Educación

Un nuevo “trumpazo”, esta vez le ha tocado a la Unesco que, aunque imperfecta, ha rescatado muchos abandonos

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Acostumbrados como estamos a no sorprendernos de nada de lo que haga el mandatario norteamericano, la noticia del abandono de la Unesco por parte de EE.UU. el 31 de diciembre de 2018 ha sido recogida de forma más o menos escueta por los medios de comunicación. Bien es cierto que el señor Obama ya le había dado una patada en el trasero en 2011 al retirarle aportación económica. Los motivos en ambos casos han sido similares: “la supuesta politización de la Unesco que se empeña en ver cultura aunque sea en Palestina”. La inquina norteamericana hacia Unesco no es nueva, lean esta noticia de 1984. La Unesco (“United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization”; Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) ha desempeñado desde 1945 una luz activa en la defensa del Patrimonio mundial, de la cultura, de apoyo a la educación,  en busca de la paz y desde hace unos años es una atrevida defensora de un desarrollo diferente, más apoyado en la sostenibilidad social y ambiental. Ha pasado por periodos más o menos brillantes, no ha estado exenta de algunas actividades cuestionables, quizás ha pecado de “funcionarismo” pero de no haber sido por su impulso el mundo sería hoy mucho más pobre por tener menos cultura, menos educación y, en consecuencia, ser mucho más injusto. Pulse aquí si quiere conocer en qué se gastan los dineros. Por cierto, no todos los países están al corriente de los pagos comprometidos. La sociedad civil no podemos permitir que el acoso que está recibiendo Unesco quede en el olvido para la mayoría de la gente, despreocupada porque los daños no son tan visibles como los destrozos de la bombas asesinas que caen por el mundo. Pero si la Unesco se perdiera el daño social sería tremendo en países en desarrollo y en sectores humanos desprotegidos; la cultura de las minorías y el patrimonio universal serían un recuerdo.

Educación para la Sostenibilidad, el penúltimo intento de aprender de la crisis planetaria

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El pasado martes 10 de octubre fue presentado en la Fundación Alternativas el informe Educación para la Sostenibilidad en España. Reflexiones y propuestas en el que hemos hecho un repaso rápido del tránsito desde la Educación Ambiental hasta la Educación para la sostenibilidad (EDS). Queremos llamar la atención de que en la situación de emergencia planetaria en la que nos encontramos no valen ya las componendas más o menos ambientalistas; se necesita, además de otras muchas actuaciones, un cambio fundamental en los sistemas educativos de la enseñanza no universitaria y universitaria. En la primera proponemos una apertura de los currículos a los problemas del mundo, buscando la participación de toda la comunidad educativa en la acción proactiva; incluso nos atrevemos a sugerir la configuración de una asignatura “Ciudadanía para la sostenibilidad”, Sus contenidos serían abiertos, flexibles, progresivos, construidos en trabajos colaborativos, esenciales para restañar las profundas heridas ambientales y sociales, comprensivos con el territorio y sus elementos, críticos con los modelos de vida, y más cosas. Para la segunda resaltamos la necesidad de que todos los universitarios cursen una materia similar, pues quienes han de manejar desde administraciones y empresas el futuro deben replantearse el contexto que ahora mismo lo prepara; también pedimos que la universidad se aproxime a los problemas de sostenibilidad y se acerque a la sociedad para explicárselos. En la mesa redonda que acompañó a la presentación, el profesor Ángel Gabilondo animó la intención transformadora de la EDS apelando a que “con Educación no sabemos si será posible, sin ella estamos seguro de que es imposible”.

El Día Mundial de los Docentes nos invita a reflexionar sobre la carga anímica y de trabajo que soportan

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Quienes estamos ocupados en la tarea de enseñar no sabemos si los otros van a aprender; aun así insistimos en poner lo mejor de nosotros mismos cada día. El cualquier sistema educativo, dirigido o más libre, bueno o menos bueno, del primer o tercer mundo, del colegio de élite o del de la barriada, aquí o en América Latina, moderno o tradicional, etc., siempre cabrá la aguda inteligencia y la ayuda afectiva de los docentes comprometidos. Aseguran los informes GEM que en los países de altos ingresos los tiempos dedicados a la rendición de cuentas, ¿para quién si a los que deberían hacérselas sería a los estudiantes?, suponen cada vez más horas de dedicación, lo que carga a los docentes e impide que se dediquen a su tarea principal que es enseñar para que otros aprendan, y a la vez ellos mismos mejoren sus aprendizajes pedagógicos. ¿Qué opinan los maestros y profesores que leen este blog? Lean este antiguo artículo por si les ilustra un poco la respuesta. Por cierto, ¡Felicidades con retraso!; su día fue el viernes pasado.

Internet nos cablea tanto que nos coloca entre el riesgo de la sobreexposición y el aprendizaje crítico

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España era hace un año uno de los países donde más uso se hacía de Internet. Nuestros chicos y chicas, jóvenes adolescentes, manifiestas que no estar conectados un día a las redes supone una grave decepción existencial. A la vez, algunos pueden estar interactuando con sus terminales hasta 6 horas diarias; lo confiesan alguno de mis alumnos y alumnas. Si es bueno o malo depende de qué y cómo lo hagan. Seguramente el asunto le interesaría a don Santiago Ramón y Cajal; ya lo imagino recibiendo otro Nobel por sus estudios. Si lo valoramos en porcentaje de la vida enganchados a la red desde aquí lo vemos excesivo. Será más saludable comunicarse con la persona de al lado, realizar actividades conjuntas, practicar algún deporte, leer un buen libro, participar en ilusiones colectivas y, si sobra tiempo, darle al dedo digital; a no ser que se utilice para el aprendizaje crítico y el fomento de la inteligencia emocional, que parece que no sucede en la mayoría de las ocasiones. En cualquier caso, esta sociedad debería preocuparse por la intromisión desaforada de las tecnologías en la vida de los jóvenes, debería pensar si el asunto se nos está yendo de las manos. Pero, ¿Quiénes forman la sociedad?

Educación para los Objetivos del Desarrollo Sostenible; una prioridad urgente

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Visto el estado general del mundo en sus variables ambientales y sociales solo cabe empezar urgentemente a retocar o cambiar totalmente algunos de nuestros comportamientos. No solo es cosa de los gobernantes, que se despistan en la tarea, sino que también debe ser una prioridad educativa. La Unesco se empeña en promover una Educación para los Objetivos del Desarrollo Sostenible, lo que se ha dado en llamar la Agenda 2030 en su versión educativa; habrán visto escrito un anticipo con las siglas GAP (Programa de Acción Mundial sobre la Educación para el Desarrollo Sostenible). Léanlo despacio. Aquí les dejamos la reflexión de Irina Bokova, Directora General de UNESCO: “Se necesita un cambio fundamental en la forma en que pensamos sobre el rol de la educación en el desarrollo mundial, porque tiene un efecto catalizador en el bienestar de los individuos y el futuro de nuestro planeta. …Ahora más que nunca, la educación tiene la responsabilidad de estar a la par de los desafíos y las aspiraciones del siglo XXI, y de promover los tipos correctos de valores y habilidades que llevarán al crecimiento sostenible e inclusivo y a una vida pacífica juntos”. ¿A qué esperamos?

Politice la educación, que algo impregnará la vida para siempre

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La educación es permanente y a la vez intemporal en un contexto social cada vez más complejo. La adquiere, en realidad es multiforme y diferenciada,  quien puede y quiere, o no, porque los escenarios marcan los tiempos y cercenan los éxitos. En los países avanzados, crece y se desarrolla porque todos los agentes sociales la nutren; además eligen bien los alimentos y las estrategias de acompañamiento necesarias. Quienes la cocinan allí son los especialistas (pedagogos y técnicos, maestros y maestras) que se empeñan en diseñar futuros. En España no, se ofrece con colores diversos a según quién. Quizás es así porque siempre ha estado supeditada a intereses doctrinarios o políticos, lo que ha conducido a una falta de relevancia considerable; ni siquiera se ha hecho atractiva para que la impartan los mejores profesionales. Así, ¿Quién quiere aprender? No lo decimos nosotros sino el director de Educación de la OCDE, que algo sabrá o le habrán chivado. ¡Cómo verá la magnitud de la politización para hablar tan claro!, teniendo en cuenta las componendas (alianza con los poderes) que suele emplear esta gente que manda mucho.

Vaya mierda con las dichosas toallitas. No se crean lo que dice en el envase. Nada de tirarlas en el inodoro

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La gente sigue usando el inodoro como la papelera universal, en la creencia de que el tubo sin fin todo lo traga y lo lleva al limbo universal que todo lo limpia. ¡Ojos que no ven…! Las toallitas higiénicas, que los fabricantes siguen imponiendo a los usuarios y presentándolas como inocuas en sus envoltorios, constituyen un peligro público, al menos una carga ambiental y económica que no debemos permitirnos. Millones de ellas atascan desagües y depuradoras. ¿Tanto les cuesta llevarlas al cubo de la basura?, o directamente lavarse con agua y dejarla correr, que es algo mucho más natural y cuesta menos; la OCU calculaba hace un par de años que eliminarlas nos costaba 1.000 millones al año. Las depuradoras se lo agradecerían; los ayuntamientos no digo y el medio ambiente los felicitará por ser inteligentes. Lean el artículo “El monstruo que atasca las cloacas

La escuela despierta tras las vacaciones; debería abrirse al difícil reto de la comprensión de los nuevos tiempos

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Toca volver al trabajo en la escuela. Hay que preparar las razones y los proyectos que darán formar a las ilusiones de unos y otros, y por medio el difícil tiempo social. La escuela se mueve poco, tan organizada por la administración que la tiene maniatada. Allí están ya los maestros-as. A estos les diríamos, para animar su tarea y que fomenten una educación activa y basada en el espíritu crítico, que les deseamos algo similar a lo que Albert Camus escribió tras ser reconocido con el Premio Nobel de Literatura en 1957:

“Querido señor Germain:

He esperado a que se apagase un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, la mano afectuosa que tendió al pobre niñito que era yo, sin su enseñanza y ejemplo, no hubiese sucedido nada de esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y le puedo asegurar que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso continúan siempre vivos en uno de sus pequeños discípulos, que, a pesar de los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido. 

Le mando un abrazo de todo corazón.

Albert Camus.”

Pero deben creer de verdad que son agentes de transformación.

También los animaríamos a que reflexionasen sobre si “la educación fuese la solución a muchas de las cosas que nos están pasando”, idea que le escuchamos decir a Emilio Lledó en una entrevista en El Intermedio; no se pierdan toda la fundamentación del Profesor pues da claves para entender la vida social y hacerla educación crítica. En otra ocasión, en unas jornadas sobre “El mundo que queremos” allá por 2013, el filósofo nos leyó un texto de Aristóteles que sería básico para el debate educativo en este principio de curso, para a lo largo de él pensar si todos nuestros alumnos deberían tener las mismas posibilidades. ¿Y si así empezase a cambiar el mundo? La escuela no es un almacén de conocimientos, sino un espacio abierto a la vida, de la que recoge temas y preocupaciones. 

¡Suerte compañeros!

Lo peor de la ignorancia climática es guarnecerse en ella para no hacer nada

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Pudo ser Aldous Huxley quien dijo que en la mayoría de los casos la ignorancia es algo superable. Hoy mismo, en el asunto del cambio climático si no sabemos es porque no queremos saber. Porque “todo lo que se ignora se desprecia”, vino a decir Antonio Machado; lo sabe bien Trump como nos demuestra cada día con su desprecio climático, a pesar de que Cicerón le dejo escrito que “Nada perturba tanto la vida humana como la ignorancia del bien y el mal”. No permanezca en la ignorancia; ahora mismo hay señales en forma de violentas inundaciones en Sierra Leona y Nepal, sequías en muchas regiones de España y un montón de señales. Solamente tiene que entrar en el Toolbox de la Comunidad por el clima. Allí encontrará lo que debe saber sobre el cambio climático -no se pierda el documental “La era de la estupidez”-, lo que puede hacer, lo que debe calcular, lo que hacen otros, etc. Aunque todos somos ignorantes, afortunadamente no todos ignoramos las mismas cosas, vino a decir Einstein, y la gente de Comunidad por el clima lo sabe y por eso nos lo muestra. 

Cuando leer es la esperanza poco importa la dureza del desierto, menos si lo sobrevuela el bubisher

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A veces, pequeños fragmentos de la vida se hacen enormes en su grandiosidad. Los ponen en marcha gentes varias que piensan que como ciudadanos del mundo todos tenemos el deber de implicarnos en llevar una parte de nosotros a los que menos tienen, porque el mundo en el que vivimos es intolerable. El bubisher es un pequeño pájaro del desierto saharahui, cuya llegada es presagio de buenas noticias, pero también es un autobús que lleva por los campos de refugiados libros de lectura para que la gente descubra nuevos mundos o consolide los suyos. El proyecto Bubisher es un sueño hecho realidad a la vez que una realidad que se ha convertido en sueño, para quienes lo impulsan y aquellos que realmente se benefician de contar con bibliotecas fijas o rodantes en medio de desierto de los refugiados.  Lo sostienen voluntarios, colegios, etc., que financian la red de bibliotecas por donde el español también viaja, dándole forma a la cultura y el pensamiento. Acaban de editar “El niño de la luz de plata”, una cuidada composición que es compendio de sensibilidad y arte de la mano de Gonzalo Faure con ilustraciones de Clara Bailo que ya está en las librerías y también se puede pedir directamente a la asociación. Agradecen cualquier colaboración, aunque sea pequeña porque la grandiosidad no se mide en muchos euros, aunque siempre ayudan si con ellos se logra que los enclaves saharauis tengan cerca la posibilidad de leer, porque mientras se lee fluye la esperanza. Lo pequeño es grande si se hace cada día de corazón.

Tiempo de vacaciones. Consejos nada escolares para disfrutar de la naturaleza veraniega

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El verano nos ayuda a cerrar los libros de texto y muchas veces nos invita a vivir la naturaleza. Esta enseguida contraría lo que dicen los otros, aquello que nos tuvimos que aprender con esfuerzo. Las complejas clasificaciones de seres vivos -ejercicio científico para distinguirlas en forma de claves- no existen como tales aquí, todo está mezclado en un complejo muestrario de vida y cosas, sin más. Encontramos que salvo la salida y la puesta de sol, nada allí está regulado por nadie; lo contrario que en nuestra vida de los rígidos horarios, que en verano rompemos a conciencia, apartados los libros de texto. La vida natural está plena de libertades para todos seres, en realidad cada uno de estos está condicionado por los ritmos de los otros, que no son siempre los mismos. ¡Vaya!, nos aprendimos lo del equilibrio ecológico y es un engaño porque nada está quieto permanentemente. El morir o vivir de tal o cual especie -que hemos estudiado en clase y buscado en Internet sus causas- sucede allí sin más preámbulos; no se acostumbra a maldecir la negligencia de los individuos que no supieron adaptarse a los nuevos tiempos o climas. Las cosas son como son: cada una tiene sus consecuencias y ninguna surgirá o cambiará en vano, por más que a menudo no lo entendamos. ¡Ah, y no forman lecciones ni quieren darlas! En consecuencia, no es un lugar para visitar sino para vivirlo. 

 

Viajes imaginativos por todo el mundo sin salir del aula; una experiencia en desuso que mezcla ecología y aventura

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Mark Twain nos animó una y otra vez a explorar, a soñar y descubrir. En la escuela del pasado se solía viajar leyendo -a veces en una escucha colectiva-, de la mano de autores tan reconocidos como Marco Polo, Stevenson, Kipling o Saint-Exupéry; también Herodoto, Estrabón e Ibn Battuta que nos pincelaron el mundo antiguo. Desgraciadamente, en nuestras clases ha desaparecido el carácter nómada de las viejas historias de Livingstone vs Stanley o Cook, o las que se inventó Julio Verne. Sin embargo, las nuevas tecnologías nos acercan documentales de calidad –un buen reportaje puede ser tan fascinante como una visita real- que permiten organizar una aventura colectiva. Nos apasionan más los que exploran mundos lejanos, por ejemplo la Antártida. Una lectura imaginativa de esa película se convierte en un cuento novelado que nos ayuda a contraponer invierno y verano –lo que significan temperaturas extremas allí y en nuestra ciudad-; desierto por falta de precipitaciones con capas de cielo de centenares de metros; posibilidades de colonización turística con preservación de enclaves singulares que son tesoros de la humanidad; mediciones en un mapa para entender lejanía en hemisferios y también día y noche. El simple hecho de imaginar un viaje hasta allí, donde poca gente va e irá, permite conjeturar sobre qué haríamos en el continente helado; incluso antes cómo llegaríamos, o qué vestimentas nos llevaríamos. Estos asuntos de logística sirven como excusa para el diálogo, para fomentar el trabajo en equipo y la búsqueda de información.

Niños y jóvenes que no sobrepasarán los 50 años por trabajar en penosas condiciones. ¿Y si fueran a la escuela?

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La historia se repite con casos recientes: niños trabajando como esclavos acabarán pagando con la vida. Ya sean buscadores del maldito coltán para nuestros móviles en R.D. del Congo, refugiados sirios en Turquía para elaborar ropa de marca, en Indonesia para extraer el aceite de palma. Ahora conocemos que los niños curtidores de Bangladesh no cumplirán los 50 años. ¿Por qué lo permitimos? Porque cambiamos de móvil con ligereza, nos gusta pasearnos por las pasarelas de la moda, comemos cantidad de alimentos preparados que otros nos envenenan y el cuero nos seduce, sin saber de dónde viene. La nómina de las maldiciones infantiles no acaba aquí. Otros son reclutados a la fuerza para ser soldados. ¿En qué mundo vivimos? Hipótesis indemostrable por ahora: ¿Qué sería del mundo si todos estos niños y niñas fueran a la escuela durante muchos años? Dicen que hoy es el Día Mundial contra el trabajo infantil. Conozcamos las estrategias que propone Unicef para eliminar esta lacra global.

La basura orgánica permanece en la zona crítica de nuestra educación ciudadana

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SEMANA PARA ESCUCHAR AL MEDIO AMBIENTE

Por si no lo saben, la basura orgánica representa más de la tercera parte de los residuos que producimos; eso sin contar los desechos/despilfarros en la cadena de producción y comercialización. No sabemos qué hacer con ella y tenemos un gran desafío delante; o sí, porque algunos ayuntamientos ya han comenzado a recogerla y someterla a ciertos tratamientos para recuperar una parte de la materia y energía que contiene. Pero van los de la Unión Europea y ponen plazos para recogerla, para teñir los contenedores de marrón; en esto estamos a la cola y por eso la UE nos sanciona, aunque parece que al Gobierno le sale a cuento pagar multas. Esto de los alimentos tiene su complicación: producimos más de los que necesitamos en conjunto y cada uno de nosotros compramos. En un año solemos arrojar entre todos los hogares españoles unos 24 millones de kilos semanales -el 85,6 son alimentos sin procesar, aquí es donde tenemos que mejorar mucho-. Llenamos la cesta de la compra con cosas de las que una buena parte tiramos al contenedor del que nada o poco se aprovecha. Antes tirar la comida era un pecado, porque se sabía lo que costaba producirla. Pero no nos desanimemos: parece que vamos reduciendo el desperdicio alimentario.

Día Mundial del Medio ambiente; tenemos que empezar a darle valor perpetuo en la escuela

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SEMANA PARA ESCUCHAR AL MEDIO AMBIENTE

La escuela debe ser un escenario vivo en la formación de una cultura global para la sostenibilidad. Hoy, como todos los años cada 5 de junio toca celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente. Parece mentira, pero después de tanto tiempo la relación entre medio ambiente y escuela es un vademécum de aciertos y carencias; merece la pena echarle un vistazo a los artículos de la Carpeta Informativa del Ceneamque lleva muchos años luchando porque estos temas no caigan en el olvido. Y eso que desde que la Logse se inventó lo de los Temas Transversales parecía que el asunto iba a transcurrir por otros derroteros. Los aciertos se notan en que en que casi una tercera parte de toda la información sobre cuestiones ambientales la reciben los chicos y chicas en la escuela (lo decía PISA in Focus 15, publicado en 2006). También en que los centros educativos desarrollan bastantes actividades -puntuales o más sistematizadas- sobre consumo, cuidado del medio natural, residuos, papel, energía o agua. Es más, la gestión ambiental escolar sobre estos tres últimos consumos –que produce enseguida réditos económicos- ha mejorado bastante. Tampoco hay que olvidar las redes ambientales activas; nos quedamos con iniciativas como EsenRed y sus conexiones territoriales. Pero en este cometido pesan bastante las carencias. El mismo informe del PISA nombrado subraya que el futuro de la sostenibilidad del medio es imposible para el 80% de los preguntados. Un reciente trabajo de María González Reyes publicado en Fuhem (Fundación Hogar del Empleado) asegura que se puede llegar a terminar la ESO sin conocer realmente lo que supone el cambio climático. ¡Con la que está cayendo! Y encima viene los “trumpianos”, y otros olvidadizos que se les irán añadiendo.

¡Hala, todos a celebrarlo!

  • El artículo completo se publicó en diariodelaeducación el 2 de junio de 2017.