Treinta años ya del Protocolo de Montreal, un acuerdo básico para la vida

En ocasiones triunfa el sentido común, incluso en las relaciones entre países, y se conciertan iniciativas globales para proteger a la gente y a la compleja biosfera en la que esta vive. El Protocolo de Montreal -negociado largo tiempo antes tuvo su antecedente en el Convenio de Viena para la Protección de la capa de ozono y fue firmado en 1987- entraba en vigor del 1 de enero de 1989, al ser ratificado por los países necesarios. Supuso un hito en las relaciones internacionales, un ejemplo que podría haberse seguido en otras muchas problemáticas ambientales y sociales, una lección para la lucha contra el cambio climático. Después se han hecho correcciones que han mejorado estrategias y compromisos. La realidad es que se ha salvado la capa de ozono, tan importante para nuestra vida. De la destrucción de la capa de ozono ahora casi nadie habla, pero hace cuarenta años las perspectivas eran muy sombrías. Si no las recuerda, si quiere saber más, aquí tiene dónde mirar.




“The Ecologist” se asoma al mundo despoblado para rescatar sus pequeños detalles

Hay publicaciones que se dedican a ponernos delante los detalles que dan argumento a la vida; The Ecologist es una de esas. En este caso aborda la despoblación y explora caminos para salir de ella. ¿valdrán para el caso de España? A lo largo de los años nos presenta argumentos para cuestionar la vida atropellada en la que nos hemos (han) metido, sin saber realmente hacia dónde vamos (nos llevan). Merece la pena leer de vez en cuando  (cada día más) palabras críticas, pensamientos razonados, denuncias de atropellos, etc., para entender que la visión del mundo no solo admite miradas forzadas, que es mejor el pensamiento lento y compartido para retomar algo sencillo que nos permita vivir mejor en conjunto y retomar una parte de la satisfacción personal; quizás un poco de la vida más sana que está por llegar si todos nos empeñamos.

Por cierto, ¿qué opinan del anuncio que vende un pueblo abandonado? Mejor lean el artículo completo. Tiene miga.




“Mi vecino Totoro” recuerda, después de 30 años, el valor del medio natural y la vida tranquila

No lo vamos a explicar mejor que el artículo de Francesc Miró en eldiario.es. Acérquese al cine a ver la película cuyo argumento sigue vivo después de 30 años. Algunos la tacharán de sensiblera pero otros la consideramos un canto a la naturaleza, al valor de la amistad y al poder de las relaciones familiares. Y, ¡por qué no?, a creer en el mundo mágico de los duendes y deseos. Vayan a verla y comenten en familia lo que dice sin utilizar sobresaltos, y debatan si no haríamos bien en retomar la vida tranquila. Si quiere saber más entre en Generación Ghibli.




Microplástico llegó en 2018 a ser una estrella de la lengua española; ojalá sea para bien

La lengua española se enriquece por el uso que se da a nuevas palabras, por más que algunas de estas delaten lo alejados que estamos de ser coherentes en nuestra vida individual y colectiva. Cuando la Fundéu elegía las 12 que iban a competir por ser la palabra del año 2018, se encontró con nuevos formatos de hablar en lo social (mena o menores no acompañados, los nadie, micromachismo, dataísmo, nacionalpopulismo, etc.) y en el medioambiente (ecocidio, alargascencia, ecoimpostura  o ecopostureo, esmog, Hora del Planeta). Todas ellas cargadas de sentido y trascendencia. Al final la elegida ha sido microplástico, que designa a aquellos fabricados de forma diminuta –presentes en muchos productos- o a los trozos degradados de otros más grandes. La palabra está ya en nuestra vida, como en todo el medioambiente. ¿Por qué no hablar del asunto y de paso restarle protagonismo actuando para reducir al máximo los perjuicios que ya nos causa? Por cierto, los microplásticos nos pertenecen, los hemos generado nosotros; ¿Misión nuestra será recogerlos? Digo.

Cómo no vamos a insistir si hasta la sal está plastificada. Acabo de darle acomodo en el procesador de textos, para que no me dé error de escritura, a pesar de que la RAE no lo tenga en su diccionario. Pero claro, así deja de recordarme la necesidad de hacer un uso más razonable de los plásticos y esos otros productos que contienen los “micro”. Mejor lo dejo. Por cierto, varios países ya los han prohibido en los cosméticos.




Descarbonizar, se hizo célebre en 2018 por necesidad

Era una de las palabras nominadas a la celebridad por la Fundeu en este 2018 que acaba hoy. Mañana empieza la maniobra para cerrar las explotaciones de carbón, combustible que tiene una parte de la culpa de la notoriedad de la palabra. El cierre de las minas provoca un desastre de empleo y vida en algunas poblaciones. Los administradores de lo público lo sabían y poco o nada han hecho; habrá que actuar con premura para devolver la esperanza a la gente de esos territorios, que la hay fuera del carbón.

Pero descarbonizar puede ser tan famosa o más en el año que mañana comienza; queda pendiente una  transición energética que reduzca los combustibles fósiles en la movilidad, que fomente las energías renovables y vaya elininando de nuestras vidas la dependencia de las fósiles. Un consejo: celebre la entrada del año nuevo con el propósito de descarbonizarse a partir del 1 de enero, para acabarlo con un futuro menos negro. Su salud se lo agradecerá.




Axioma naciente para compartir universalmente: los residuos no son basura

Por más que durante estas fechas navideñas falle con estrépito el axioma, créanlo de una vez: los residuos no son basura. En este asunto hay una clave previa: producir menos residuos ayuda a la gente a valorarlo y no falta quien deja de asimilarlos con basura; también puede generar menos en Navidad. Aunque las referencias sean antiguas, sirven para estas fechas. Lo llaman The circular Lab . ¿Qué habrá sucedido desde su creación hace un año?

Cuesta convencer a la gente de algo tan simple como la correcta utilización de los contenedores de residuos; ahora mismo son basureros en muchas zonas de la ciudad de Madrid porque los ciudadanos que vierten allí mezclan vidrios con poliespan, papeles y latas. Contra esto, ¿qué pueden hacer los ayuntamientos? Algunas veces multan a unos pocos vecinos pero el asunto no se arregla. El de Madrid amplía la recogida a la materia orgánica. Veremos.

Aquí les dejamos el asunto para debatir en las tertulias familiares, o de amigos, de estas fiestas. Después pueden callejear por su ciudad hoy mismo y ver cómo están de llenos, comprobar si sus habitantes saben al menos depositar los residuos separados donde deben. 




Conocer los perfiles de la contaminación industrial también es cultura ciudadana

Hay quien defiende que las cuestiones técnicas del medio ambiente no tienen por qué interesar a la gente; desde aquí opinamos lo contrario: son cultura general, imprescindible para entender los tiempos en que vivimos. Por eso, hay que aplaudir que la Agencia Europea del Medio Ambiente (EAA, por sus siglas en inglés) nos muestre los perfiles de los países miembros en lo que se refiere a la contaminación industrial. Su último informe 2018 Industrial pollution country profiles contiene muchos datos de interés. Cada cosa que consumimos o empleamos tiene su relevancia con respecto a las contribuciones económicas -para los individuos y el país en su conjunto-, implica un consumo más o menos elevado de energía y agua, emite una serie de contaminantes al aire y al agua, genera una enorme cantidad de residuos que hay que gestionar. Dese una vuelta por la web y entérese de los efectos nombrados en los diferentes asuntos o mire país por país. Ante estos datos, uno se pregunta si podremos resolver todas las cuestiones ambientales que tenemos encima y dejarles a nuestros hijos y nietos una Europa más limpia. 




¡Ojalá disfrutéis de la vida casi descarbonizada, incluso del transporte, en 2050!

Uno piensa en sus hijos y nietos, en aquellos chicos y chicas a quienes dio clase y mareó con aquello del cambio climático y de la necesidad de descarbonizar la movilidad; así los animaba a venir al instituto en transporte público o en bicicleta. Uno debe reconocer que le costaba creer que eso sería posible, como le hacían ver los estudiantes escépticos, en realidad la cosa no les inquietaba mucho, excepto a unos pocos, la mayoría chicas. Pero mira por donde, las cosas parece que empiezan a cambiar y algo habremos conseguido entre todos los insistentes; de hecho, ahora pueden verse más de cien bicis aparcadas a la entrada del centro. La UE se propone, cuesta mucho decir se compromete, a que el transporte esté descarbonizado en 2050. Si la apuesta llega a ser verdad, disfrutaréis de un aire más saludable, significará que las personas han recuperado el espacio urbano, que las ciudades son más amigables. Debemos congratularnos porque parece que, ahora sí, los gobiernos se ponen en marcha y los grandes grupos de transporte también, según nos cuenta Transport & Environment ¡Feliz viaje! Desde aquí animaremos cuando la velocidad sea la adecuada o criticaremos los parones mientras podamos.




Las abejas vuelan y no vuelven; la escuela de la vida debe protegerlas

ECOESCUELA ABIERTA de El Diario de la Educación

En los textos sagrados de varias religiones la miel, su producto más valorado, se asemeja al conocimiento que empuja a la felicidad humana. En la mitología griega la abeja está asociada a la diosa del amor, Afrodita, (Venus, en la mitología romana), y también a Deméter (diosa de la agricultura), como símbolo de fecundidad. Sin duda, el mundo hubiera sido diferente sin la cera y la miel de las abejas, como ya supieron apreciar los pobladores neolíticos; no es extraño que hasta don Quijote ensalzase a las abejas por ofrecer sin interés alguno la fértil cosecha de su trabajo. Más recientemente, su sabiduría provocó la admiración de los científicos. Tanto que la interpretación de sus códigos de comunicación para explorar el territorio le valió al naturalista austriaco Karl von Frisch el Nobel de Fisiología en 1973.

No es extraña esa adoración secular, pues estos insectos provocan la fecundación de muchas especies vegetales. Cada primavera árboles frutales, leguminosas forrajeras, plantas silvestres y todos los cultivos hortícolas lanzan desde sus flores COV (compuestos orgánicos volátiles) para atraerlas; esperan ansiosos la incesante actividad polinizadora de las diosas aladas. Su poder fecundante llega hasta la economía: la UE les asigna un rédito anual de 15.000 millones de euros por su influencia en las producciones agrarias. Desde el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) se recuerda que limitan el hambre en el mundo pues de las cien especies de cultivos que proporcionan el 90% de la alimentación mundial, un 70% son polinizados por las abejas.

Pero están en peligro…

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CDAMAZ, un oasis ambiental que irradia compromiso y esperanza

Quizás las siglas le digan poco, pero el Centro de Documentación del Agua y Medio Ambiente de Zaragoza cumple 15 años. Empezó casi como una utopía necesaria: soñar que desde la información y la selección de recursos ambientales se podrían mejorar nuestras relaciones con el entorno. Durante estos años ha conseguido dar contenido a la acción ambiental pues ha generado cantidad de información relevante, ha servido de punto de encuentro, de lugar de reflexión, de búsqueda de caminos nuevos hacia la sostenibilidad, etc. Todo ello ha sido posible porque el Equipo de personas que lo dirige y construye cada día creen en un mundo diferente, más sostenible y son inasequibles al desánimo; también hay que agradecer el espíritu que llevó al Ayuntamiento de Zaragoza a crearlo y su mantenimiento a pesar de las crisis presupuestarias. El CDAMAZ es un ejemplo para otras muchas ciudades y países. Merece la consideración de todos los ambientalistas y de los ciudadanos de Zaragoza. ¡Feliz cumpleaños! Os necesitamos.




Paradoja anticlimática; desde donde el carbón reina (Polonia) se quiere descarbonizar la vida global

Durante estos días se reúnen en Katowice (Polonia) –un enclave carbonizado en un país poco activo en la lucha anticlimática– la Cumbre climática que debe evitar que los acuerdos de París 2012 se volatilicen y nos dejen desprotegidos a todos. Por lo que uno ha visto estos años, ya se ha dejado como entelequia la mitigación, excepto los pesados de los ecologistas, y se apuesta más por la adaptación. Decimos esto porque las restricciones al carbón se restringen cada día en algunos países, porque el transporte con vehículos eléctricos va retrasando su año de generalización, porque la gente no llega a creerse que la contaminación urbana del aire va contra la salud y las limitaciones al tráfico son irreversibles. Se hablará de transición energética; ya veremos si puede más el mantenimiento del puesto de trabajo de unos pocos frente a la salud de todos. La seguridad ambiental debería ser una aspiración universal, unánime, y sin embargo se queda en ideas expresadas que pocas veces llevan a planteamientos razonados. Durante estos días, no sé cómo, habría que lograr que toda la gente debatiese sobre lo que supone París 2012, de que mirase hacia Katowice, y de que empezase a creer de una vez que esto del cambio climático y los desastres asociados es algo más que una ocurrencia de unos cuantos ecologistas desocupados. Apoyemos la paradoja, quizás comprobar el desastre nos impulse a actuar. Solo nos queda una Europa convencida frente a Trump y sus seguidores.




Mapas multimensionales para soñar desde la escuela hacia el futuro

ECOESCUELA ABIERTA de El Diario de la Educación

Los mapas tienen actualmente una existencia ambigua en la escuela; se ven bastante pero sitúan poco. Sin embargo, mapa es una palabra inequívoca; señala algo importante plasmado en una superficie de apoyo. Es algo universal, casi nadie podrá decir que no ha utilizado varios en su vida. La palabra que los marca viene del latín y designaba, más o menos, un pañuelo sobre el que se podía dibujar un plano. Seguro que en la escuela se sabe que los intentos de entender el mundo y de aprehenderlo mediante símbolos vienen de antiguo: los babilonios hace casi 4000 años y los griegos posteriormente se ocuparon de plasmar en una lámina el mundo conocido. 

En cierta manera, todos los mapas, hasta los más científicos que podamos ver hoy, implican cierto grado de invención. Líneas y colores sirven a sus autores para dar forma a resúmenes y localizaciones del espacio; a los demás nos guían para encontrar lo buscado o descubrir lo recóndito, o simplemente nos dejan viajar con la imaginación. Por eso, la escuela -escenario de aventuras formativas en un mundo global- debe asignarles un protagonismo diario, ahora que Google Maps u otros sistemas cartográficos nos lo ponen más fácil.

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El cambio climático avanza más rápido que nosotros; pongámosle la zancadilla

La primera parta de esa contundente y alarmante frase no es nuestra; fue pronunciada por el secretario general de la ONU Antonio Guterres.  Frente a las alarmas de unos, la apatía de otros. Así el tiempo, el que mide el reloj, pasa rápidamente; el otro, el meteorológico, nos despista cada día y despotricamos contra él porque deteriora nuestras posesiones y vidas. Da igual que nos traigan imágenes como la de una Venecia inundada, hoteles de la costa española que se los lleva el agua, que nos digan que el cambio climático nos va a costar miles de millones -a Europa unos 240.000 millones cada año- si no reparamos un poco nuestra forma de vivir. El mundo se está volviendo anormalmente estúpido. Pero, ¿quién es el mundo? No solo el palurdo del señor Trump que no se cree los informes que elabora su propio gobierno. Por cierto, España será uno de los países más afectados, especialmente la zona mediterránea, este y sur. Saque tiempo de su vida y lea lo que dice el último informe del IPCC. Hágase un ligero examen de sus acciones del último mes para detener el cambio climático. Por si no lo sabe, el último informe del IPCC pronostica que los efectos del cambio climático serán peores de lo previsto. ¡Actúe ya!




Transición ecológica: un peregrinaje no exento de dificultades, pero necesario

Durante estos días se celebra en Madrid el Congreso Nacional de Medio Ambiente, CONAMA 2018, algo así como la reunión de la gente que ve oscuros nubarrones en el porvenir global junto con otros que llevan propuestas de cambio para que la vida saludable de los ecosistemas y la gente sea posible en el año 2030. El Gobierno actual configuró un Ministerio de Transición Ecológica. Estos detalles son solamente una puesta en valor de que es imprescindible un gran cambio colectivo para mitigar las problemáticas ambientales y/o adaptarse a ellas. Sin embargo, cuando se propone la mínima transición hacia modelos más ecológicos, véase el ejemplo de las ciudades sostenibles o la desaparición del carbón como fuente energética en España o la subida de los carburantes en Francia, la gente -más todavía los políticos- va a lo suyo, buscando su parcela de bienestar y olvidando que vive en un mundo de futuro incógnito. La transición ecológica necesita mucha fe ética, consolidada por ideas sencillas que hay que hacer llegar inmediatamente a la gente, poco creyente. Los partidos políticos, los medios de comunicación, las empresas, los agentes sociales y muchos más podrían hacer bastante más para llegar en condiciones menos lamentables a 2030.

Incluso en el Conama hay algo de representación y postureo, político y comercial. Menos mal que transitan por allí unos cuantos convencidos del poder de la participación: mujeres y hombres ambientalistas que quieren unir a mucha gente a la transición ecológica. Una pregunta bienintencionada dirigida a quienes consumen estas páginas: Ha empezado ya su transición?, aunque nada más sea en algunos detalles. Dese prisa.




Salvar la Amazonía debería ser un empeño de todas las escuelas del mundo

ECOESCUELA ABIERTA de El Diario de la Educación

Nombrar Amazonas no es solo decir agua, es hablar de la Amazonía que comprende territorios de 9 países sudamericanos –unos 6,7 millones de km2, casi 12 veces la península Ibérica– y se identifica con la selva tropical por excelencia. Además de ser el hogar de casi el 10% de la biodiversidad conocida, entre otras unas 40.000 especies de plantas y 2.500 de peces fluviales, también de singulares invertebrados; seguro que guarda muchas especies desconocidas. Por otra parte, captura cientos de miles de millones de toneladas de óxido de carbono y libera parte de sus equivalentes de oxígeno. Es el gran pulmón del aire, de la vida global; la evapotranspiración de sus plantas es fundamental para la dinámica climática de todo el planeta. Es la casa de más de 30 millones de personas, además del refugio de más de 300 grupos indígenas –entre ellos los Yanomami y los Kayapó, nombrados en varios documentales por su oposición a las tropelías de los nuevos colonizadores de la selva–.

Los científicos aseguran que la Amazonía –la magnífica reserva de la biosfera– está en peligro. Interesaría plantear en la escuela un debate sobre a quién pertenece la Amazonía: a los gobiernos de los países que engloba, a los habitantes indígenas que viven dentro de ella o, por los beneficios que reporta, a todo el mundo, se podría decir que es un patrimonio global; por eso la Unesco la habrá nombrado Patrimonio Natural de la Humanidad. Esta figura de protección plantea una serie de beneficios pero a la vez conllevaría otros tantos compromisos o más para conservarla. Los periódicos de la zona se lo preguntan a menudo; para comprobarlo solamente hace falta realizar una búsqueda en internet. Si lo dejamos en manos de aquellos países, pueden hacer con ella lo que quieran; incluso talarla del todo, lo cual deja a la intemperie a sus habitantes y maltrechos a los pueblos indígenas. Nosotros lo notaremos enseguida: el clima y nuestras vidas cambiarán mucho. Si pensamos que es propiedad colectiva habremos de implicarnos en su protección. ¿Cómo podemos hacerlo desde la escuela?