevas preguntas; eso es el diálogo vivo entre medioambiente y escuela: (en)clave de sostenibilidad.

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Las toallitas húmedas tienen un lugar principal en el rutilante escenario del consumo contaminante

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De Ecoescuela abierta en El Diario de la Educación

Imaginemos que los estudiantes de primaria y secundaria realizan tareas caseras de compra, aunque sea como acompañantes. Pregúnteles si han visto en las estanterías a las reinas de la higiene personal; sí, estamos refiriéndonos a las toallitas húmedas, que son “lo más plus”. Han colonizado nuestros cuartos de baño y por ellos expanden su glamour; tienen un gran poder de seducción. Por eso no debe sorprendernos que en un colegio de una gran ciudad española el papel higiénico haya sido sustituido por las toallitas húmedas. Así me lo contó una compañera entusiasmada (sic). Normal que así pase pues en cualquier supermercado se pueden encontrar de diversas marcas y calidades. Parece que nos dicen: ¡Cómprame, soy lo mejor que te puedes encontrar! Pero tienen bastantes peros. Su primera paradoja existencial es que su vida útil es efímera: duran unos segundos, se cargan de cosas sucias y enseguida se tiran. La segunda es que en el envase pone que son biodegradables, que se pueden tirar al inodoro directamente; gran mentira, y si no que se lo pregunten a las depuradoras, a donde llegan casi intactas. Algunos de sus componentes tardan 500 años en desaparecer.

Indaguen entre el alumnado de su clase si se conocen, si en su casa las emplean, si hay alguien que las utiliza, o, incluso, si hay alumnas o alumnos que las portan en la mochila…

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Hay un diálogo entre medioambiente y sociedad expresado en la pintura

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De Ecoescuela abierta en El Diario de la Educación. 

El medio ambiente ha condicionado el devenir de las civilizaciones y estas, a su vez, lo han marcado desde siempre y, sobre todo ahora, tienen un impacto importante en cómo es o puede ser. El reconocimiento de cómo ha podido desarrollarse la interacción sociedad-territorio cabe hacerlo mediante estudios científicos o también de la mano del arte, más bien de una serie de pinturas que muestran una parte de los ritmos de la sociedad junto con la naturaleza. 

Los frescos murales del Panteón Real de la Colegiata de San Isidoro de León que representan el calendario agrícola sugieren que el medio dominaba la vida social, marcaba los ritmos; sin duda, la agricultura y la ganadería empezarían a hacer mella en los primitivos bosques. Unos siglos más tarde, Pieter Brueghel mostraba con sus cuadros que la vida había adquirido algo de dominio social, sus escenas del quehacer cotidiano resultan ilustrativas. Por aquellos tiempos, el pintor italiano Giuseppe Archimboldo creó cabezas fantásticas compuestas con los vegetales de cada estación, también las hizo con animales. 

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La educación no sobrevuela la escena política en España ni rotulada en avioncitos de papel

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Érase un país en el que los políticos se dedicaban a menoscabar el prestigio de sus oponentes. Daba igual que la verdades se tornasen mentiras, que el pueblo del que hablaban no estuviese en su pensamiento, que los desfavorecidos hubiesen desaparecido de sus plegarias, que lo blanco fuese negro a los cinco minutos, etc. Se lanzaban proyectiles verbales un día sí y otro también; lo que decían los unos lo machacaban los otros con dispositivos electrónicos varios a la velocidad de la luz. La razonada convivencia ni siquiera era razonada: la convivencia se ejercía solamente con los de su tribu.

Eso sí, entre sus mensajes no aparecía la palabra educación, no nos referimos a las formas sino a lo que se entendía en tiempos como sistema educativo, tal maltrecho en ese país después de tantas leyes partidistas, de tanto abandono de la escuela a su languidez tradicional. Un día apareció en los cielos un avioncito de papel rotulado con la frase “Educación de calidad para todos”. ¿Quién lo habría lanzado? Seguro que alguien que creía estar en el siglo XXII. Habrá que localizarlo; puede desestabilizar la convivencia no razonada.

Las abejas vuelan y no vuelven; la escuela de la vida debe protegerlas

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ECOESCUELA ABIERTA de El Diario de la Educación

En los textos sagrados de varias religiones la miel, su producto más valorado, se asemeja al conocimiento que empuja a la felicidad humana. En la mitología griega la abeja está asociada a la diosa del amor, Afrodita, (Venus, en la mitología romana), y también a Deméter (diosa de la agricultura), como símbolo de fecundidad. Sin duda, el mundo hubiera sido diferente sin la cera y la miel de las abejas, como ya supieron apreciar los pobladores neolíticos; no es extraño que hasta don Quijote ensalzase a las abejas por ofrecer sin interés alguno la fértil cosecha de su trabajo. Más recientemente, su sabiduría provocó la admiración de los científicos. Tanto que la interpretación de sus códigos de comunicación para explorar el territorio le valió al naturalista austriaco Karl von Frisch el Nobel de Fisiología en 1973.

No es extraña esa adoración secular, pues estos insectos provocan la fecundación de muchas especies vegetales. Cada primavera árboles frutales, leguminosas forrajeras, plantas silvestres y todos los cultivos hortícolas lanzan desde sus flores COV (compuestos orgánicos volátiles) para atraerlas; esperan ansiosos la incesante actividad polinizadora de las diosas aladas. Su poder fecundante llega hasta la economía: la UE les asigna un rédito anual de 15.000 millones de euros por su influencia en las producciones agrarias. Desde el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) se recuerda que limitan el hambre en el mundo pues de las cien especies de cultivos que proporcionan el 90% de la alimentación mundial, un 70% son polinizados por las abejas.

Pero están en peligro…

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CDAMAZ, un oasis ambiental que irradia compromiso y esperanza

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Quizás las siglas le digan poco, pero el Centro de Documentación del Agua y Medio Ambiente de Zaragoza cumple 15 años. Empezó casi como una utopía necesaria: soñar que desde la información y la selección de recursos ambientales se podrían mejorar nuestras relaciones con el entorno. Durante estos años ha conseguido dar contenido a la acción ambiental pues ha generado cantidad de información relevante, ha servido de punto de encuentro, de lugar de reflexión, de búsqueda de caminos nuevos hacia la sostenibilidad, etc. Todo ello ha sido posible porque el Equipo de personas que lo dirige y construye cada día creen en un mundo diferente, más sostenible y son inasequibles al desánimo; también hay que agradecer el espíritu que llevó al Ayuntamiento de Zaragoza a crearlo y su mantenimiento a pesar de las crisis presupuestarias. El CDAMAZ es un ejemplo para otras muchas ciudades y países. Merece la consideración de todos los ambientalistas y de los ciudadanos de Zaragoza. ¡Feliz cumpleaños! Os necesitamos.

Mapas multimensionales para soñar desde la escuela hacia el futuro

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ECOESCUELA ABIERTA de El Diario de la Educación

Los mapas tienen actualmente una existencia ambigua en la escuela; se ven bastante pero sitúan poco. Sin embargo, mapa es una palabra inequívoca; señala algo importante plasmado en una superficie de apoyo. Es algo universal, casi nadie podrá decir que no ha utilizado varios en su vida. La palabra que los marca viene del latín y designaba, más o menos, un pañuelo sobre el que se podía dibujar un plano. Seguro que en la escuela se sabe que los intentos de entender el mundo y de aprehenderlo mediante símbolos vienen de antiguo: los babilonios hace casi 4000 años y los griegos posteriormente se ocuparon de plasmar en una lámina el mundo conocido. 

En cierta manera, todos los mapas, hasta los más científicos que podamos ver hoy, implican cierto grado de invención. Líneas y colores sirven a sus autores para dar forma a resúmenes y localizaciones del espacio; a los demás nos guían para encontrar lo buscado o descubrir lo recóndito, o simplemente nos dejan viajar con la imaginación. Por eso, la escuela -escenario de aventuras formativas en un mundo global- debe asignarles un protagonismo diario, ahora que Google Maps u otros sistemas cartográficos nos lo ponen más fácil.

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La educación en el mundo en el contexto de migraciones y desplazamientos

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La UNESCO acaba de publicar  el informe “Migración, desplazamiento y educación. Construyendo puentes, no muros” como parte del seguimiento de la educación de cara a la consecución de ODS 4. En él trata de demostrar la limitaciones educativas que sufren los niños, niñas y adolescentes que migran o se desplazan, por voluntad propia o empujados por el hambre, las guerras o la miseria.  Básicamente trata de responder a tres preguntas: ¿Cómo inciden los movimientos de población en el acceso y la calidad de la educación? ¿Cuáles son las consecuencias a nivel individual, para los migrantes y refugiados?¿Cómo puede la educación cambiar la vida de las personas que migran y de las comunidades que las acogen? Entérese de como marca la migración interna en este mundo cada vez más urbanizado, en qué medida las migraciones mejoran o no la educación de los llegados a entornos más o menos favorables, si la llegada de los migrantes plantea o no problemas en los sistemas educativos de las zonas de acogida, etc. Y reflexione en particular sobre qué situación educativa padecen los millones de niños, niñas o adolescentes migrantes. Un dato para empezar: 1 de cada 5 alumnos de 15 años son migrantes de primera o segunda generación en los países de la OCDE.

Salvar la Amazonía debería ser un empeño de todas las escuelas del mundo

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ECOESCUELA ABIERTA de El Diario de la Educación

Nombrar Amazonas no es solo decir agua, es hablar de la Amazonía que comprende territorios de 9 países sudamericanos –unos 6,7 millones de km2, casi 12 veces la península Ibérica– y se identifica con la selva tropical por excelencia. Además de ser el hogar de casi el 10% de la biodiversidad conocida, entre otras unas 40.000 especies de plantas y 2.500 de peces fluviales, también de singulares invertebrados; seguro que guarda muchas especies desconocidas. Por otra parte, captura cientos de miles de millones de toneladas de óxido de carbono y libera parte de sus equivalentes de oxígeno. Es el gran pulmón del aire, de la vida global; la evapotranspiración de sus plantas es fundamental para la dinámica climática de todo el planeta. Es la casa de más de 30 millones de personas, además del refugio de más de 300 grupos indígenas –entre ellos los Yanomami y los Kayapó, nombrados en varios documentales por su oposición a las tropelías de los nuevos colonizadores de la selva–.

Los científicos aseguran que la Amazonía –la magnífica reserva de la biosfera– está en peligro. Interesaría plantear en la escuela un debate sobre a quién pertenece la Amazonía: a los gobiernos de los países que engloba, a los habitantes indígenas que viven dentro de ella o, por los beneficios que reporta, a todo el mundo, se podría decir que es un patrimonio global; por eso la Unesco la habrá nombrado Patrimonio Natural de la Humanidad. Esta figura de protección plantea una serie de beneficios pero a la vez conllevaría otros tantos compromisos o más para conservarla. Los periódicos de la zona se lo preguntan a menudo; para comprobarlo solamente hace falta realizar una búsqueda en internet. Si lo dejamos en manos de aquellos países, pueden hacer con ella lo que quieran; incluso talarla del todo, lo cual deja a la intemperie a sus habitantes y maltrechos a los pueblos indígenas. Nosotros lo notaremos enseguida: el clima y nuestras vidas cambiarán mucho. Si pensamos que es propiedad colectiva habremos de implicarnos en su protección. ¿Cómo podemos hacerlo desde la escuela?

El medioambiente todavía camina a trompicones por las aulas, merece una mayor atención. Ahí va un pequeño empujón

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Empeñados en rescatar lo difícil, nos ha dado por interpretar la relación entre medioambiente y educación, ¿quién sabe si existe o es una quimera de gente rara? Pero parece que sí, que hay bastantes personas que al menos la nombra. En la educación formal debería estar omnipresente en forma de pequeños o grandes proyectos, dentro del debate escolar, como escenario para el desarrollo del pensamiento crítico, llevando a cabo una gestión ambiental de los espacios, etc., para ver en él sus vertientes social y natural, para entender si circula por la vida o es en realidad nuestra vida. Animar al profesorado y al alumnado a acogerlo en sus clases es el propósito del librito Medioambiente y educación, que nos hemos atrevido a escribir. Va dedicado a la enseñanza obligatoria, pero como es sencillo y reducido de páginas no le sentará mal a nadie que le eche un vistazo. Si quiere saber algo más de él y dónde adquirirlo visite la página de la editorial Octaedro; allí encontrará el índice y se podrá descargar en pdf el prólogo. Pruébelo y díganos qué le parece. Si le gusta, anime a la gente a que lo compre y lo pase a otras personas, sean o no enseñantes. También puede servir para esas escuelas amigas del otro lado del Atlántico. Un pequeño empujón sobre el medioambiente siempre le viene bien a la educación y, en consecuencia, a la cultura social .

Utopía educativa; siempre encontraremos algo valioso en el camino

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Ambas palabras son grandiosas y complejas. Pronunciar la palabra primera en una conversación es como ver caer una losa; lo más probable es que surja un silencio atronador, acompañado de bastantes miradas o muecas escépticas, incluso que se escuche algún razonamiento inhabilitador. Si la acompañamos de educativa se nos tachará de ilusos. Más de uno dirá que casan mal ambas palabras, por más que en cierta forma siempre hayan ido de la mano; ¿qué es si no educar a alguien en algo que no conoce, ni se está seguro si lo sabrá después, ni siquiera si le sirve para algo? Para mucha gente, docentes o no, la escuela es simplemente un engranaje entre enseñar y aprender. Pero la escuela es imperfecta y no evita la posibilidad de fracaso. Sin embargo, tras un empeño renovador siempre podrán extraer algo. habrá que conseguir que el profesorado acepte que la anómala realidad también puede ser un acicate para levantar el pesimismo que reina en algunos centros educativos. Lo peor es perder la esperanza de ayudar al conjunto, a personas o colectivos desfavorecidos. Piensen en algo que parece utópico en su escuela, busquen complicidades sobre el asunto, inténtelo y sientan si se han acercado. Quizás ya lo hayan hecho y así están reactivando el sentido crítico de la utopía educativa y rehabilitando el papel emancipador que la educación debería tener, dando recorrido a esos sueños que surgieron tras pensar en un mundo menos desigual. Aunque la práctica pueda ser pesimista, la voluntad ha de ser optimista. ¿Qué todavía tienen dudas? Visiten utopías educativas y disfruten.

  • Una parte de este chispazo nació como artículo en El Escolar, de Heraldo de Aragón (7/8/2018)

Demasiadas escuelas se asemejan en esencia a una factoría que quiere elaborar los mejores productos en forma de estudiantes

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Craso error porque por la escuela circulan personas y estas no admiten diseños; son ellas mismas las que dan forma a sus capacidades. Si nos atrevemos a semejante afirmación es porque puede que ahora ya no se nos echen encima quienes lo ven de otra forma, como nos sucedió cuando escribimos La factoría educativa; ahora también lo ha dicho Andreas Schleicher, el mandamás del PRISA. En las escuelas españolas domina la reproducción del conocimiento –rutina, calendario y exámenes-, como si eso tuviese algún valor hoy que todo se encuentra en internet. También ha afirmado con rotundidad que el cambio de las leyes educativas, costumbre muy española, no ha supuestos cambios en la práctica educativa.

Basta ya de parches políticos a la necesaria transformación de la escuela; hace falta más dinero, mejor empleado y profesionales mejor formados. Hace un tiempo que a las Facultades de Educación acceden buena parte de quienes no pueden entrar en otras carreras. En su estudio de Grado, deambulan muchas veces entre cuestiones que poco los acercan a la práctica escolar.

Pregúntense a favor de quién y sobre qué educamos, como hace este artículo de Carlos Aldana en eldiario.es.