El silencio atronador de las conciencias

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Viene esto a cuento del empeño de mucha gente en aislarse del mundo, de no mirar hacia el futuro; pongamos por ejemplo la idea de que el año 2030 nos vaya mejor a todos, como parece ser el objetivo de ciertos acuerdos internacionales.

Tenemos por delante la crisis del clima, desigualdades entre personas y por países, la tribulación migratoria multidimensional que irá en aumento, los nacionalismos exacerbados que surgen como setas allá por donde uno va. En fin, que al menos a quien esto escribe, la vida global le simula un maremoto de complejidades.

Se asombra a la vez del simplismo de bastante gente, que ve solamente lo que le afecta; poco le importan los matices que cada hecho o pensamiento lleva consigo.

Además, a lo que parece, en este complejo mundo, el individuo lo es todo. Sin embargo, cabría pensar en el grupo como tal y, así, las ideas que lo sustentan tendrían trascendencia.

Por si esto fuera poco, quienes gobiernan el entramado global, que no son solo gobiernos, se afanan en dirigir y manipular las emociones de lo que pasa a nuestro alrededor. No solo eso, consiguen despistarnos sobre el lugar que la gente corriente ocupa en ese entramado, cada vez más alejado de una búsqueda de la ética global.

Seguir leyendo el artículo completo en La Cima 2030 de 20minutos.es

Da Vinci y Humboldt, también Bunge, de completa actualidad

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La escuela se nutre, como la vida, de las enseñanzas que dejaron en el tiempo personas y hechos. Por eso, en muchos momentos se celebran días o semanas dedicadas a algo especial. Sin duda, esas fechas sirven para medir el tiempo vivido, lo hecho o no en un año; pero también para recordar deseos, conjeturas o avances sociales, para reconocer qué hay detrás de muchas ideas, de algunos eventos y al lado de personajes. Siempre, en años o días concretos, en momentos más o menos críticos, es conveniente pararse a imaginar lo que hubiera sido del mundo sin determinados eventos o celebraciones; también sin las ideas de personajes plagados de espíritu crítico y creatividad, con deseos renovadores, globales, etc.

Hay años de suerte, como este 2019, en el que se cumplen 500 de la muerte de Leonardo da Vinci, y 250 del nacimiento de Alexander von Humboldt. Entre los artilugios e ideas que transmitió el primero y los viajes e investigaciones del segundo cambiaron la historia universal y la ciencia aplicada. 

Puestos a recordar efemérides hay que felicitar al filósofo argentino Mario Bunge, que este 2019 cumple 100 años, que nos ha legado reflexiones trascendentes: entre ellas, la importancia de la originalidad del pensamiento -cuando la verdad poco importa, atropellada por el éxito- y la solución de los problemas inversos, que ayudarían a entender mejor el mundo actual; para desarrollar nuestra capacidad de vivir lo cotidiano. Contrasten lo que piensan en ese momento con la preocupación de Bunge, expresada hace varias décadas, de que “los grandes males de la Humanidad eran el belicismo, la contaminación ambiental, la explotación de recursos y una superpoblación que nos aboca a un excesivo consumo de los recursos naturales”. ¿Les suena a ODS? Hay tema para el debate.

Para leer el artículo completo visiten el blog Ecoescuela abierta de El Diario de la Educación.

¿Se inundará la costa de España como la de otros países?

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No es una amenaza, sino una previsión de los científicos: el nivel de las aguas del mar va a subir en todas las zonas costeras. Ya se sabe por qué pasan estas cosas, pero nada, la gente y los gobiernos haciendo oídos sordos. Hay mediciones rigurosas que demuestran que el hielo antártico se pierde con una intensidad tres veces mayor que hace una década, que en Groenlandia y en las zonas limítrofes con el Ártico sucede algo parecido. No se entiende que la gente olvide que el hielo se derrite en estas zonas, también en las montañas como sucede en los glaciares del Pirineo o los Alpes, y suele incrementar el volumen y la altura de mares y océanos, aunque alguien aluda al principio de Arquímedes para desmentirlo. A partir de ahí, como el agua no sabe estarse quieta se implica en corrientes cálidas o frías, más o menos saladas; se empeña en igualar poco a poco el nivel del mar, con lo cual lo sucedido en una esquina del mundo marino llega al extremo más recóndito.

Seguir leyendo el artículo completo en La Cima 2030.

Palabras del medioambiente y ética para ensordecer silencios

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El medioambiente habla, cada vez más y con más fuerza; en ocasiones se desespera y grita, en otras castiga nuestros silencios. Aunque no tenga palabras asimilables a nuestro vocabulario, hay muchas voces que hablan sobre él. Le piden prestadas su desvelos e imágenes y las convierten en susurros o lamentos, también en esperanzas. Algunos medios de comunicación quieren ecocomunicar. Hay muchos, seguro que quienes esto leen podrían hablarnos de ellos. Si lo desean, póngalo en un comentario. Mientras nos llegan, queremos recordar que la revista Ethic, en un compendio de resonancia crítica y actual sobre temas que comentamos constantemente aquí: medioambiente y sociedad sobre todo. No dejen de moverse por ella con curiosidad, anoten sus informes, caminen con ella hacia el futuro más compartido, anótense a sus compromisos y, al final, hagan llegar a otros lo que aquí vieron, aprendieron y sintieron. 

Hablando de ética: Qué siente cuando oye hablar de la tantas veces silenciada Guerra del Yemen?

Los ODS por ahora: un bálsamo cargado de plática, prédica y estética

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El titular tiene algo de lamento, porque la búsqueda de compromisos para conseguir esos logros que anuncian los ODS debería ir más rápida. Cada vez el tiempo de reponer una parte de los deterioros que sufren las personas, y de paso contentar al planeta, se nos acorta más. Por eso, cada cual debe esforzarse en la tarea colectiva. 

Cuenta la leyenda que el planeta era un edén terrenal en un tiempo remoto; la ciencia dice ahora que pudo estar en Botsuana. Nos encontramos en el año 2019. El sistema conexo tierra-aire-agua con la vida se agota; ya no es el paraíso colectivo del que hablan los crédulos y bienintencionados. Cada vez las situaciones límite, que nos hablan más del infierno que del cielo, son más frecuentes. Sin embargo, esos episodios críticos conviven con actitudes de desapego muy presentes en nuestra sociedad y gobiernos. Esto, a pesar de su incongruencia, nos invita a la reflexión continua, no nos deja refugiarnos en la ignorancia. Vivimos cerca de la intemperie.
Frente al caos visible, surgen iniciativas globales. Estas ya no buscan retornar al jardín exuberante de Adán y Eva, tampoco vivir aquí como si fuera un edén, como se vendió a la gente a principios del siglo XXI cuando solo se hablaba del omnipresente estado del bienestar, para más inri globalizado. Solamente, y ya es bastante, se trata de recuperar un poco la Tierra para que quepamos todos, en unas condiciones más saludables. Entre estos proyectos, si se quiere frágiles todavía en su génesis y recorrido, están los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). No son la panacea ni un bálsamo que todo lo cura con solo nombrarlos, como por ahí se publicita por parte de administraciones y anunciantes, sino más bien un parapeto para evitar la sexta extinción masiva, de la cual hace tiempo que nos vienen avisando/amenazando.

Si lo desean, lean un artículo, siempre subjetivo e interesado, sobre este asunto en La Cima 2030.

El cambio climático aumenta las cifras del hambre mundial

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Se sabía que los desastres naturales asociados a los fenómenos meteorológicos extremos tenían repercusión en la alimentación de las personas vulnerables y en las economías de los productores. Cosechas arruinadas y baja calidad de los productos castigan la economía, una y otra vez. Antaño eran noticia las sequías del Sahel y las hambrunas que llevaban asociadas. También nos congratulábamos de que desde el año 2000 había mejorado la situación mundial, si bien los progresos no llegaban igual a los distintos territorios.

Hoy, los desastres siguen impidiendo que más de 800 millones de personas se alimenten bien. Adaptarse al cambio climático es imprescindible para alimentar a la población mundial, asegura el último Índice Global del Hambre (GHI). Hoy más personas se alimentan peor que hace 5 años. El mapa del hambre, que se incluye en el estudio que da fundamento a esta entrada, castiga a África especialmente y a los países en guerra en Asia, pero a la vez cuestiona la nutrición de muchas personas en países americanos. Las sequías todavía influyen, pero también los monocultivos en los que han caído muchas zonas pobres que producen lo que el mundo rico les demanda, pero han dejado de producir aquello que aseguraba su subsistencia. La ONU se pregunta si se podrá asegurar en unos años la alimentación del mundo entero.

Hay que adaptarse al cambio climático, pero si la temperatura sigue subiendo…

Impuestos verdes para limitar los desperfectos ambientales

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Impuestos es una palabra que cuesta imponer, por eso debería cambiarse por inversiones ecológicas, pero no solo por reverdecerla. Transformar una parte de nuestras ganancias en mejoras para el medio ambiente -de las que nosotros nos aprovechamos- supone una gestión inteligente, aunque rascarse el bolsillo siempre cueste. Nos lo hemos demostrado cuando hemos reformado nuestras casas para aislarlas del exterior. Échenle una hojeada al informe  Impuestos energético-ambientales en España impulsado desde la Fundación Alternativas. Allí se da cuenta de la evolución de las tasas verdes; se ilustra cómo el transporte necesita una regulación urgente en sus afecciones ambientales. Hipótesis por confirmar: unos impuestos más altos a los carburantes reducirán su uso. Puede que sí o no, pero al menos lo recaudado servirá para mejorar otras afecciones al medioambiente o a la salud de las personas. Habrá que modificar también los usos y abusos de la etiqueta ecológica por parte de las empresas y los consumidores, para que sirva mejor al objetivo de reducción que se propone. Se trata de reducir la huella que el dióxido de carbono deja en el planeta, en nuestras vidas y salud.

Habría que sumar a estos el autoimpuesto de la retención, ese que nos lleva a consumir menos o mejor, a reducir nuestros impactos en cada cosa que hacemos, aunque eso conlleve algún sacrificio o apartarse de la moda. Al final, hasta el mínimo gesto cuenta.

La asfixia del Mar Menor como símbolo de la depredación humana

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El tiempo de la naturaleza pone a cada cual en su lugar. Los espacios transitan en su comedida entropía a base de transiciones lentas o exabruptos meteorológicos o geológicos. En eso estaban cuando los humanos irrumpieron. En la península Ibérica, en el este mediterráneo, hay un Mar Menor que ahora es mínimo, por la vida que guarda. La historia profunda de un desastre es una consecuencia de la histeria de gobernantes y gobernados. El Mar Menor es un nuevo mar muerto, una tragedia ecológica, social y económica; un símbolo del despego social a su futuro; nadie vio nada, nadie sabe nada. Mientras esto ocurre, los políticos miran la farmacopea dialéctica que mejore su idílica imagen. Alguien, en su ilusión renovadora, se atreve a hablar de las cinco claves que han podido ocasionar semejante catástrofe. Por cierto, para muchos el Mar Menor dejó de serlo; ahora es otra cosa. Habrá que buscarle un nombre nuevo más acorde. Haría bien el Gobierno de la Región de Murcia en convocar un concurso de ideas.

El yoísmo se ha viralizado, sin tiempo reflexivo

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Dícese que dentro de esa tendencia, bastante focalizada en su seno identitario y a la vez multiforme en sus manifestaciones -más ahora con su trasmutación política- se mueven, en cantidad y calidad no siempre medibles, cosas buenas y malas: unas son origen y otras final, también las hay intermedias. Alguna señal de todas se mezcla en su esencia: realidades y quimeras, amores y odios, acompañamientos y soledades, causas y consecuencias, entusiasmo y pesimismo,  principios y finales, alegrías y tristezas, diálogos y monólogos, idealismo y materialismo, religión y credo, juventud y madurez, país y nación.  En su trayectoria política no faltan: certezas e incertidumbres viajando entre las dudas, utopías y distopías, pasados y futuros, derechos y deberes, ganancias y pérdidas, usos y abusos,  paseos triunfales y viacrucis, mesura y desmesura, libertad y sometimiento, convivencia y exclusividad, comedimiento y escándalo, éxtasis y agonía, placeres y dolores, conocimientos y falsas verdades, política y ciudadanía, acatamientos y rebeldías, mente y cuerpo, ocio y negocio, clarividencia y ocultación, chascarrillos y verdades universales o eternas, confianzas y recelos, libertad y libertinaje, etc.

El yoísmo político se ocupa, en una subasta de culpabilizaciones mutuas, en realidades convivenciales para clasificar a los individuos en buenos y malos, nosotros y los otros, naturales y forasteros, dirigentes reflexivos y ayatolás,  feligreses y descreídos, vocingleros y silenciosos, aprovechados y damnificados, privilegiados y excluidos, modernos y antiguos, aceleradores y retardantes, pioneros y rezagados, creyentes y oportunistas, apóstoles y negacionistas, entusiastas y apenados, exaltados y pacíficos, demócratas y no tanto, patriotas y traidores, etc. 

Al final, o en medio, en España y en el mundo, ahora mismo, el yo no se lleva bien con el tú ni el él, porque a menudo se refugian en argumentaciones especiosas y cavilaciones dialécticas. La empresa colectiva de vivir es más difícil todavía si se quiere amalgamar en una dirección a millones de yoes propios al lado/frente a otros yoes parecidos o diversos. Seguro que no les cuesta situar algunos yoísmos en el espacio vital, próximo o lejano. ¿Quién sabe cómo crecerá el yoísmo de hoy, o con qué argumentos se le podría condicionar para desenmascararlo, ahora que se ha hecho tan exageradamente viral? ¿Y si nos queda tiempo?

Ciudades con plasma de hormigón

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El plasma de hormigón es uno de los principales caudales que ha movido durante demasiado tiempo el corazón de las ciudades y les ha dado pulso y contenido, su imagen estática. En el idioma griego, que ha proporcionado la palabra hormigón, esta significa “forma moldeada”.

Ya lo barruntaba Mahatma Gandhi, quien decía algo parecido al contundente título de esta entrada. Añadía el líder pacifista que ese hecho haría infeliz a la gente. A pesar de estos augurios, de otros similares que le han seguido, el magnetismo urbano no hace sino aumentar; desconocemos si la felicidad va implícita. Fijémonos en el año 1900; apenas un 13 por ciento de la población mundial era urbanita. Sin embargo, el porcentaje puede llegar al 65% en 2050. Un dato elocuente: entre 2010 y 2015 las ciudades albergan 80 millones de personas más.

Las ciudades actuales, si quieren ser vivas en su dimensión, siempre necesitan un flujo constante de hormigón y acero para renovar infraestructuras. Estas envejecen en unas décadas, pues se deterioran con el uso o se les demandan nuevas prestaciones: más casas, más oficinas, más calles, más servicios, más de todo.

La ciudad sin fin es el resultado claro de que levantar edificios…

Seguir leyendo en el blog La Cima 2030, de 20minutos.es.

Malnutrición y obesidad infantil en España: un fracaso social

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Anoten unas cuantas afirmaciones del informe  de UNICEF El Estado Mundial de la Infancia 2019: Niños, alimentos y nutrición, al menos 1 de cada 3 niños menores de cinco años –o más de 200 millones– está desnutrido o sufre sobrepeso. Pero sigan y valoren lo que dice la separata elaborada por UNICEF Comité Español,  en colaboración con la Gasol Foundation, titulada Malnutrición, obesidad infantil y derechos de la infancia en España.  Aquí, un 35% de los niños de 8 a 16 años tiene exceso de peso debido a causas como la ingesta de una dieta inadecuada o hábitos no saludables como no hacer ejercicio de forma habitual o pasar demasiado tiempo frente a pantallas. Cada vez hay más evidencia que relacionan la obesidad y el sobrepeso con la pobreza en los hogares, como se demuestra en el informe. En cuanto a los derechos, la correcta alimentación lo es, bueno, pues así. Nada es de nuestra cosecha; copiamos de los informes citados.

Seguimos: España es uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayores tasas de sobrepeso y obesidad, ya que se sitúa en el puesto 10 de 41. Esto supone que 1 de cada 3 niños y adolescentes está en una situación de riesgo para su salud, puesto que el exceso de peso está estrechamente ligado a enfermedades como la diabetes o afecciones cardiovasculares y respiratorias. A mayor tasa de pobreza más riesgo de obesidad; algo que se debe analizar en profundidad. ¿Será la educación de las familias la manera de salir del bucle? Habrá que explorar por qué Navarra tiene los porcentajes tan bajos. Mientras nos enteramos, menos pantallas y más ejercicio saludable.

Buceen despacio en ambos informes. Hablen de ello, ya que nuestros políticos no lo hacen. Si lo hicieran podrían empezar por acordar la limitación de la publicidad de alimentos sobreprocesados y multiazucarados, incluso prohibir su venta a la población infantil. Dicen por ahí que ayer, 16 de octubre, era el Día Mundial de la Alimentación.

Reciclaje de la (in)con(s)ciencia colectiva

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Llevo un tiempo preguntándome si existe, o ha existido a lo largo de la historia, una especie de consciencia/conciencia de pertenecer a uno o muchos colectivos, de compartir deseos y perseguir metas juntos. Si antes sí y ahora no, o en menor medida. Se me ocurre pensar si la ecuación que es vivir debería hacernos conscientes de sus términos: un poco de aquí y algo de allá, multiplicado por el cada día, elevado a la potencia de lo colectivo y, quizás, con alguna o muchas restas y divisiones. Eso, más o menos, valdría para poner cara a la conciencia colectiva, enfocada a la coexistencia ambiental y social, empeño harto difícil por lo visto hasta ahora. Recononozcámoslo: nuestra educación está multiorientada, al menos tremendamente condicionada, por el consumo; este la nubla y le impide imaginar, conscientemente, horizontes diversos con respecto a sociedad y su interactivo medioambiente. Necesita un reciclaje urgentemente.

Seguir leyendo en La Cima 2030, el blog de 20minutos.es y anoten si les sucede lo mismo. Coméntenlo con las amistades y la familia, con gente del trabajo. Háganse conscientes de la situación.

Obsolescencia electrodoméstica vs vida inútil

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Seguro que más de una vez ha debido enfrentarse al problema: un electrodoméstico se ha parado, no funciona y nos deja en la estacada. Ha acudido al servicio oficial para repararlo; como lo compró hace unos años, se ha encontrado con la sorpresa de que no existían piezas de recambio. Solución que le han dado: Tírelo y cómprese uno nuevo; más dinero, más residuos, más contaminación, … pero más negocio para algunos. O puede que  comprase hace poco un pequeño electrodoméstico y estaba en garantía; entonces la marca comercial le da uno nuevo, no repara el que no funciona. Incomprensible.

Parece que ahora las autoridades de la UE están enfadadas con esta abusiva práctica, que se llama obsolescencia; póngale detrás el calificativo que mejor les vaya. La UE va a obligar a las marcas comerciales a que dispongan de recambios ¡10 años después de realizada la compra! Ya le están poniendo fecha de caducidad, aunque la lavadora funcione bien y gaste poca electricidad y agua.  

Una pregunta capciosa: ¿Pero hay algún electrodoméstico, pequeño o grande, sin obsolescencia programada?

 

Agua con cuentagotas

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Ya nos disculparán pero esta entrada está teñida de pesimismo, o si lo prefieren, de negatividad. Agua que habla de sequía, en forma de falta del líquido que plantas y animales necesitan, y de silencio, escasa preocupación ante el déficit hídrico que sufre todo el país; mal asunto cuando coinciden ambas ausencias. Los datos del agua acumulada en los embalses alertan sobre lo que puede pasar. Las demandas de más agua no dejan de crecer. Qué nos dirían los ríos si les preguntásemos, pues hace tiempo que perdieron sus caudales ecológicos sanadores. Además, cada vez los veranos -más calor que evapora y menos lluvia- duran más

Mucha gente se despreocupa del asunto; ya lloverá, se dicen, seguros de que los cielos tienen memoria. Además siempre ha habido sequías en España. ¿Quién de nosotros se pregunta por la sequía actual? Ni siquiera hace caso a los negros augurios que nos presentan la gente que sabe y mide. Además, el agua no fluye por los circuitos de nuestros políticos, ocupados en batallas entre ellos para dilucidar quiénes lo hacer peor. Pero, por si les llega el sonido del agua: podemos estar a las puertas de una situación de emergencia. Empiecen a conjugar sequía con escasez; no es lo mismo.

No se nos olvide que el agua tiene una dimensión, o mucha, intrínsecamente global, en percepción y uso. Si la vemos así, secará menos. Pero no queremos engañarles: por todo el mundo, el agua está en crisis. En realidad somos nosotros, pues no sabemos combinar escasez con sequías.

¿Sabían que hoy es el Día Mundial de Hábitat?

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Esto de los días internacionales o mundiales es una forma de tenernos al corriente de algo pendiente, al menos por un día. Unos son muy conocidos y celebrados; otros pasan sin pena ni gloria.

La ONU ha elegido para la celebración del Día del Hábitat de este año el urbano, que es mucho hábitat para muchísima gente.  El tema de reflexión es “Tecnologías punteras como herramientas innovadoras para transformar los residuos en riqueza y prosperidad“; ahí es nada. El asunto va de gestionar mucho mejor los residuos urbanos que, por ahora, tiene demasiados puntos oscuros. Parece sorprendente que tras tantos años de recoger y separar residuos todavía se realice mal. En ese cometido falla la administración, no ayudan los ciudadanos, y a la mayor parte de las empresas generadoras de residuos -cuenten aquí las que sobre empaquetan, muchas veces plastificados, sus productos-. Se sabe lo que hay que hacer y cómo hacerlo, tal cual se puede ver en la página del MITECO. Pero parece, o eso segura Greenpeace, que España suspende en la gestión de residuos. Por cierto, como va en su casa y entre sus conocidos el asunto. ¿Acaso es tema de conversación alguna vez en las tertulias? La mente junto con el deseo proactivo es una herramienta puntera: ¡Hágase con una de estas!